New York Times Syndicate

Lüliang, la ciudad china castigada por su corrupción

Tras ser uno de los poblados más pobres de la región, Lüliang se convirtió en una zona próspera y rica, gracias a dos factores: carbón y corrupción. El primero se obtenía de grandes depósitos; lo segundo permitió la construcción de escuelas y parques, además de dueños de minas que derrochaban ostentosidad.
Ian Johnson
09 enero 2015 17:43 Última actualización 12 enero 2015 7:52
Etiquetas
China

Luliang prosperó gracias al carbón y a la corrupción. (NYT)

LÜLIANG.- Durante 10 años de vacas gordas, este rincón montañoso del centro de China fue sinónimo del despegue económico hambriento de energía de la nación. Sus ricos depósitos de carbón abastecieron a la era más frenética del auge chino, convirtiendo a los propietarios de pequeñas minas en millonarios y a localidades polvorientas en ciudades brillantes. Ahora, Lüliang está al centro de una de las más amplias purgas políticas y económicas en la historia china reciente.

Mientras la campaña contra la corrupción del Presidente Xi Jinping entra en su segundo año, las autoridades del Partido Comunista han hecho de este distrito de 3.7 millones de habitantes un ejemplo, destituyendo a gran parte de su élite política y empresarial en un frenesí de arrestos que han acaparado titulares.

A siete de los 13 jefes partidistas que dirigen la provincia de Shanxi, donde se ubica Lüliang, les han quitado poder o han sido encarcelados, y los medios de propaganda partidista han pregonado la aplicación de medidas estrictas en la región como prueba de que Xi habla en serio sobre erradicar la corrupción.

El 26 de diciembre, medios noticiosos estatales reportaron una nueva ola de arrestos, con la detención de nueve funcionarios más de Lüliang. Los reportes dicen que los arrestos son parte de un nuevo énfasis en la limpieza de los gobiernos locales, donde los funcionarios tienen extensos poderes y pocas restricciones.

Entre quienes han sido expuestos a la humillación nacional aquí están Xing Libin, un magnate del carbón que se dice gastó 11 millones de dólares en la boda de su hija, y Zhang Zhongsheng, un funcionario del partido comunista local acusado de usar ganancias ilegales para construir mansiones en la cima de una colima.






CARBÓN Y CORRUPCIÓN, UN ESTILO DE VIDA


Entrevistas en Lüliang y reportes noticiosos estatales ponen a los dos hombres en el centro de una red incestuosa de emprendedores y funcionarios partidistas que compraban y vendían puestos gubernamentales para mantener el control de las lucrativas minas carboníferas del área y financiar estilos de vida espléndidos. La caída de hombres como Xing y Zhang ha sido vitoreada por gran parte del público chino, que está indignado por el desenfreno y la a menudo ilícita concentración de la riqueza que ha caracterizado a la adopción del capitalismo en China.

Pero en Lüliang y otras partes, la prolongada aplicación de mano dura a nivel nacional de Xi contra la corrupción también ha inquietado al círculo partidista y sus aliados en los negocios. Incluso entre los residentes comunes, hay preocupación acerca de lo que podría significar para los empleos y el crecimiento porque los hombres de negocios privados han sido tomados como blanco junto con funcionarios gubernamentales y partidistas.

“En esta parte de China, los funcionarios están en la palma de los magnates del carbón”, dijo un tendero, que pidió que su nombre no fuera usado para poder hablar libremente sobre un tema políticamente delicado. “Pero estos líderes de negocios son capaces; nos hacen prósperos”.

Durante gran parte de la era de crecimiento de China, los funcionarios partidistas y las empresas han disfrutado de una relación simbiótica, con el otorgamiento de concesiones políticas y acceso al mercado a cambio del apoyo corporativo; en ocasiones pagos directos, pero también un respaldo más sutil a proyectos y prioridades estatales. Combinada con el insaciable apetito de China por el carbón, esa fórmula ayudó a producir en Lüliang sus primeros destellos de prosperidad en generaciones.

Pero ahora existe la sensación de que las reglas están cambiando, y las consecuencias para la economía son inciertas. “En el pasado, con la corrupción, se podía pagar a un funcionario y lograr que algo se hiciera”, dijo Mao Yushi, un prominente economista en Pekín. “Pero ahora los funcionarios no aceptarán dinero, pero tampoco aprobarán las cosas”.

ZHANG, VENDIENDO PERMISOS AL MEJOR POSTOR

Ubicada en las montañas de la polvorienta Meseta de Loess, Lüliang es mejor conocida por haber servido de base para el Ejército Rojo durante la Segunda Guerra Mundial. Sus valles son cruzados por caminos ennegrecidos por el carbón que se cae de los camiones que transitan noche y día desde las montañas hasta las plantas de coque y las acereras. Cada decena de kilómetros, las montañas se abren y aparecen pequeñas áreas urbanas.

Una es Zhongyang, donde Zhang alguna vez reinaba. Hombre bajo de estatura y obstinado que había trabajado en el gobierno local por 39 años, Zhang controlaba los permisos que necesitaban los negocios para operar minas o fábricas. Ascendió a través de las filas gubernamentales para convertirse en subjefe de la región de Lüliang. Conforme se ampliaba la investigación sobre corrupción, renunció en marcho y ha estado detenido desde entonces.

Funcionarios como Zhang controlaban la asignación de minas a inversionistas y podían cerrar una si decidían que no era segura. Para ganárselos, magnates del carbón como Xing les daban regalos espléndidos durante el Año Nuevo chino y el Festival de Mitad del Otoño.

La revista noticiosa china Caixin pasó tres meses investigando la cultura de la corrupción en Lüliang y concluyó que algunos de los principales hombres de negocios locales del área gastaban cada uno alrededor de 150 mil dólares al año en sobornos a funcionarios.

“¿Qué podemos hacer las personas comunes?”, preguntó el dueño de una ferretería, de 45 años de edad, quien pidió ser identificado solo por su apellido, Xu, y quien apenas pudo contener su desdén cuando se le preguntó sobre Zhang. “¿Hay algún funcionario que no sea corrupto?” Pero si los funcionarios partidistas sospechosos de corrupción son profundamente impopulares, los residentes expresaron más simpatía por los emprendedores acusados de sobornarlos.

XING, EL EJECUTIVO MINERO

Xing, por ejemplo, sigue siendo ampliamente respetado en Lüliang. Aunque ha sido blanco de escarnio en el Internet chino por la boda extravagante de su hija, la gente aquí sigue hablando de él con orgullo como un éxito de superación local y un magnate práctico y hábil que creó verdadera riqueza en la región. Hijo de cultivadores de maíz pobres en una remota aldea montañesa, Xing, de 47 años de edad, se las ingenió para ingresar en la mejor universidad de la provincia.

Pero, a diferencia de la mayoría de los graduados en los años 80, rechazó un empleo gubernamental y regresó a Lüliang a buscar su fortuna en el recientemente emergente sector privado de China. Alto y desgarbado con grandes lentes y una sonrisa torcida, Xing parece más un maestro de escuela que un ejecutivo minero, pero pareció tener olfato para la industria.

Administró una mina de hierro y una fábrica de coque, luego tuvo su gran oportunidad en 2002, cuando compró la gigantesca mina carbonífera de Xingwu al Estado a un precio que ha sido criticado como demasiado bajo, quizá porque les pagó a los funcionarios. Si Xing pagó un precio justo o no, el momento en que lo hizo fue impecablemente oportuno.

Incursionó en la industria del carbón justo cuando China pasaba por su fase de crecimiento más rápida y justo cuando el gobierno ponía fin a los controles de precios sobre el carbón usado para producir electricidad. El resultado fue un auge en el uso del carbón y rentabilidad para las minas carboníferas.

Pronto, los magnates del carbón de Shanxi se volvieron famosos por su consumo ostentoso, en ocasiones usando maletas de efectivo para hacerse de departamentos por docenas en el centro de Pekín. En 2013, la ampliamente observada lista de los ciudadanos más ricos de China del Reporte Hurun estimó la riqueza de Xing en 520 millones de dólares.

Pero la economía local también se benefició. En 2000, Lüliang era una de las regiones más pobres de China. Para 2010, su ciudad principal tenía una de las economías más fuertes en la provincia. Además de emplear a decenas de miles de personas, la compañía de Xing, Liansheng, renovó parques y construyó escuelas nuevas. “No sé lo que hizo, pero esta es la mejor escuela preparatoria en el área”, dijo Chen Xialu, quien estaba esperando afuera del Bachillerato No. 4 Liulin. “Fue construida por Xing Libin y Liansheng, así que estamos agradecidos”.

FIN DEL AUGE


La prosperidad, sin embargo, fue frágil. Xing pidió prestado fuertemente para ampliarse. El pago del servicio de la deuda solo pudo hacerse mientras los precios del carbón estuvieron altos, pero empezaron a caer en 2012 mientras la economía se desaceleraba.

Xing buscó diversificarse, usando sus estrechos lazos con funcionarios locales para arrendar tierras agrícolas y construir bloques de departamentos, pequeñas presas, plantaciones de nogales y una carretera pavimentada desde la ciudad hasta su aldea natal iluminada por luminarias de energía solar.

Cuando colapsaron los precios del carbón, la compañía de Xing solicitó reestructurar 5 mil millones de dólares en préstamos impagables. Los bloques de viviendas siguen siendo cascarones de concreto, y agricultores dicen que las plantaciones de nogales no están aún lo suficientemente maduros para cosechar y que Liansheng les debe dinero. Xing fue detenido en marzo, y se desconoce su paradero.

“Era capaz”, dijo Wang Zhenhua, de 66 años de edad y nativo de la aldea de origen de Xing, Huaishugao. “Construyó todo esto y tenía grandes ideas. Sólo fue demasiado corrupto”.

Todas las notas NEW YORK TIMES SYNDICATE
Lowe logró el bronce... pero lo recibió 8 años después
¿El secreto del auge turístico de Islandia? Una crisis financiera y una erupción volcánica
Refugiados descubren dos Estados Unidos: uno que odia, y uno que cura
Esta startup tiene el secreto para cultivar elusivas trufas
Venezolanos hambrientos huyen en barcos para escapar del colapso económico
Trabajadores de Carrier en Indiana, juran que harán cumplir a Trump sus promesas
Bancos de Italia están en una crisis de 'cámara lenta'... y Europa pagaría
Los piratas del Amazonas aterrorizan a las tripulaciones
Estos autobuses te llevarán al futuro a 11 km por hora
La ‘ambición del aguacate’ pone en peligro el refugio de las monarca
Las mujeres que ayudaron a Trump a obtener el triunfo
El código de diez dígitos para la vida privada
Ocho años después, ¿cómo ven los europeos a Obama?
¿Cómo quitar el polvo de un Picasso? ¡Con saliva!
Surfeando bajo las luces del norte
8 mil 851 kilómetros de frontera, cubierta por solo 2 mil agentes
Un poblado siberiano se atribuye ser la cuna de la humanidad
¿Quiere un trozo de libertad? Este es el hombre al que debe ver
Esta oferta de trabajo incluye un terreno 8 mil metros cuadrados
Él lucha contra el régimen norcoreano con globos
Desprogramar a las mujeres e hijos de Boko Haram
Seis científicos, mil millas, un premio: abejas del Ártico
Arabia Saudita, donde hasta la leche depende del petróleo, pasa apuros económicos
El sueño es vital en la NFL
Swarovski quiere ser una firma tecnológica