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DEPORTES

Medallas de oro, plata, bronce... ¿y papel?

En los recién concluidos Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi, varios deportistas que no alcanzaron el podio sí obtuvieron un reconocimiento que no a todos agradó.
New York Times Service
28 febrero 2014 13:45 Última actualización 28 febrero 2014 13:46
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Diplomas entregados en Sochi. (NYT)

Diplomas entregados en Sochi. (NYT)

SOCHI, Rusia.- Oro. Plata. Bronce. ¿Papel?
Si bien todo seguidor de los Juegos Olímpicos conoce bien la pompa de las ceremonias de entrega de medallas a los atletas que sacan primero, segundo y tercer lugares en una competencia, son pocos los que están familiarizados con la forma en la cual el Comité Olímpico Internacional honró a los competidores que terminaron del cuarto al octavo lugar en los Juegos Olímpicos de Sochi.

No fue estrechando vigorosamente la mano, ni dándoles una palmadita en la espalda. No fue, como lo sugirieron algunos atletas (en broma, presumiblemente) con una rápida patada en la parte trasera. Más bien, los casi medallistas -y unos cuantos no tan casi medallistas- recibieron un diploma olímpico formal, rotulado personalmente y firmado con una máquina.

"Se parece en algo a los que te dan por participar en algo", comentó Mercedes Nicoll, una canadiense, surfista sobre nieve, que terminó en sexto lugar en la competición femenil en medio tubo en los Juegos de Vancouver en 2010 y a quien le dieron uno de esos certificados.

"Está bien, de hecho. Quiero decir que no es lo mismo que ganar medallas, claro. Conozco a algunos atletas que ganan medallas y les gusta mostrárselas a todo el mundo, pero yo no hago eso. Es un papel. Creo que sería algo estúpido", contó.

Pareciera ser que Nicoll, quien agregó que la sorprendió -y conmovió- haber recibido el diploma, es una rareza entre los atletas dado que sí está enterada de los diplomas.

La mayoría de ellos y de los oficiales a los que se les preguntó, dijeron que están conscientes de que el COI distribuye diversos otros certificados -los voluntarios, a directivos de comités y a cualquier atleta que llega a formar parte del equipo olímpico de un país, reciben un reconocimiento labrado por el papel que tuvieron en los juegos-, pero admitieron su ignorancia cuando se trató del diploma.

Steven Holcomb, quien participó en la disciplina de bobsled representando a Estados Unidos, dijo que recordaba casi todo de la competición de cuatro hombres en los Juegos Olímpicos de Vancouver en 2010.

Holcomb, quien condujo el trineo estadounidense para conseguir la primera medalla de oro en 62 años, señaló que persiste gloriosamente el recuerdo de la ceremonia de entrega de medallas.

¿Pero qué hay de haber terminado en sexto lugar en la competición de dos hombres en Vancouver? ¿O su sexto en la de cuatro hombres en 2006? ¿Tiene recuerdos cariñosos de los diplomas que le otorgaron por haber quedado a milisegundos de ganar el título de quinto mejor conductor de bobsled del mundo?

"Honestamente, ni siquiera me acuerdo que me dieran algo como eso", contó. "¿A la mejor me lo mandaron por correo y lo tiene mi mamá? ¿O quizá tenían mal la dirección?".

Fue una cantaleta común. Varios atletas señalaron que nunca recibieron un diploma o, si fue así, no tenían ni idea de dónde estaría ahora. Otros comentaron que un integrante de su comité organizador nacional les entregó el diploma en algún momento después de concluida su competición. Unos cuantos afirmaron que recibieron los diplomas y apreciaban el gesto, aun si no lo comprendían del todo.

Rachael Flatt, una patinadora artística de Estados Unidos, quien quedó en séptimo lugar en los Juegos Olímpicos de 2010, dijo que no recuerda haber recibido ningún diploma y se preguntaba si la iniciativa era algo nuevo en los Juegos.

"Me habría gustado que hicieran algo parecido para nosotros", comentó.
De hecho, a pesar de los aparentes problemas en la entrega, se ha otorgado alguna forma o estilo de diplomas desde 1896, señaló una portavoz del COI.

Al principio, los recibían sólo los ganadores de cada competencia. En 1923, se amplió la práctica para incluir a los primeros tres finalistas. El grupo creció en 1949 para incluir a los primeros seis y, para 1981, a los ocho primeros.

"Muchos atletas no tienen ni idea de que los están recibiendo", dijo Bill Mallon, un historiador de las Olimpíadas. "El COI manda diplomas a muchas personas. Siempre ha habido un gusto por el protocolo en los Juegos Olímpicos".

Por lo general, la elaboración de los diplomas la maneja un impresor local, que también trabaja con otras publicaciones olímpicas, como el periódico que se distribuye en la Villa Olímpica. Los diplomas para los ganadores de medallas tienen un fondo en color dorado, plateado y de bronce; los correspondientes a los lugares del cuarto al octavo son más sencillos. Todos llevan la firma del jefe del comité organizador local, así como la del presidente del COI.

Algunos comités organizadores nacionales hacen una presentación más elaborada de los diplomas, mientas que otros solo los ponen en sobres junto con otros documentos que cada atleta se lleva a su país de origen.

Como con los diplomas universitarios, el valor de obtener una de estas credenciales es debatible. (Aunque uno de esos diplomas se cotizó en eBay en 140 dólares.)

Shelley Rudman, una integrante del equipo británico de skeleton, dijo que los diplomas son una recompensa generosa y un incentivo para los países que podrían no tener esperanzas realistas de llegar al podio de medallas.

"Es algo que ellos deben buscar", señaló.

La esquiadora estadounidense Picabo Street, no obstante, dijo que tiene sentimientos encontrados sobre los diplomas. Sí, notó, son un gesto lindo. Sin embargo, agregó: "Si terminara la carrera sin medalla, no necesito una palabra amable ni un pedazo de papel. Necesitaría a alguien que me dijera en mi cara: 'Esquiaste muy mal, así es que súbete en la telesilla y vuelve a bajar esa montaña'".

Tanto Holcomb como Street, quien ganó medalla de plata en los Juegos Olímpicos de 1994 y una de oro en los de 1998, concedieron que sus puntos de vista podrían estar influenciados por su éxito.

Sin embargo, hasta esos atletas que sorprenden con su desempeño, digno de ganar diplomas, no necesariamente parecen saborearlo en la misma forma que podría hacerse con un esfuerzo que gana oro, plata o bronce.

Después de todo, que Nicoll terminara en el sexto lugar en la tabla de nieve en Vancouver fue uno de los dos mejores lugares que consiguió su país en el medio tubo, y fue el mejor desempeño de ella en unos Juegos Olímpicos. No obstante, cuando se le preguntó si exhibía su diploma, Nicoll encogió los hombros.

"Estoy bastante segura que está en alguno de los cajones del archivero”, dijo. “¿Crees que debería enmarcarlo?”.

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