New York Times Syndicate

¿Quieres ser ciudadano de Malta? Paga 1.2 millones de euros

Malta, ubicada a unos 80 kilómetros al sur de Sicilia, encontró una singular forma de captar ingresos: vender la ciudadanía, aunque claro, no cualquier puede pagar 650 mil euros, invertir 150 mil en bonos gubernamentales y adquirir una propiedad de al menos 350 mil por cinco años. 
Jenny Anderson
08 mayo 2015 16:45 Última actualización 09 mayo 2015 5:0
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Malta

Malta busca expandir su crecimiento económico por medio del programa de ciudadanía. (NYT)

VALLETTA, Malta – A medida que los extranjeros se apresuran a obtener la ciudadanía en Malta, de conformidad con un programa nuevo, los requisitos para conseguir la residencia están tomando muchas formas. Los rusos rentan villas de lujo y se hospedan en hoteles de cinco estrellas cuando llegan de visita. Un financiero estadounidense planea vivir en Suiza, pero vacacionar ocasionalmente en Malta.

Un empresario vietnamita, ansioso porque empezará a correr el tiempo y cumplir con el requisito de vivir 12 meses en la isla para obtener la residencia, envió la documentación necesaria en su jet privado para expeditar la renta de una propiedad que nunca había visto.

“Vienen dos veces, una para obtener la credencial de residencia y otra para sacar un pasaporte”, dijo Mark George Hyzler, un abogado en inmigración de un despacho en esta ciudad.

El programa de ciudadanía de Malta, que ofrece un pasaporte a quienes estén dispuestos a pagar 1.2 millones de euros, alrededor de 1.3 millones de dólares, ha causado polémica desde su introducción hace más de una año. Sin embargo, los requisitos para la residencia, cuyo propósito es hacer que el programa sea más aceptable, solo hacen que aumente la consternación entre los críticos, quienes dicen que el su resultado ha sido que se le vende la ciudadanía al 0.1 por ciento mundial.

Los solicitantes deben mostrar que han rentado una propiedad en Malta durante 12 meses. Sin embargo, no es necesario que pasen tiempo en esta isla del Mediterráneo, lo cual plantea la interrogante de qué vínculos genuinos se están estableciendo.

“Es cuestionable como se está aplicando el requisito de la residencia”, dijo Tonio Fenech, un integrante del Parlamento de Malta.

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CIUDADANÍA PARA CONSEGUIR ATENCIÓN MUNDIAL


Abogados, contadores y agentes inmobiliarios dicen que el programa de ciudadanía ha impulsado a Malta al radar de la elite mundial. Se están recibiendo solicitudes y el objetivo es recaudar 2 mil millones de euros, más de un cuarto del producto interno bruto de Malta, con el programa.

“Queremos atraer a individuos que pueden agregar valor a nuestro país por sus ideas, redes, negocios y talento”, dijo Jonathan Cardona, el director ejecutivo de Identity Malta, que administra el programa de inversionistas particulares.

Localizado en un edificio extenso, tipo fortaleza, del siglo XVI, otrora utilizado como hospital, el programa de ciudadanía de Malta es señal del pasado multicultural del país, puntualizado por las invasiones al paso de los años.

Fenicios, cartagineses, romanos, bizantinos, fatimíes, normandos, sicilianos, españoles, franceses, británicos y una orden religiosa laica europea, trataron de conquistar a Malta o gobernarla, y muchos lo consiguieron. El maltés, el idioma oficial, junto con el inglés, se parece y suena al árabe, pero sus hablantes son, principalmente, católicos romanos que le rezan a Alá.

El programa de ciudadanía también refleja el presente de Malta.

Malta, con una superficie de 315 kilómetros cuadrados, a unos 80 kilómetros al sur de Sicilia, tiene pocos recursos naturales y una población de apenas 424 mil habitantes. Más allá de eso, ha tenido que ser creativa para mantener llenas las arcas del país.

El sistema tributario, en particular, ha sido un beneficio. Algunas compañías extranjeras se pueden estructurar para pagar cinco por ciento en impuestos corporativos. Malta también ha duplicado los tratados de los impuestos con 65 países, lo que permite que particulares y negocios eviten pagarlo en dos lugares.

Ventajas fiscales significativas y un regulador a favor de los negocios han creado un sector de servicios financieros en auge. Ahora representan de 12 a 15 por ciento del PIB del país, en comparación con 6.3 por ciento en el 2004. Las empresas de apuestas por internet han ido llegando a la isla, al igual que los fondos de cobertura.

Con una fuerte base corporativa, Malta navegó por la crisis económica relativamente indemne. La economía creció 3.5 por ciento en el 2014.

El desempleo es de 5.8 por ciento, el cuarto más bajo de Europa.

Malta buscaba expandir su crecimiento económico por medio del programa de ciudadanía. De conformidad con el plan inicial del 2013, el recién instaurado gobierno del Partido del Trabajo propuso vender pasaportes en 650 mil euros, con unos cuantos requisitos más para la ciudadanía.

Las protestas se generaron casi inmediatamente. El país, arguyeron los críticos, no era un caso económico perdido como otros países europeos que intentaron programas similares. También les preocupaba que el programa dañara su reputación como un sitio atractivo para hacer negocios.

“No queremos ser parte de una ley que prostituye la identidad de Malta y su ciudadanía”, dijo durante el debate Mario de Marco, de oposición, muy franco.

Malta

La oposición llevó el programa ante el Parlamento Europeo en un esfuerzo por bloquearlo. Si bien el Parlamento condenó el programa, no pudo hacer mucho más porque la ciudadanía está controlada por los gobiernos nacionales.

Para aplacar al Parlamento y a la oposición, el gobierno subió el nivel para la ciudadanía. Se establecieron normas estrictas para las diligencias conducentes, a fin de deshacerse de los criminales y quienes lavan dinero. También aumentó el costo y adoptó un requisito de residencia. Además de la tarifa de 650 mil euros para el gobierno, los solicitantes ahora deben invertir 150 mil euros en bonos gubernamentales, adquirir una propiedad de al menos 350 mil euros o rentar un lugar de al menos 16 mil euros al año; todo lo cual deben conservar durante cinco años.

“No se trata de 'marque la casilla’”, comentó Cardona, el jefe del programa.

Hyzler, el abogado, y otros notan que los recién llegados están estableciendo vínculos reales con Malta. Están abriendo cuentas bancarias y comprando seguros médicos, que son requisitos. También se están inscribiendo en clubes campestres y haciendo donativos a beneficencias locales, lo cual se alienta.

“Los clientes quieren genuinamente hacer más que solo inversiones”, dijo Mark Stannard, el director administrativo de la oficina maltesa de Henley & Partners, una empresa de planeación residencial y de ciudadanía. Señaló que un saudita con pasaporte libanés que presentó solicitud para adquirir la ciudadanía maltesa había regresado recientemente con una delegación de 12 personas para considerar establecer negocios de aviación, ciencias de la vida y bienes raíces.

Hyzler dijo que algunos de sus clientes chinos querían invertir más de 150 mil euros en bonos gubernamentales y estaban considerando establecer negocios.

Sin embargo, los críticos atacan la maniobra.

Inicialmente, se otorgó a Henley & Partners los derechos exclusivos para comercializar el programa y hacer el trámite de los solicitantes con lo que cobraban de dos formas. Una familia de cuatro, con dos hijos menores y dos abuelos, le paga a Henley alrededor de 135 mil euros por la solicitud; el gobierno le paga 26 mil euros por manejar esa solicitud.

Henley también gana dinero por servicios complementarios. La compañía puede rentar y vender propiedades por medio de de Henley Estates y administrar las de quienes no viven en Malta. “Si está roto el asiento de un sanitario, hacemos que lo arreglen”, dijo Stannard.

En enero del 2014, antes del inicio oficial del programa, Henley cedió los derechos de exclusividad para compartir la mitad del negocio con otras compañías privadas. Sin embargo, los críticos todavía se enfurecen porque el gobierno subcontrata esas actividades.

“No existe ninguna razón por la que Malta debiera contratar a una compañía privada para vender la ciudadanía”, notó Daphne Caruana Galizi, una columnista del periódico The Malta Independent y autora de un blog, muy leído en la isla. “Es absolutamente insultante”.

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