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'Selfies feas', el arma de los jóvenes para romper estereotipos

Cada vez es más común en las redes sociales ver 'selfies' de jóvenes haciendo gestos no muy agradables. Expertos afirman que los adolescentes hacen eso para romper los estereotipos dominantes en la sociedad.
The New York Times
04 marzo 2014 21:29 Última actualización 04 marzo 2014 21:50
Las adolescentes son quienes más se toman "selfies feas". (NYT)

Las adolescentes son quienes más se toman "selfies feas". (NYT)

Ruby Karp, de 13 años de edad, estaba sentada en un rincón oscuro de una cafetería en Manhattan, sosteniendo en ángulo un brillante iPhone debajo del mentón. Arrugó la cara e inclinó su cabeza hacia abajo. “Esta es la 'incómoda papada’”, dijo, tomando una fotografía de sí misma.

Envió la foto a media docena de amigos, dio un sorbo a su chocolate caliente y, para cuando su taza regresó a la mesa, habían aparecido tres imágenes nuevas en su pantalla. La primera, de su mejor amiga, era un acercamiento en ángulo de la mejilla de la joven, con la boca arrugada en una mueca torcida (la toma “bicho raro”, dijo Ruby). La segunda era una joven frente arrugada en líneas con un entrecejo exagerado (el “hombre triste que llora”). La tercera apareció tan rápidamente ahí que difícilmente hubo tiempo de verla antes de que desapareciera en el éter de Snapchat.

“¿Qué es esto de las 'selfies’ (autorretratos fotográficos) feas?” preguntó la madre de Ruby, Marcel Karp. Ambas estuvieron de vacaciones en California hace poco, cuando la señora Karp tomó una imagen experimental en el teléfono de Ruby. Accidentalmente, la envió a 81 alumnos de secundaria a través de Snapchat. Ruby rió. “Es divertido”, dijo. “Cuesta mucho trabajo hacer que una selfie salga bien”.

“Selfie” fue la palabra del año del Diccionario Oxford en 2013; Justin Bieber y James Franco son maestros de la forma. Kim Kardashian llegó a las noticias con su selfie en un traje de baño similar a tanga. Hay selfies enviadas desde el espacio y por debajo del agua. Según un reciente sondeo elaborado por el Centro de Investigación Pew, el 91 por ciento de los adolescentes comparten selfies con regularidad.

Sin embargo, también existen preocupaciones inevitables que vienen con cualquier tendencia de Internet y los adolescentes: reputaciones manchadas e imágenes medio desnudas que se vuelven virales, con lo cual se pone en peligro la integridad de los jóvenes.

Tomarse selfies "lindas" o "sexys" requiere un gran esfuerzo: horas y horas de prueba y error para, finalmente, obtener una sola toma impecable. No hay duda: la selfie es una herramienta de coqueteo de tiempos modernos.

Pero hay algo que está en pleno boom en las redes sociales: la selfie fea. Para ello, lo invitamos a explorar Selfie.im, la aplicación para compartir selfies de iPhone usada por adolescentes. Aquí no encontrará imágenes estéticas; todo lo contrario: tomas de acercamientos de papadas, partes internas de la boca, poros sin maquillaje, muecas exageradas sacando los dientes y labios de pato en tomas tan cercanas que se ven grotescos. (Selfie.im usa algo llamado “tono mosquito” para notificaciones instantáneas, ruido de alta frecuencia que supuestamente es audible solo para el oído adolescente.)

En Instagram, mujeres jóvenes usan hashtags como #uglieselfie para comunicarse a través de contorsiones faciales. Además, un blog de Tumblr llamado “Pretty Girls Making Ugly Faces” presenta tomas de jóvenes presentando sus contorsiones faciales más exageradas. “No tienes que enviar una foto bonita, así que más vale que hagas una foto fea’”, escriben los organizadores del blog. 

La selfie es un fenómeno que, con el paso de los años, ha adquirido una enorme popularidad en las redes sociales. Por ello, no causa sorpresa que la selfie de los Premios Oscar se haya vuelto tan popular, al grado que, en menos de dos minutos, fue retuiteada 170 mil ocasiones. En un curso de tres horas, la selfie ya había sido reuiteada 2.5 millones de veces, lo cual causó la caída temporal de Twitter. 


El pasado mes de enero, en el Festival de Cine de Sundance, se presentó "Selfie", un documental protagonizado por 18 jóvenes mostrando en "selfies" sus peores defectos físicos, los cuales normalmente filtrarían con editores de imágenes: espinillas, pecas, papadas, parte superior de los brazos.

El objetivo del cortometraje, dijo la cineasta Cynthia Wade, era reflejar los estándares culturales de la belleza contrastados con el autoestima de las personas. 

“Pasamos mucho tiempo intentando ocultar nuestros defectos, ya que la cultura ha creado una situación en la que tienes que sentirte avergonzado si no eres perfecto”, afirmó Wade. “Creo que las jóvenes están cansadas de eso. De pronto, ellas están mucho más dispuestas a acoger lo feo o irónico”.

Existe una larga historia de mujeres que usan autorretratos como una forma de autoexpresión radical (pensemos en Frida Kahlo, Cindy Sherman). De hecho, se cree que una joven adolescente - una gran duquesa rusa - fue quien se tomó la primera selfie de la historia con una cámara de caja, en 1913.


Las jóvenes están empezando a ver nuevos modelos: Lorde, la estrella pop de Nueva Zelanda, cuyo video para “Tennis Courts” es un prolongado montaje en cámara lenta de la expresiva cara de la joven de 16 años; Cara Delevingne, la modelo británica en ascenso, cuyas caras graciosas han inspirado a muchas de la lista del Top 10; Lena Dunham, quien, pese a el clamor inducido por Jezabel en torno a su portada de Vogue, sigue quitándose la bata desvergonzadamente cada semana en “Girls” (y en su comunicación de Instagram con 715 mil seguidores). De manera muy similar a cómo la disponibilidad de espejos durante el Renacimiento permitió que los pintores volvieran el pincel sobre sí mismos, el teléfono inteligente ha permitido todo tipo de experimentación.

“Creo que, colectivamente, estamos repuntando de la fatiga de perfección”, sostiene Pamela Grossman, directora de tendencias visuales en Getty Images. “Actualmente todos saben lo que es Photoshop. Todos han visto el mago detrás de la cortina en publicidad, en Hollywood. Sabemos cómo funciona la máquina. Por ello, estamos gravitando hacia la gente, imágenes y experiencias que consideramos que son auténticas, sin retoques y reales”.

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