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REFLECTOR

La modelo que no le tiene miedo a las botanas

Christine Teigen es uno de esos casos que rara vez se presentan en el mundo de la moda. A ella le encanta botanear y no le da pena exhibirlo en las redes sociales, donde es ya toda una celebridad en Estados Unidos. 
The New York Times
25 julio 2014 19:33 Última actualización 26 julio 2014 5:0
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La modelo Christine Teigen no le tiene pavor a la comida. (NYT)

La modelo Christine Teigen no le tiene pavor a la comida. (NYT)

“Lamo el queso de los Doritos y luego los vuelvo a meter a la bolsa. Prácticamente como cualquier cosa, ya sea salada, dulce o picante”, afirma la modelo estadounidense Christine Teigen.

Sí, ella es de ese tipo de mujeres poco comunes en el mundo de la moda. No le importa comer, comer y comer. Siempre difunde lo que está saboreando a través de sus cuentas de Twitter, Instagram y su blog llamado So Delushious!

“Esta fotografía me embarazó”, escribió alguna vez, anhelando una panceta curada en casa, en cuya preparación ayudó durante un curso intensivo de cocina que duró tres semanas.

Christine Teigen, de 28 años, es una de las personas más divertidas y extrañas que hablan sobre comida en Twitter, donde su público se aproxima al medio millón de personas; este año, fue la primera modelo de portada asiática-estadounidense. Algo que también impulsa su perfil en los medios sociales es su relación, de larga data, con el cantante John Legend, con quien se casó en el otoño pasado. 

La bella modelo no tiene empacho en publicar imágenes de pastas, pescados, aves, helados y pasteles. También es fan de las botanas. No es raro verla en la calle comiendo Cheetos. 

Su forma de ser la ha llevado a ser juez en el nuevo programa de concurso de cocina de MTV, “Snack-Off”, donde cocineros aficionados compiten en inventar un bocadillo creíble, usando sólo sobras y alimentos chatarra. En este concurso, un platillo gourmet es aquel que se compone de salchichas, papas fritas, palomitas y malvaviscos. 

“Soy lo más alejado que hay de una sibarita o esnob de la comida. Esa gente me aterra”, asegura Christine Teigen.


Sin embargo, dice, respeta mucho el trabajo de los chefs y le gusta probar de todo. Tiene un apetito voraz y es tolerante al sabor del chile, pues su madre es tailandesa. 

Las modelos son famosas por decir en las entrevistas que con frecuencia se permiten comer donas y hamburguesas de In-N-Out. Sin embargo, el severamente bajo índice de masa corporal que exige el sector de la moda no permite que se consientan demasiado y sí genera escepticismo. Medios como Instagram se han convertido en un foro de entradas que hablan de “delgadez vergonzante”, llaman flacas como palo a modelos y celebridades que dicen que comen “normalmente” y que nunca hacen ejercicio.

Sin embargo, Teigen experimenta justo lo contrario: comentaristas anónimos hacen observaciones sobre su cara “gorda” y su aspecto “extraño”. “Estás subiendo de peso, chica”, le dijo un seguidor después de que ella publicara fotos recientes de su presentación en MTV. Pero a ella no le importa lo que diga la gente. 

Que quede registrado que Teigen no fingió comer mucho en una comida reciente, cuando estaba a punto de ponerse un minivestido anaranjado, de encaje y ceñido, para la ceremonia de los premios del Consejo de Diseñadores de Moda de Estados Unidos. Quedó claro que conocía bien la estimable Bash Burger en Lure Fishbar (servida sobre un bollo de papa, con cebolla caramelizada y salsa espesa de tocino, queso americano y pepinillos en listones), pero se comió, exactamente, una pata de centolla y un rollo de sushi.

“Soy una pesadilla para los nutriólogos”, asegura. Y admite que cuando está trabajando (por ejemplo, cuando apareció en la portada de junio de Cosmopolitan o cuando se preparaba para hacer las fotografías del catálogo de Victoria’s Secret), prácticamente no come nada.

“Algunas modelos sobreviven el tiempo sin comida, viviendo a base de café y cigarrillos. Pero yo no soy así, yo no puedo vivir sin botanear, sin vino tinto y sin libros de cocina", comentó la modelo y asidua visitante de Taco Bell, donde come costillas y fideos. 

La modelo se da sus lujos de comer “queso crema relleno de chiles jalapeños con tocino, salchichas, unicornios, hadas y vodka”. Para su fortuna, se dedica al mundo de la moda en la línea de ropa interior, por lo cual tener curvas es indispensable. Lucir extremadamente delgada la haría poco atractiva. 

Teigen no empezó a cocinar sino hasta mucho después de salirse de su casa, y todavía es cautelosa en cuanto a intentar preparar las recetas tailandesas de su madre. No obstante, ya domina la preparación de la “jok moo”, una sopa de arroz que tiene que hervir por mucho tiempo, lleva sabrosas albóndigas de puerco y aromáticas guarniciones de jengibre fresco, cebolla de verdeo, cilantro y chiles. 

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