New York Times Syndicate

La obsesión con la patineta de Marty McFly

Luego de ver la segunda parte de Volver al Futuro, cientos de jóvenes que ahora son científicos emprendedores han aceptado el reto de construir la patineta, sin embargo el secreto para que esta flote aún no es encontrado.
Conor Dougherty
01 noviembre 2014 20:24 Última actualización 02 noviembre 2014 5:0
Dentro de un monótono parque de oficinas aquí, en el norte de California, Greg y Jill Henderson están trabajando en el intento más reciente. (NYT)

Dentro de un monótono parque de oficinas aquí, en el norte de California, Greg y Jill Henderson están trabajando en el intento más reciente. (NYT)

LOS GATOS, Californa.- Muchas cosas pueden quedar suspendidas. Hay helicópteros. Hay aerodeslizadores. Sin embargo, en las últimas tres décadas, una generación de ingenieros y cinéfilos han estado esperando algo más: una patineta flotante, como la de “Volver al Futuro II”.

La aeropatineta es ficción, la visión de guionistas que crearon la película sobre Marty McFly, un adolescente que viaje de 1985 al 21 de octubre de 2015, y usa una patineta flotante para huir de una pandilla de acosadores.

La película tenía otros artículos futuristas, como automóviles voladores y zapatos que se amarraban solos, pero ninguno tocó la imaginación tanto como la aeropatineta. Reparadores de garaje, profesores de física e ingenieros de primer nivel en Google han estado tratando de hacer una los últimos 25 años.

LOS INTENTOS

Dentro de un monótono parque de oficinas aquí, en el norte de California, Greg y Jill Henderson están trabajando en el intento más reciente. En una visita reciente, la pareja permitió a un reportero pararse encima de una ruidosa patineta magnética que puede flotar sobre una superficie de cobre.

Queda suspendida a cerca de dos centímetros y medio del suelo. Sin embargo, cuando el visitante de 86 kilogramos se subió a la tabla de 45 kilogramos, un ligero empujón fue suficiente para lanzarlo girando sobre un colchón de aire por todo el cuarto.

Los Henderson han metido los ahorros de toda su vida en la tecnología de la suspensión y esperan crear nuevas actividades basadas en esta ciencia.

Dustin Rubio, de 39 años, un electricista que creció usando patinetas y vio “Volver al Futuro” cuando era adolescente, no piensa así de grande. Este año, Rubio convirtió “un soplador de hojas, algo de triplay, un poco de plástico y cinta de embalar” en una pequeña aeropatineta que sus hijas usaron para deslizarse por la entrada para coches en su casa de Napa, California.

“Solo pensé en hacer algo divertido y ver si funcionaba”, contó.

Desafortunadamente, su invento no es realmente una aeropatineta. Bob Gale, quien escribió la trilogía “Volver al Futuro”, dijo que, al menos en su imaginación, la aeropatineta flota sobre un campo magnético similar a la levitación magnética de los trenes.

Esto ha sido extremadamente difícil, en gran medida, por algo llamado Teorema de Earnshaw, que establece, más o menos, que es difícil equilibrar imanes que se repelen. Una forma es usar un riel que sostendría a una patineta magnética en su lugar, ¿pero qué patinador que se respete quiere estar constreñido a un riel?

Los superconductores también pueden hacer levitar a las cosas. En 2011, un grupo de investigadores dirigido por Alain Sacuto, un profesor de Física en la Université Paris Diderot, utilizó superconductores excesivamente fríos para levitar una patineta llena de nitrógeno líquido a la que él y otros se subieron sobre un riel magnético de cinco metros.

En marzo, el sitio web Funny or Die sacó un video que parecía mostrar al patinador en tabla Tony Hawk sobre una verdadera aeropatineta. Hawk se disculpó después por engañar a sus seguidores.

“Tan temprano como esta mañana, recibí tres correos electrónicos de personas: ¿es real? ¿La puedo comprar?”, dijo en octubre Rachel Goldenberg, quien produjo el video.

Si usted tuviera que viajar en el tiempo y regresar a 1989 y hacer un par de apuestas en quién podría inventar la aeropatineta, Rich DeVaul habría sido una buena opción. DeVaul es un ingeniero sénior en Google X, la división de investigación de la compañía. También ha sido patinador en patineta larga y tablista de nieve.

El año pasado, DeVaul y el matemático en Google, Dan Piponi, trataron de resolver la aeropatineta. Llegaron tan lejos como una pieza de carbono del tamaño de una uña que podía quedar suspendida sobre un entramado de pequeños imanes.

Siguen confiando en que podrían haber construido una tabla, pero lo son menos de que hubieran podido encontrarle un uso. DeVaul imaginó varias aplicaciones, como una línea de ensamblado futurista, en la que herramientas robóticas pudieran levitar de una tarea a otra.

“Me estaba devanando los sesos porque realmente quería construir esta maldita cosa”, expresó.
Sin embargo, agregó: “No estábamos seguros, exactamente, de cuán grande era el problema que estábamos solucionando, excepto por esta falta global de parques para patinar con aeropatinetas”.

Resulta que Greg Henderson estaba trabajando en la misma cosa, no lejos de las oficinas centrales de Google, en Mountain View.

En la parte de atrás de su oficina, hay media tubería, brillante, de cobre, que bien podría ser el primer parque para patinar con aeropatineta. Henderson, no obstante, ni siquiera patina su “Hendo Hoverboard”; es, básicamente, un ardid publicitario.

El se enamoró de la tecnología de suspensión en 1989. Su inspiración no fue “Back to the Future”, sino el terremoto de Loma Prieta. Su idea fue que, si puedes hacer que floten los edificios, podrías construir ciudades para soportar mejor los sismos.

En los siguientes 25 años se graduó de West Point, sirvió en el Ejército, trabajó en finanzas y construcción, y asistió a la escuela de arquitectura. Pasó la mayor parte de la década pasada diseñando edificios de departamentos. Hace dos años, empezó su compañía Arx Pax.

El plan de negocios es desarrollar tecnologías magnéticas y licenciar patentes a constructores, firmas de ingeniería, Green Goblin y cualquiera que pudiera necesitar suspender algo.
Henderson puede ser un soñador, pero es bastante realista como para entender que es factible que a la gente le interese más suspender patinetas, que sus ideas de nuevos tipos de cimientos en la construcción.

“Por eso escogimos a la aeropatineta: para capturar esa atención”, dijo. “Si una de cada 10 personas se da cuenta de que existe otro uso para esta cosa, eso sería un gran logro”.


RECAUDANDO FONDOS

La Hendo Hoverboard todavía no está a la venta. Su esposa y él empezaron una campaña en octubre para recaudar 250 mil dólares en Kickstarter, el sitio de financiación colectiva.

No están solos. En Kickstarter ya hay varias campañas para aparatos flotantes, incluida la HoverSkater, una tabla parecida a un aerodeslizador, y NeoLev, una aeropatineta en miniatura.

La aeropatineta original también fue producto de la arquitectura. Gale, el guionista, dijo que cuando Robert Zemeckis y él escribieron “Back to the Future Part II”, imaginaron un futuro en el que las personas habían abandonado los centros comerciales suburbanos para ir a los centros de las ciudades más amigables con los peatones.


Al exhibir la plaza del pueblo, recrearon una persecución en patineta de la primera película, la cual se ubica en 1955, solo que esta vez con una patineta que vuela.

Los rumores de una aeropatineta real empezaron después de que Zemeckis le dijo a un entrevistador que la tecnología era real, pero “organizaciones de padres” habían evitado que los fabricantes de juguetes produjeran las patinetas, lo que generó una avalancha de cartas de chicos, como Dave Mertes. En noviembre de 1989, escribió a los Estudios Universal para preguntar si podía comprar una aeropatineta.

Mertes, hoy un diseñador de ropa en Seattle, de 36 años, contó que se sintió defraudado cuando resultó que Zemeckis había estado bromeando.

“Nunca le habría escrito a George Lucas para pedirle un sable láser”, notó. “Pero, pensaba, oh, el director acaba de decir que es real. ¿Cómo puedo conseguir una?”.

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