New York Times Syndicate

¿Necesitas consejo? Envía un mensaje de texto

Si bien la terapia telefónica está más extendida, en Estados Unidos está tomando fuerza el intercambio de mensajes escritos como contacto con las líneas de ayuda especializadas principalmente en los problemas de los jóvenes.
New York Times News Service
14 febrero 2014 15:31 Última actualización 15 febrero 2014 5:0
Nancy Lublin, fundadora de Crisis Text Line, línea de ayuda que utiliza mensajes de texto. (NYT)

Nancy Lublin, fundadora de Crisis Text Line, línea de ayuda que utiliza mensajes de texto. (NYT)

La conversación inició abruptamente. La adolescente, sin dar su nombre, fue al grano: acababa de anunciarle a su familia que realmente es un hombre atrapado en un cuerpo femenino.

“Ahora, mi familia me odia”, le dijo a una terapeuta.

La especialista respondió con empatía. Le pidió más detalles sobre su familia, ofreció ánimos y le dio el nombre de un grupo local de apoyo.

Fue, en muchos sentidos, el típico intercambio de una línea directa para crisis, excepto porque la conversación se dio por medio de mensajes de texto.

Si bien la terapia telefónica sigue prevaleciendo, los SMS se han convertido en una forma fundamental de comunicación, en particular con personas menores de 20 años, por lo que los grupos de crisis han empezado a adoptar como medio alterno para proporcionar servicios y terapias de emergencia.

Los mensajes de texto proporcionan la privacidad que puede resultar crucial, si una persona se siente amenazada por alguien que esté cerca, dicen los terapeutas.

También parece más natural, si un adolescente está en un sitio público.

“Pueden seguir viéndose ‘bien’ ante sus amigos, mientras reciben asistencia que necesitan desesperadamente”, explicó Jerry Weichman, un psicólogo clínico en Newport Beach, California, quien trata problemas de la adolescencia.

Enviar mensajes de texto les permite a los terapeutas tratar a más de una persona a la vez e introduce a los expertos a una conversación sin transferir ni dejar esperando a alguien que llama.

Estos intercambios, señalan, también se pueden reanudar sin problemas después de una interrupción, porque existe un registro de conversaciones anteriores.

La adopción de los mensajes de texto se extiende más allá de los grupos de crisis. Las compañías telefónicas más grandes de Estados Unidos prometieron que para mayo sería posible el envío de mensajes SMS a la línea de emergencia 911 desde y a cualquier parte del país.

También es posible contactar organizaciones más grandes mediante mensajes de texto para pedir ayuda cuando hay abuso sexual durante una cita, así como con la unidad especializada en combatir la trata de personas.

La terapia mediante mensajes de texto sigue siendo incipiente y las organizaciones que experimentan con ellos han tenido resultados mixtos.

Sin embargo, los beneficios, en especial para los problemas de adolescencia, han hecho que sea una opción atractiva para las líneas directas que tratan problemas sociales y emocionales específicos, como el suicidio, la depresión y el abuso sexual.

Crisis Text Line, la ONG con sede en Nueva York que llevó el caso de la chica que sentía ser un muchacho atrapado en un cuerpo femenino, empezó a ofrecer la terapia con mensajes de texto en agosto, brindando servicio mediante sociedades con seis líneas directas distintas, en todo Estados Unidos.

Desde entonces, señala la organización, ha intercambiado casi un millón de SMS con 19 mil adolescentes, a pesar de que sólo se ha promovido en Chicago y El Paso.

También ha conseguido publicidad gratuita en Google. Por ejemplo, si alguien busca “Cómo me puedo suicidar”, aparece un gran anuncio con la información de Crisis Text Line.

Según el psicólogo Weichman, con los mensajes, los adolescentes pueden conservar las conversaciones y revisarlas posteriormente, si tienen otro problema.

Nancy Lublin, fundadora de Crisis Text Line, indicó que su organización ha recibido mensajes de adolescentes angustiados que estaban en el mismo lugar que la gente que abusaba de ellos, y que podrían no haber pedido ayuda por teléfono.

La idea para iniciar Crisis Text Line surgió hace dos años, cuando la principal ONG de Lublin, DoSomething.org, que alienta a los adolescentes a participar en causas como combatir la crueldad contra los animales, recibió un mensaje de texto no solicitado y escalofriante.

“No deja de violarme. Es mi papá. Me dijo que no le dijera a nadie. ¿Hay alguien ahí?”.

Si bien DoSomething se comunica regularmente con sus miembros mediante SMS, no tenía capacidad en ese momento para responder a la crisis. Legalmente, la organización tenía permitido responder el mensaje de una línea directa, pero no más. Nunca supo qué pasó.

Tras semanas sin dormir por la preocupación, Lublin decidió que si los adolescentes estaban en situación amenazante y querían enviar mensajes de texto a un terapeuta en lugar de hablar, debería existir la forma para ello.

Empezó a recaudar dinero y contrató a un equipo de programadores que recorrieron los centros de líneas directas para preguntar cómo podrían usarse los mensajes de texto para resolver las deficiencias del sistema actual.

La gente que envía mensajes de texto para pedir ayuda recibe el mismo servicio que los que llaman por teléfono, incluidas la valoración del riesgo, la validación emocional y la resolución de problemas en colaboración.

Sin embargo, la interacción evoluciona en forma diferente, según expertos en crisis.

Quienes envían SMS tienden a estar en crisis más inmediatas que los que llaman por teléfono, mientras que éste atrae a los solitarios y bromistas en una forma que no sucede con los mensajes.
Ron White, director del programa en Samaritans Inc., una organización para la prevención del suicidio en Boston, parte de la red de Crisis Text Line, empezó a utilizar su servicio de mensajes de texto en agosto.

Él cree que estas conversaciones empezarán a tener más pausas y evolucionarán en mayor tiempo, aunque las razones para usar este método suelen ser más directas.

“Por teléfono hay algo que forja compenetración”, notó White, “pero en los textos, los jóvenes tienden a ir directo al grano. Pasan de cero a 60 en un par de segundos. El segundo o tercer mensaje podría ser: ‘Estoy sentando aquí con píldoras, pensando en suicidarme’”.

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