New York Times Syndicate

Las ratas de un metro que son consideradas ‘héroes’

En Angola entrenan ratas de Gambia para que olfateen las minas personales, para desactivarlas; son más efectivas que un detector de metales y otra de sus cualidades es que también pueden detectar la tuberculosis. Actualmente, Apopo se encarga de entrenarlas para luego enviarlas a países con minas personales.
Nicholas Krsitof
24 abril 2015 16:44 Última actualización 26 abril 2015 5:0
Ratas

Gracias a su desarrollado olfato son 20 veces más afectivas que un ser humano con un detector de metales para encontrar minas personales. (NYT)

MALANJE, Angola – Camino por un campo minado aquí, en la zona rural de Angola, siguiendo a una rata gigantesca.

Se trata de una rata de Gambia, una raza de casi un metro de nariz a cola, el tipo que les provoca pesadillas a los gatos. No obstante, esta rata es un genio tanto como un gigante, ya que aprendió a detectar las minas terrestres con el olfato; y hace su mejor esfuerzo para evitar que humanos como yo vuelen por los aires.

Se ha apodado a estos roedores detectores de minas como HeroRats (ratas heroínas), lo que parece adecuado cuando se está en un campo minado con una. Uno es muy respetuoso y solo espera que la HeroRat no tenga la nariz tapada.

Estoy aquí porque hace cinco años mis hijos me regalaron una HeroRat el Día del Padre por medio de GlobalGiving.org. De hecho, no tomé posesión físicamente (¡afortunadamente!), pero el regalo ayudó a pagar el entrenamiento de la rata para olfatear explosivos. Ahora estoy en los campos minados en Angola, buscando a mi rata.

Aquí hay 39 HeroRats, lo que subraya la forma en la que, cada vez más, el mundo del socorrismo abraza enfoques innovadores para desafíos antiguos.

MÁS EFECTIVAS QUE LOS DETECTORES DE METALES

He visto la detección de minas terrestres en Afganistán y otras partes, y es terriblemente lenta e ineficiente. Es típico que hombres con trajes protectores caminen en filas precisas, con detectores de metales frente a ellos. Cada vez que se topan con metal, se detienen y cuidadosamente quitan la tierra con una brocha hasta que ven qué es.

Por lo general, se trata de cartuchos vacíos de Ak-47 o clavos. A veces, hay metal cada tantos centímetros. Cada vez, se detiene todo el proceso hasta que se puede quitar la tierra.

En comparación, las ratas corren a toda prisa con correas. Solo responden al olor de explosivos, así es que los fragmentos de metal no las retrasan.

En este campo minado, lleno de objetos metálicos, un humano con un detector solo puede limpiar unos 20 metros cuadrados al día. Una rata puede hacer 20 veces más.

“También, las ratas son más confiables”, notó Alfredo Adamo, un supervisor de campo. “Con los humanos, la concentración se disipa después de un rato, pero las ratas solo huelen”.

A las ratas se les paga con plátanos, cacahuates, aguacates y manzanas, y no necesitan trajes protectores; en parte, porque son demasiado ligeras para activar las minas.

Creo que encontré a mi rata: una abuelita de aspecto salvaje, llamada Boban y tiene la edad correcta para que la hayan entrenado cuando mis hijos la patrocinaron. Le pusieron ese nombre por la estrella de futbol de Tanzania, y los entrenadores dijeron que es muy confiable.

NACE HERORAT

Bart Weetjens, un diseñador belga de productos, comenzó el programa HeroRat después de cavilar sobre cómo mejorar la detección de minas. Cuando era niño, Weetjens había tenido ratas como mascotas y se topó con un artículo sobre el uso de los jerbos en tareas que implicaban la detección olfativa.

Después, Weetjens consultó a investigadores en roedores que sugirieron a las ratas de Gambia porque, en parte, compensan una visión muy débil con un soberbio sentido del olfato. Se les dice marsupios no porque sean marsupiales, sino porque llenan los cachetes con nueces y otras golosinas, y luego las entierran; dependen del olfato para recuperarlas después. Otra ventaja de las ratas de Gambia es que su expectativa de vida es de ocho años, lo cual ofrece un prolongado rendimiento de los nueve meses que se requiere para entrenarlas para detectar las minas terrestres.

Así es que Weetjens empezó Apopo, una organización de ayuda, que entrena ratas en Tanzania y luego las lleva a campos minados en diversos países. Ahora, Apopo también está diversificando la utilización de HeroRats para detectar tuberculosis, una enfermedad de la pobreza que mata a 1.5 millones de personas al año, en todo el mundo.

DETECTAR TUBERCULOSIS, EL NUEVO RETO PARA LAS RATAS

El gran reto de la tuberculosis es el diagnóstico. A un trabajador de la salud capacitado le lleva todo un día examinar unas 25 muestras de esputo para determinar si dan positivo para la enfermedad.

En comparación, una HeroRat puede examinar 100 muestras en 20 minutos, caminando rápidamente a lo largo de una hilera de cajas de Petri, oliendo cada una y deteniéndose cuando una contiene tuberculosis. También, las ratas son mucho más precisas que los humanos con el microscopio. En las clínicas donde ahora HeroRats hacen la detección (humanos en laboratorios confirman el diagnóstico), aumentó 48 por ciento la cantidad de pacientes diagnosticados con tuberculosis, lo que significa que se diagnostica y se trata a más pacientes, previniendo la propagación de la enfermedad.

Apopo mima a las ratas y reciben mejor atención de la salud que la mayoría de los angoleños. Solo trabajan un par de horas al día (se acaloran a medio día), y se retiran a la edad de seis años, cuando se vuelven menos confiables.

“Debatimos qué hacer con ellas al retirarse”, recuerda Adamo. “Sería muy injusto solo, eeeh” – hizo una pequeña pausa, avergonzado, buscando un eufemismo – “deshacernos de ellas”.

Así es que las HeroRats pasan sus años dorados mordisqueando aguacates y estando con sus entrenadores. Cuando llega el momento, ellos las llevan al reposo en un cementerio para roedores y van varias personas para presentar los últimos respetos.

Adamo admira a las ratas porque ha visto el daño que pueden causar las minas terrestres. El creció en Mozambique, en una aldea a la que un cinturón de minas separaba de sus campos agrícolas, y su abuelo perdió una pierna por una mina. Tres niños murieron por las minas y un curato resultó gravemente herido, todos vecinos suyos.

Para mí, las HeroRats son un ejemplo de una explosión de innovación que está ocurriendo en el mundo filantrópico; y estamos viendo grandes logros en productividad como resultado. Lo vemos con las aplicaciones para teléfonos celulares, para ahorros y salud, en países pobres; con los microahorros y los microseguros; con la inversión de impacto, y, sí, con animales.

Apopo es también ejemplo de una organización de ayuda que conecta las donaciones con tareas específicas en una forma en la que los donadores se pueden relacionar fácilmente. Por medio de Apopo.org, se puede “adoptar” a una HeroRat por 84 dólares anuales. Lo digo por experiencia, ¡es un regalo increíble para el Día de la Madre o el Día del Padre!

Los entrenadores se encariñan con las ratas y las reconocen por la cara. Francisco Pedro, un angoleño de 38 años, quien ha trabajado quitando minas terrestres por muchos años, primero con detector de metales y los últimos tres con HeroRats, cuenta que su afecto por ellas ha provocado retos maritales.

“Cuando hay ratas en la casa, solo las ahuyento”, contó. “Ya no puedo matar a las ratas”.

“Pero mi esposa sí”, añadió y explicó que le suplica a su esposa que las deje vivir. Hizo una breve pausa, parecía lastimado, y dijo: “Cuando yo no estoy en la casa, las mata”.

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