New York Times Syndicate

Macron y la resurrección de Europa

El triunfo de Emmanuel Macron en Francia le ha dado un 'nuevo aire' a la Unión Europea, en especial después del Brexit, en lo que ha sido interpretado como una victoria ante Putin. 
Roger Cohen-NYT
12 mayo 2017 20:24 Última actualización 14 mayo 2017 5:0
Macron al celebrar su victoria en las elecciones francesas. (Reuters)

Macron al celebrar su victoria en las elecciones francesas. (Reuters)

No es solo que Emmanuel Macron haya ganado y que se vaya a convertir, a los 39 años, en el presidente más joven de Francia. No es simplemente que haya derrotado, a través de Marine Le Pen, las fuerzas de nacionalismo xenofóbico explotadas por el presidente Donald Trump. Es que ganó con una postura valiente a favor de la tan calumniada Unión Europea (UE), y así reafirmó la idea europea y el lugar de Europa en un mundo que necesita de su fuerza y valores.

Esto fue crítico, luego de la triste decisión de Gran Bretaña del año pasado de abandonar la UE y de cara a la lamentable ignorancia anti europea de Trump. Macron subrayó su mensaje al salir a hablar en París ante sus partidarios acompañado por el himno europeo, la Oda a la Alegría de Beethoven, en lugar de usar la Marsellesa; un poderoso gesto de apertura.

Se ha evitado un vuelco encabezado por Le Pen hacia una Europa de nacionalismo y racismo. Vladimir Putin, presidente de Rusia, respaldó a Le Pen por un motivo: quiere romper la unidad europea y cortar el lazo europeo con Estados Unidos. En cambio, el centro resistió y, con ello, la civilización.


La Europa federal es la base de la estabilidad y prosperidad europea de la postguerra. Ofrece la mejor oportunidad para que los jóvenes europeos cumplan su promesa. Es el “destino común” de los europeos, como dijo Macron durante su discurso de aceptación, parado frente a las banderas francesa y de la UE. Pensar lo contrario es olvidarse de la historia. Con razón la Canciller alemana, Ángela Merkel, a través de su vocera, inmediatamente proclamó una victoria “para la Europa fuerte y unida”.

Eso requerirá reforma. Europa, complaciente, ha perdido inercia. Macron lo reconoció. Declaró: “Quiero volver a hilar el lazo entre los ciudadanos y Europa”. Se requiere más transparencia, más fijación de responsabilidades y más creatividad. Ningún milagro jamás se auto comercializó de forma más miserable que la UE.

Macron, quien salió de la nada en el transcurso de un año como dirigente de un nuevo movimiento político, no hizo promesas simplistas ni inventó historias. Apoyó a los refugiados; respaldó la moneda compartida de Europa, el euro, y estuvo preparado para decirle a los franceses que no pueden dar la espalda a la modernidad y prosperidad.
Con un argumento racional elevó a 30 por ciento una ventaja sobre Le Pen que las encuestas ponían en 20 por ciento luego de la primera ronda de finales de abril, ganando con el 65 por ciento de los votos, mientras que Le Pen obtuvo el 35 por ciento. Eso, en la era de Trump de noticias y afirmaciones falsas, y de falsedad general, fue una demostración importante de que la razón y la coherencia siguen siendo importantes en la política.

Ahora empieza la parte dura. Por primera vez en Francia, la extrema derecha se quedó con más de un tercio de la votación, un reflejo de la ira en el país por la pérdida de empleo, la fallida integración de inmigrantes y el estancamiento económico. Macrón, quien dijo ser consciente de “el peligro, la ansiedad, las dudas”, tiene que encarar de frente esta inquietud social reviviendo un sentido de posibilidad en Francia. Sin un cambio, Le Pen seguirá ganando apoyo.

1
    

     

Francesas celebran en París la victoria de Macron. (Reuters)


El cambio es notoriamente difícil en Francia. Es un país ferozmente apegado al “acquis”, o derechos adquiridos, incluidos en su extenso Estado benefactor. Muchos lo han intentado; muchos han fallado.

Es especialmente difícil sin un fuerte respaldo parlamentario, y Macron lo va a necesitar. El próximo mes se llevarán a cabo elecciones parlamentarias. Su movimiento En Marche! (¡En Marcha!) debe organizarse rápido para capitalizar su victoria. Tiene una inercia extraordinaria. El paisaje político tradicional de la Quinta República (la alternancia de socialistas de centro-izquierda y republicanos de centro-derecha) ha sido despedazado.

Quizás esta misma proeza, sin paralelo en la historia política europea reciente, y el estatus de Macron como centrista independiente, le confieran una latitud única para persuadir a los franceses, por fin, de que pueden (como los alemanes y los neerlandeses y los suecos y los daneses) conservar la esencia de su Estado benefactor forjando al mismo tiempo un mercado laboral más flexible que de esperanza a los jóvenes. Con 25 por ciento de sus jóvenes desempleados, Francia se anula ella misma.

Si Francia vuelve a crecer otra vez, Europa crecerá junto con ella. Esto constituirá una poderosa censura para la escuela autócrata-nacionalista (Le Pen con su farsa de transformación política; Nigel Farage, el xenofóbico bufón de Gran Bretaña – amigo de Trump-; Putin, en Moscú; Recep Tayyip Erdogan, en Turquía, y por supuesto, el propio presidente estadounidense, cuya irresponsabilidad en el tema de los aliados europeos de Estados Unidos ha sido horrible.

Macron es una victoria por muchas cosas. Ha demostrado que Francia no es un país donde el racismo y el jingoísmo anti europeo puedan ganar una elección. Ha reafirmado la idea europea y aumentado la posibilidad de que Francia y Alemania conjuren una resurrección del idealismo europeo. Ha censurado a los inglesitos que votaron por sacar a Gran Bretaña de la Unión (y ha hecho inevitable una negociación dura para esa salida).

Sobre todo, con su inteligencia y creatividad, su cultura y apertura, Macron ha erigido una muy necesitada barrera para la locura e incivilidad, la ignorancia y cerrazón mental que se filtra de la Oficina Oval de Trump y que amenaza con corromper la conducción de los asuntos mundiales.

¡Vive la France! ¡Vive l’Europe! Ahora más que nunca.

Todas las notas NEW YORK TIMES SYNDICATE
A sus 98 años, esta eminente científica cerebral ‘sigue de entrometida’
Esta aldea abandonada en Italia es 'retrato perfecto' de un paraíso perdido
Cuando tu casa es un castillo
¿De qué tecnológica estarías dispuesto a prescindir?
Macron y la resurrección de Europa
Dejó Wall Street para ser estilista de perros… Y triunfó
¿Por qué Instagram se está convirtiendo en el próximo 'Facebook'?
De ganar 29 dólares la hora a 19.60
Estas empresas quieren ‘meterse en tu cama’
El circo más famoso del mundo cerrará después de 146 años
Ellos son los trabajadores tecnológicos que Trump deja en el limbo
¿Por qué Facebook sigue ganándole a todos sus rivales?
Rico en líderes de IA, Canadá -por fin- trata de sacarles provecho
En este país, nada dice ‘te amo’ como un diente de cachalote
Después del Brexit, ¿Londres puede seguir siendo una capital del mundo?
Granjas de mariguana en el patio trasero dan paso al cannabis industrial en California
Para dominar al mundo, Uber tiene que conquistar la India primero
Uvas, muerte e injusticia en los campos italianos
Llueven solicitudes de visa H-1B antes de que EU cierre sus puertas
Con grandes moños, esta youtuber se enfrenta a las chicas malvadas del colegio
¿Sombra de ojos perfecta? Estos blogueros de belleza son expertos
Ser positivo es bueno para la salud (en serio… sonríe)
China apuesta por tecnológicas emergentes en EU y pone nervioso al Pentágono
Un ‘Trump turco’, un proyecto hotelero y lazos extranjeros incómodos en Dallas
Cómo lidiar con un jefe que tiene la mitad de tu edad