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Nació en EU; irá al Mundial con Irán

Conoce la historia del estadounidense Steven Beitashour, quien jugará con Irán en el Mundial de Brasil 2014. Este futbolista se suma a la lista de naturalizados que sólo buscan algunos minutos para cumplir su más grande sueño: jugar en una Copa del Mundo.
The New York Times
28 marzo 2014 19:52 Última actualización 29 marzo 2014 5:0
Beitashour cumplirá su sueño: jugar en un Mundial. (NYT)

Beitashour cumplirá su sueño: jugar en un Mundial. (NYT)

Steven Beitashour tenía 11 años cuando se realizó la Copa Mundial 1998 en Francia, donde Estados Unidos, el país donde nació, se enfrentó a Irán, país en el que nacieron sus padres.

La familia se reunió en San José para ver cómo ganó Irán dos a uno, en un partido que atrajo interés extraordinario debido al distanciamiento político entre los países.

Al preguntarle a cuál equipo le iba, Beitashour sonrió y respondió en forma diplomática: “le iba a un buen equipo”. Aun entonces, Beitashour quería algo más que sólo ver la Copa Mundial por televisión. Ronaldo, una estrella brasileña, era su héroe, y soñaba con usar los colores de Brasil con el entusiasmo y la ingenuidad, en cuanto a las fronteras, los pasaportes y la política internacional, de un niño.

Pareciera que ya le llegó el momento a Beitashour, a la edad de 27 años. En años recientes, lo llamaron dos veces para entrenar con la selección nacional de Estados Unidos, pero no jugó ningún partido. Su elegibilidad internacional siguió siendo flexible. En octubre, Irán le dio la oportunidad de jugar de defensa y aceptó, pues se desvanecieron sus posibilidades de llegar al equipo de Estados Unidos.

Se espera que Beitashour  juegue en Brasil para la Copa Mundial en junio, cuando Irán se enfrente a Nigeria, Argentina, y Bosnia y Herzegovina en los partidos de su grupo.

Para la siguiente Copa Mundial en 2018, Beitashour tendrá 31 años. Ésta es quizá su única oportunidad de jugar futbol al más alto nivel en el acontecimiento deportivo más grande del mundo. Por ello, no podía dejarlo pasar. 

“¿Si usted tuviera una oportunidad de jugar potencialmente en un equipo en la Copa Mundial, diría que no?”, comentó hace poco Beitashour cuando el club de su equipo, el Vancouver Whitecaps, viajó al sur de California para enfrentar al Chivas USA en las Ligas Mayores de Futbol. “Cualquier país, si ese siempre fue tu sueño de jugar en el escenario internacional, ¿qué hay más grande que una Copa del Mundo?: nada”.

Dada la cargada historia política entre Estados Unidos e Irán, incluidas la toma de rehenes en la embajada estadounidense en Teherán después de la revolución islámica de 1979 y la polémica cuestión de la potencial capacidad nuclear de Irán, la decisión de Beitashour dio lugar a cierto debate entre los aficionados en línea. Al menos uno lo acusó de “vender su alma” por la oportunidad de jugar en la Copa Mundial.

En los altos niveles del futbol estadounidense, pareciera que no hay adversión por la decisión de Beitashour. Sunil Gulati, el presidente de la Federación de Futbol de Estados Unidos, notó que en un mundo cada vez más globalizado, los jugadores seguirán tomando decisiones pragmáticas, basadas en lo que más les conviene. Gulati dijo que no se hace ninguna ilusión de que Jermaine Jones, un mediocampista nacido en Alemania, de padre estadounidense y madre alemana, jugaría en la selección nacional de Estados Unidos, si tuviera una oportunidad realista de hacerlo en el de Alemania.

Si bien Estados Unidos no tiene relaciones diplomáticas con Irán, los países han encontrado un interés común en los deportes. En septiembre, Irán y Estados Unidos cabildearon exitosamente para hacer que se restableciera a la lucha en los Juegos Olímpicos.

Los directivos del futbol estadounidense e iraní sostienen una relación cordial. El equipo de Irán tiene a un asistente estadounidense – hasta hace poco, tenía dos – y hace no mucho, ambos países hablaron de jugar un partido de exhibición en Estados Unidos y de establecer un campo de entrenamiento para Irán, previo al Mundial. El partido no pudo llevarse a cabo por razones de la estrategia en la preparación y de la logística, pero contaba con la aprobación en público del Departamento de Estado.

En dos ocasiones, cuando era niño, Beitashour visitó a familiares en Teherán, la capital de Irán. Entiende el persa y señaló que puede hablarlo de forma aceptable. En su casa, su familia observaba las tradiciones de la renovación durante el año nuevo iraní cada primavera, se ponía la mesa con peces dorados, dulces y el Corán; se lanzaban germinados de trigo o cebada al agua corriente; se saltaba sobre fuego mientras se entonaba una canción de purificación y renacimiento.

Desarrolló sus habilidades en el futbol en medio de dos culturas: el estructurado sistema estadounidense y los partidos improvisados los fines de semana, contra iraníes de más edad en parques locales. Su padre, Edward Beitashour, llegó a Estados Unidos como estudiante a principios de los 1960, mucho antes de la revolución islámica, y jugó futbol en la Estatal de San Francisco, antes de convertirse en ingeniero eléctrico.

Fue memorable cuando las culturas del futbol de Estados Unidos y el de Irán se cruzaron el 21 junio de 1998, en un partido de la Copa Mundial en Lyon, Francia. Antes del encuentro, los jugadores estadounidenses e iraníes se colocaron para que les tomaran fotografías con los brazos alrededor de los hombros unos de otros. Se dieron la mano e intercambiaron regalos. Después, varios de ellos intercambiaron camisetas. “Vinimos aquí a demostrarles a todos que no hay problemas entre los pueblos de dos países”, comentó antes del partido Yalal Talebi, el entrenador de Irán en ese entonces.

La negativa de Beitashour para decir por cuál equipo inclinarse en ese dramático partido, no fue por esquivez tímida, sino un signo de sus orgullosos e inextricables vínculos tanto con Estados Unidos como con Irán, explicó un íntimo amigo desde la secundaria, Mahan Bozorginia, de 27 años, ingeniero civil en San Francisco.

“Tus antecedentes, tu cultura están en el lugar de origen de tus padres, en Irán”, señaló Bozorginia. “Al mismo tiempo, no creciste en ese país. Creciste aquí. Vas a la escuela con estadounidenses. Creces hablando inglés primero. Sientes un vínculo con Irán, pero sientes exactamente ese mismo vínculo con Estados Unidos. Apoyas a ambos países, abrazas a ambos lados. Conoces a ambos pueblos. Cuando alguien te dice: 'Escoge’, es como si te preguntaras: '¿Cómo pude?'”

A Beitashour le pareció que su oportunidad de representar a cualquiera de los dos países en una Copa del Mundo podría no llegar nunca. Creció en San José, hizo una canchita improvisada en su jardín trasero, fue el pelotero en el equipo San Jose Clash (ahora Earthquakes), se convirtió en estrella en el bachillerato y ganó una beca para la Estatal de San Diego. Sin embargo, nunca jugó en ningún partido juvenil nacional, y ni Estados Unidos ni Irán mostraron ningún interés por él antes del Mundial Sudáfrica 2010.

Lo anterior empezó a cambiar después de que Beitashour, al jugar en el equipo de su ciudad natal, el Earthquakes, lo encabezó por los pases en 2011 y se convirtió en estrella de la MLS en 2012.

“Se habría sentido igual de orgulloso de usar los colores rojo, blanco y azul que los rojo, blanco y verde de Irán", asegura Bozorginia. “Con quien quiera que le fuera a dar la oportunidad de jugar al nivel que él quiere jugar, con ése se iba a ir”.

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Irán

El entrenador Yurgen Klinsman llamó a Beitashour para entrenar con la selección nacional de Estados Unidos en agosto de 2012, antes de un partido amistoso en México, pero Beitashour no jugó cuando los estadounidenses ganaron su primer partido en el estadio Azteca. Otra convocatoria a un campamento de entrenamiento, en enero de 2013, terminó prematuramente para Beitashour debido a los efectos persistentes de una hernia inguinal que requería de una segunda operación.

Una vez que Beitashour reanudó su participación en el Earthquakes, contó que Klinsman le dijo: “Qué bueno que ya regresaste” y le deseó buena suerte. Sin embargo, no hubo más contacto. Para octubre, el jugador sintió que empezaban a cerrarse sus posibilidades de ir a una Copa del Mundo.

Al mismo tiempo, Carlos Queiroz, el entrenador portugués de la selección nacional de Irán, continuaba con su búsqueda de jugadores de ascendencia iraní que jugaran en ligas afuera del país y poseyeran un profesionalismo más riguroso y hábitos de entrenamiento más sofisticados.

Beitashour aceptó cuando en octubre Irán le ofreció una oportunidad de jugar en un partido para la clasificación para la Copa Asiática 2015. “Necesitaba empezar a jugar”, afirmó Beitashour. “Tienes que tomar una decisión. Prácticamente, eso es todo”.

En el muy poco probable caso de que Irán enfrente a Estados Unidos en el Mundial, el partido se llevaría a cabo en los cuartos de final. En forma más inmediata, en los partidos de su grupo, es posible que Beitashour juegue contra Lionel Messi de Argentina, al que mucha gente considera el mejor jugador del mundo.

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