New York Times Syndicate

Las altas y las bajas de un “apóstol” del bitcoin

Charles Shrem siempre ha exaltado las bondades de la divisa virtual, pero fue detenido acusado de ayudar a cambiar dólares por bitcoins a personas que querían comprar drogas.
New York Times News Service
13 febrero 2014 0:0 Última actualización 13 febrero 2014 0:0
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Charles Shrem, apóstol del bitcoin. (NYT)

Charles Shrem, apóstol del bitcoin. (NYT)

NUEVA YORK.- Unas semanas antes de que lo detuvieran en el aeropuerto Kennedy, Charles Shrem estaba parado detrás de un bar en Manhattan en el que invirtió parte de su fortuna en bitcoins, comentando sobre sus grandes planes para la moneda virtual y para sí mismo.

Con el frenético ritmo de un locutor de deportes, Shrem, cofundador de un popular sitio web donde se podía comprar la divisa con dólares, saltó con su idea de una tarjeta de débito en bitcoins; sus conversaciones recientes con los dueños de una compañía de jets privados que querían pagos en bitcoins; su objetivo de unificar las leyes de transferencia de dinero de Estados Unidos, y sus planes de viajar a prácticamente cada rincón del mundo, incluido un viaje a Amsterdam del que regresaba cuando fue detenido.

“El bitcoin realmente te permite tener una vida mundial; si quieres, te permite poder moverte a cualquier parte en cuestión de días”, dijo Shrem, con una barba desaliñada, parado frente al letrero que anunciaba que el bar, EVR, aceptaba bitcoins.

Hoy, las proezas de Shrem con los bitcoins lo tienen restringido a la casa de sus padres en Brooklyn, donde espera que lo enjuicien por cargos federales de haber allanado el camino para las transacciones de drogas por internet. También lo acusaron de comprar mariguana. Él se declaró inocente.

Shrem, de 24 años, quien usó millones de dólares en bitcoins al paso de los años, no es la primera persona en el mundo de la moneda virtual que termina esposada, pero sí es la más importante que encara cargos.

Su reciente revés en la fortuna -y el ascenso meteórico que llevó a eso- hace que sea un símbolo de las altas y bajas que han definido hasta ahora a la experiencia con el bitcoin, a medida que se ha disparado el valor de todas las monedas sobresalientes por encima de los 10 mil millones de dólares.

La moneda virtual -dinero digital que se puede intercambiar en línea- ha dado lugar a ambiciones revolucionarias, fortunas recientes y círculos elitistas mundiales.

Sin embargo, todo eso parece no estar lejos de una redada policial o una gubernamental.

En una entrevista reciente, Shrem dijo que, particularmente durante los primeros días del bitcoin, era frecuente que no quedara claro qué estaba bien y qué estaba mal.

“Estaban pasando tantas cosas malas y muy pocas buenas que tenías que zambullirte para sacarlo”, declaró.

“En ese entonces no sabía tanto sobre lo que es legal y lo que no es”, reconoció.

La incertidumbre surge, en no poca medida, de la falta de claridad sobre qué leyes se aplican a las transacciones con bitcoins –y la relativa falta de interés por parte de las fuerzas del orden.

Sin embargo, además de esa incertidumbre, los problemas de los bitcoins han surgido de su tendencia a atraer a personajes inconformistas que quieren poner a prueba al orden establecido.

Desde la aprehensión de Shrem, algunos de los altos personajes del mundo de los bitcoins se han distanciado de sus actividades. La Fundación Bitcoin, de la que Shrem era vicepresidente, emitió una declaración después de que él renunció, en la que dice que “vale la pena notar que la acusación, en sí misma, no es contra el bitcoin, ni contra la comunidad en general”.

Y han sido pocos los que le han manifestado su apoyo. Roger Ver, uno de los primeros inversionistas en la compañía de Shrem, dijo que él es “una persona confiable, quien nunca cometería ningún delito en el que hay una víctima”.

Casi todos los que conocen a Shrem están de acuerdo en que ha sido un vendedor carismático del bitcoin casi desde el primer momento en que se topó con el dinero digital.

Él ha dicho que empezó a incursionar en el bitcoin en su último año en el Colegio Brooklyn en 2011. Creció en ese barrio, se graduó de una escuela particular judía y fundó una empresa emergente en sus primeros años en la universidad.

Sin embargo, el bitcoin pronto se convirtió en su pasión.

“Me obsesioné”, dijo al sitio web MeetInnovators el año pasado.

Rápidamente se dio cuenta de lo difícil que era cambiar dólares por bitcoins, así es que ayudó a fundar su compañía, BitInstant, con otro de los primeros adoptadores que conoció en línea. Para recaudar dinero, Shrem encendió todos sus encantos de vendedor, hasta con su madre.

“Dije: 'Mamá, me encanta esta idea y voy a meter todo mi dinero en ella, y estamos creciendo con tanta rapidez’”, contó durante una entrevista con RT, el canal televisión de propiedad rusa, el año pasado. “Me dio un cheque ese día”.

Usó poderes de persuasión parecidos con Ver y los hermanos Winklevoss, relacionados con Facebook, que ayudaron a realizar una ronda de recaudación de fondos por 1.5 millones de dólares.

Desde la detención de Shrem, los hermanos han dicho: “Nosotros fuimos inversionistas pasivos en BitInstant y haremos todo lo que podamos para ayudar a las fuerzas del orden”.

El carisma de Shrem lo llevó rápidamente más allá de los límites de su empresa. Fue miembro fundador del consejo de la Fundación Bitcoin y se convirtió en orador habitual en sus actos. E hizo una inversión en bitcoins, en EVR, el bar que fundó con unos amigos y que se convirtió en sitio habitual de las fiestas de la fundación.

En un perfil suyo publicado el año pasado en el sitio web Vocativ, se decía que en medio de todo esto, nunca dejó de divertirse.

Según el artículo, afirmó: “No te contrataré a menos que beba contigo y fume mota contigo”.

Shrem dijo hace poco que se sacó de contexto el comentario y que sólo era una broma. Sin embargo, nunca ha rehuido decir qué tan extensamente deambuló por el mundo de los bitcoins.

Durante la entrevista en EVR, recordó una conversación con una exreguladora financiera: “Me dijo: 'Charlie, algunos de tus amigos y tú se han convertido en tales superexpertos en finanzas, leyes y la Ley patriota; y todas estas cosas’”.

“Y yo dije: 'Es por el bitcoin’”, agregó.

Al final, fue su negocio básico el que lo metió en problemas. En la acusación por lavado de dinero, presentada el 27 de enero, se sostiene que ayudó a cambiar dólares por bitcoins a personas que querían comprar drogas en el bazar en línea Silk Road, a sabiendas de su intención y de que su socio de negocios se lo había advertido.

Los cargos son sorprendentes dado que Shrem se presentaba a menudo en actos de la Fundación Bitcoin para hablar sobre cómo hacer transacciones legales.

En una conferencia, el año pasado, alardeó de que BitInstant “va a ser la ciudad reluciente en la montaña”.

Unos meses después de ese acto, el banco de BitInstant canceló su cuenta repentinamente. La empresa quedó fuera de internet poco después y encaraba una demanda de clientes que dijeron que dio una imagen falsa de sus servicios y buscaron el estatus de acción colectiva.

Sin embargo, eso no había obstaculizado sus grandes planes. En enero, su objetivo era reabrir BitInstant en el primer trimestre de este año, tras recaudar más dinero. Se supone que no puede hacer transacciones en bitcoins después de la detención, pero sus grandes ambiciones para la moneda, y para él mismo, no se han desvanecido.

“Dada la oportunidad, retornaré al circuito de conferencias y seré un evangelizador del bitcoin”, señaló. “Al mismo tiempo, entre más conocido seas, más cuidadoso tienes que ser. Da miedo”.

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