New York Times Syndicate

La revolución contra el cáncer de mama

En las últimas décadas, el tratamiento contra el cáncer de mama ha evolucionado, y en gran parte de los casos, la mastectomía radical ha sido reemplazada por cirugías menos extensas; también se desarrollan vacunas, pruebas y otras alternativas no-quirúrgicas.
Jane E. Brody
20 junio 2014 20:7 Última actualización 21 junio 2014 5:0
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Nuevos tratamientos han abierto opciones ante el cácner de mama. (Ilustración: NYT)

Nuevos tratamientos han abierto opciones ante el cácner de mama. (Ilustración: NYT)

A lo largo de las últimas décadas, cambios en el tratamiento contra el cáncer de mama equivalen a una revolución en el cuidado de la paciente. Y aún no ha terminado.

Hubo una época en que el enfoque estándar era una mastectomía radical, que implicaba la remoción no solo del pecho, sino de todos los nodos linfáticos en la axila y músculos subyacentes en la pared del pecho. Este enfoque ya fue reemplazado por cirugía menos extensa que, tras varias décadas de estudios clínicos, ha terminado siendo igualmente efectivo para tratar pacientes, así como más seguro y menos desfigurador.

J . Dirk Iglehart, el director del Centro Susan F. Smith para Cánceres de la Mujer en el Instituto Dana-Farber contra el Cáncer, estimó que actualmente él lleva a cabo una décima parte del número de mastectomías que cuando ingresó al campo en los 70.

Actualmente, la mayoría de las mujeres con cáncer de mama en la primera etapa son sometidas a una lumpectomía; solo el tumor y un pequeño margen de tejido normal circundante son removidos, a la par de unos pocos nodos linfáticos. Después, la paciente recibe terapia de radiación localizada y, con frecuencia, terapia de fármacos para evitar una recurrencia.

Aun cuando su enfoque es menos agresivo, los índices de cáncer de mama han bajado de manera constante desde 1990, el resultado combinado de diagnósticos más tempranos y terapias médicas desarrolladas en su mayoría a través de una importante inversión en investigación del cáncer, con base en Clifford A. Hudis, el jefe del servicio de medicina de cáncer de mama en el Centro Memorial Sloan-Kettering de combate al cáncer, en Nueva York.

“Actualmente el tratamiento se está individualizando mucho más”, explicó Hudis. Dependiendo de la naturaleza molecular del tumor de una mujer, se prescriben de rutina tratamientos hormonales postoperatorios u otros tratamientos con fármacos a fin de prevenir o demorar la recurrencia de una enfermedad. De cualquier forma, con casi 40 mil muertes por cáncer de mama anualmente en Estados Unidos, debe hacerse más.

En vez de esperar a que el cáncer recurra en ciertas pacientes de alto riesgo, los científicos ahora están desarrollando técnicas para superar la astucia de las agresivas tácticas de la célula cancerosa, impulsando para dicho fin al sistema inmune del paciente a que ejecute un ataque continuo que mantenga a raya a la enfermedad de manera indefinida.

Otro enfoque no-quirúrgico bajo estudio involucra la destrucción del tumor congelándolo con una sonda de hielo, pero dejándolo en el sitio para que el sistema inmune pueda ser entrenado para atacarlo, explicó Hudis. Más adelante se administraría un estimulante inmunológico al paciente, para que le ayude a superar los obstáculos moleculares que habían impedido que el sistema inmune reconociera el cáncer como tejido foráneo.

Cuando los tumores son más avanzados en el diagnóstico, a veces ya es posible reducir al mínimo el grado hasta el que la cirugía se haga sin comprometer las probabilidades de una mujer de sobrevivir exenta de enfermedades.

“El tamaño del tumor y presencia de nodos positivos pudiera no tener tanta importancia como pensábamos”, notó Deborah M. Axelrod, cirujana que dirige programas de cáncer de mama en el centro. “Ni siquiera es cierto si el cáncer es metastático, es desastroso o mortal”.

Se están desarrollando pruebas para ayudarles a los médicos a pronosticar la respuesta de una paciente individual a diversas terapias, destacó Axelrod.

Las pacientes ahora son exhortadas a que se informen bien sobre su enfermedad y posibles terapias, al igual que participen en decisiones sobre tratamientos.

“No hay decisión correcta o equivocada, siempre que los participantes estén bien informados y elijan lo mejor para ellos”, dijo Jennifer K. Litton, oncóloga quirúrgica del Centro contra el Cáncer M.D. Anderson, en Houston. “Ya pasaron los viejos tiempos de la medicina paternalista”.

De la misma forma, ya desapareció la noción simplista de que el cáncer es una enfermedad de división anormal de células, notó Larry Norton, subjefe de medicina para programas de cáncer de mama en el Memorial Sloan-Kettering. “Es una enfermedad de relaciones anormales entre la célula cancerosa y otras células en su ambiente”.

Esta nueva perspectiva está conduciendo a cambios en el tratamiento, dijo. Por ejemplo, la cirugía actual para cáncer de mama implica la remoción de tan solo unos pocos nodos linfáticos para someterlos a pruebas, lo cual evita complicaciones como un brazo crónicamente inflamado.

“Sabemos que en muchos casos estamos dejando atrás nodos que contienen células cancerosas, pero no le causa daño alguno al paciente dejarlas ahí”, dijo Norton.

“Las células del cáncer requieren de otras células en los alrededores para que les ayuden a crecer”, agregó. “La comprensión de cómo se comunican las células está abriendo nuevas oportunidades para impedir que células cancerosas formen un tumor”.

Sabiendo que la efectividad del tratamiento se reduce una vez que el cáncer de mama ha hecho metástasis - esto es, extenderse a otras regiones del cuerpo -, los investigadores ahora están probando diversas formas de prevenir dichos recurrencias. Una de ellas, una vacuna llamada Neu Vax, está en la etapa final de pruebas clínicas multinacionales bajo la dirección de Elizabeth A. Mittendorf, oncóloga quirúrgica en M.D. Anderson.

La vacuna está hecha de un péptido, una pequeña pieza de una proteína del cáncer, que se combina con un estimulante inmune. Los primeros resultados sugieren que la vacuna puede reducir el riesgo de recurrencia en 50 por ciento entre pacientes con cáncer de mama cuyos tumores producen bajos niveles de la proteína HER2, marcador de cáncer de mama más agresivo.

Sin la vacuna, ese tipo de pacientes tiene 20 por ciento de probabilidades de una recurrencia, destacó Mittendorf. En vez de esperar a ver si el cáncer de un paciente regresa, los médicos aplican la vacuna al momento del comienzo del tratamiento, cuando pocas, si es que alguna, células cancerosas están presentes, explicó.

Ya se han dado cambios en la radiación postoperatoria para el cáncer de mama que reducen efectos colaterales y reducen al mínimo daño potencial a largo plazo a los órganos debajo del pecho. Después de la cirugía para remover el tumor, el pecho pudiera ser irradiado solo parcialmente. La radiación se puede enfocar en el área cancerosa usando un curso de tratamiento más intenso pero más corto, dijo Axelrod.

Y si bien la quimioterapia no es nada agradable, medidas como medicamento para combatir la náusea y masajes se usan comúnmente hoy día para minimizar la incomodidad del paciente.

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