New York Times Syndicate

Los ‘humanos de NY’ están contra Trump

El fotógrafo detrás del blog Humanos de Nueva York escribió una carta abierta a Donald Trump reprochando sus comportamientos racistas. La misiva se compartió más de 700 mil veces en menos de 8 horas, y a pesar de que él mantiene los contenidos del blog neutrales, en esta ocasión decidió hacer una declaración moral.
NYT
01 abril 2016 18:26 Última actualización 03 abril 2016 5:0
Humans of new york

La carta de Stanton ha recibido más de 2.2 millones de "Me Gusta" en Facebook. (NYT)

Brandon Stanton, el ágil fotógrafo que anima al inmensamente popular blog Humanos de Nueva York, se ha esforzado mucho por depurar sus notas de política y juicios morales, empeñado en mantener la objetividad al capturar a sus sujetos en palabras e imagen, dejándolos que hablen por sí mismos.

Eso cambió recientemente, cuando Stanton, de 32 años, hizo a un lado la neutralidad que cultivara con tanta diligencia para emprenderla contra Donald Trump, criticando duramente al candidato republicano en una nota de 300 palabras publicada en Facebook y presentada como carta abierta a Trump.

“Lo he visto retuitear imágenes racistas”, dice el artículo en una parte. “Lo he visto retuitear mentiras racistas. Lo he visto tardar 48 horas para reprobar supremacistas blancos. Lo he visto animar alegremente la violencia y prometer ‘pagar las costas legales’ de quienes cometan violencia a su nombre.”


La reacción fue explosiva. En cosa de ocho horas, la nota había sido compartida 712 mil veces, recibiendo con el tiempo más de 2.2 millones de “Me gusta”, se compartió 1.1 millones de veces y recibió 69 mil comentarios, llegando a ser uno de las notas más compartidas en la historia de Facebook. Y de paso, hizo que Stanton, de por sí escritor de gran éxito, se convirtiera en una sensación de la Web.

Poco después fue convocado por Katie Couric, presentadora global de Yahoo, para aparecer como invitado en su programa, ocasión que él aprovechó para decirle a su anfitriona: “Quiero decirle a la gente que piense en esto como una cuestión moral, no política.”

El alboroto no se había apagado de ninguna manera cuando Stanton, de barba bien cuidada pero de aspecto juvenil, llegó el otro día al Starbucks de la Avenida Nueve y West 59 Street. Los clientes se esforzaban por verlo de cerca; uno de ellos, que se identificó únicamente como Ben, saltó de su asiento para acercarse a Stanton e invitarle un café. (Stanton lo rechazó de buen modo.)

Podemos decir, pues, que para esta estrella al parecer reticente de Internet, la vida ha dado un giro inesperado y quizá irreversible.

Stanton, que tiene 17 millones de seguidores en Facebook (Trump tiene 6.7 millones) y dos antologías de sus notas que han sido éxito de librería, había decidido pese a todo eso seguir siendo un personaje nada llamativo, un hombre cualquiera armado de una cámara, el rostro prácticamente oscurecido bajo una capucha y una gorra de béisbol.

Su decisión de salir al público, de adoptar el papel de conciencia moral y guardián del bien común, fue una sorpresa sobre todo para él mismo.

“En mi decisión de salir al público tuve que sopesar la posibilidad de molestar a alguien y la necesidad de hacer una fuerte declaración moral”, explica.

La decisión, admite Stanton, no fue fácil. “Yo estaba nervioso después de escribirlo. Pero luego cerré los ojos y oprimí el botón de ‘Publicar’”.

Fue el contenido de las respuestas subsecuentes, no el volumen, lo que lo sorprendió. “Yo pensaba que los comentarios iban a ser en el sentido de que me abstuviera de meterme en política”, afirma, inclinándose hacia adelante conforme la conversación va adquiriendo vapor. De ninguna manera previó su impacto ni la avalancha de comentarios, muchos de los cuales se hacían eco o abundaban en sus propios sentimientos. (El equipo de campaña de Trump no respondió a la solicitud de comentarios para este artículo.)

Fue el tipo de validación que Stanton nunca persiguió.

“No soy activista”, asegura. “Pero al guardar silencio ante un problema moral, empiezo a sentir mucha culpa.”

En efecto, su artículo está sorprendentemente en contra de su acostumbrada postura de observador casi invisible.

“En el blog hablo poco de mí mismo y no pongo fotos”, indica Stanton, que recibe sus ingresos de la venta de libros y por concepto de orador y que dice que ha rechazado millones de dólares en publicidad en línea. “No quiero rentar la influencia de ‘Humanos de Nueva York’ a ninguna tercera parte.”

Aun así, él no es ajeno por completo a las cámaras. Los espectadores pudieron ver su aparición en CNN en diciembre pasado, como apasionado abogado de los refugiados de Siria e Irak, y de una en particular llamada Aya. Stanton lloró abiertamente al hablar de su calvario con el presentador Fareed Zakaria.

En Starbucks, él proyecta una intensidad similar, enrojeciendo de vez en cuando, describiendo su trabajo con celo misionero. Le agarraba el brazo a esta reportera para subrayar un argumento y a veces le apretaba la mano con la suya, para que no fueran a malinterpretarlo.

“Creo que hay cierto poder en hablarle directamente a Donald Trump, más que escribir un artículo de opinión acerca de él”, afirma Stanton. “También les doy la oportunidad de hablarle directamente a quienes pienso que tienen opiniones muy claras sobre él.

La decisión la fue tomando gradualmente. En los seis años transcurridos desde que dejó su trabajo de corredor financiero en Chicago (no del todo voluntariamente, como explicó en entrevistas anteriores) para tomar la cámara en las calles de Manhattan, Stanton ha fotografiado y entrevistado a unos diez mil extraños seleccionados al azar, publicando en su blog sus fotos y una breve narrativa de su vida.

A veces es bien recibido, pero otras tantas veces es desairado.

“Es imposible hacer este trabajo sin un sólido sentido de la humildad”, afirma. “Eso es lo que se necesita para escuchar intensamente, como si la perspectiva de la otra persona fuera tan válida como la propia.”

Con una especie de perverso orgullo, intercala: “Soy la única persona con un éxito de librería que todos los días es tratada en la calle como si fuera un vagabundo.”

La transición de cronista anónimo de la vida cotidiana ha sido, desde su punto de vista, gradual pero prácticamente imperceptible.

Su compromiso político quedó en evidencia la primera vez que Stanton visitó el Medio Oriente.

“Me parece fascinante que la gente diga que ‘no trata de ser política’”, escribió el escritor canadiense Mike Riverso en Twitter. “Siempre me ha parecido que todo lo que hace Humanos de Nueva York es un acto político. Humanizar a los refugiados sirios en momentos en que todos los repudian es algo inherentemente político.”

Stanton se encoge de hombros a modo de reconocimiento.

“Cuando se escribe de personas cuya vida está empapada de la política”, señala, “es natural que entre la política en el trabajo.”

Al entrevistar presos de la Institución Correccional Federal de Cumberland, Maryland, él trató de mantener el desapego. En ese tiempo, “yo nunca saqué a colación cuestiones relacionadas con el sistema de justicia penal”, afirma Stanton. “Pero igual salieron en la conversación.”

Agrega que espera regresar algún día a su papel tradicional de observador de cierta forma invisible.

“La política se volvió mi vida durante dos días”, declara. “Estoy tratando de bajarme de ahí lo más pronto posible, para poder enfocarme en mi trabajo cotidiano.”

No sabe si seguirá o no monitoreando a Trump.

“Ya veremos qué sucede”, concluyó Stanton.

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