New York Times Syndicate

La heredera de 10 mil Picassos está lista para hacerlos efectivo

Marina Picasso, nieta del artista y quien vivió una amarga relación con su familia, posee 10 mil obras, y planea vender muchas de ellas para sostener sus proyectos caritativos.
Doreen Carvajal
© The New York Times 2015
07 marzo 2015 1:13 Última actualización 07 marzo 2015 5:0
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Marina Picasso es hija de Paulo, hijo de Pablo Picasso y la primera esposa de éste, la bailarina rusa Olga Khokhlova. (NYT)

Marina Picasso es hija de Paulo, hijo de Pablo Picasso y la primera esposa de éste, la bailarina rusa Olga Khokhlova. (NYT)

MARSELLA, Francia - Desde que Marina Picasso era niña, viviendo al borde de la pobreza y permaneciendo a las puertas de una villa francesa con su padre, rogándole una mensualidad a su abuelo, Pablo Picasso, ha luchado con la carga que el imponente artista legó

Cuando tenía veintitantos años y heredó La Californie, la villa del siglo 19, así como una gran cantidad de los tesoros de arte de Picasso, colocó las pinturas de cara a las paredes, por resentimiento. A través de 15 años de terapia, analizó los amargos recuerdos familiares de aparente indiferencia de su abuelo y el suicidio de su hermano. En su libro de memorias de 2001, “Picasso: mi abuelo”, desnudó su dolor e ira por el clan Picasso.

Ahora, de 64 años, reconoce que ella está expandiendo su rebelión al prepararse para vender muchas de sus obras de arte para financiar y ampliar su filantropía, ayuda a un hospital pediátrico en Vietnam y algunos proyectos en Francia y Suiza, en los que se beneficia a personas mayores y adolescentes problemáticos.


Y su no convencional enfoque de ventas está reverberando a través de los mercados internacionales de arte, preocupando a comerciantes y subastadores acostumbrados a jugar papeles clave y lucrativos en la venta de obras de arte de renombre. En una entrevista, Picasso dijo que iba a vender obras de manera privada y juzgaría “una por una, según las necesidades”, cuántas y qué obras serían puestas a la venta, de las restantes de Picasso, de alrededor de 10 mil que había heredado.

Picasso ha estado vendiendo regularmente obras de su abuelo por años para mantenerse a sí misma y a sus obras de caridad. Y desde la muerte de su distribuidor de toda la vida en 2008, ha intentado varias estrategias de mercado, como la subasta de dos cuadros importantes en 2013 y la muestra de una colección de dibujos de desnudos por su abuelo en Sotheby, en París, el año pasado.

Pero la decisión de vender ella misma sugiere un esfuerzo más agresivo para purgar su legado. Y mientras otros herederos de Picasso venden obras ocasionalmente, Marina Picasso es la única que parece estar ''acelerando’' la venta de objetos de arte, dijo Enrique Mallen, profesor de historia del arte en la Universidad Estatal Sam Houston en Texas, que creó el Proyecto Picasso Online para rastrear la colección.

“Es mejor para mí vender mis obras y preservar el dinero para redistribuirlo a causas humanitarias”, dijo Picasso, hablando en público por primera vez sobre su nueva estrategia, mientras inspeccionaba un centro hospitalario en Marsella, donde ella está financiando una unidad psiquiátrica para adolescentes en crisis. “Tengo pinturas, por supuesto, que puedo usar para apoyar estos proyectos”.

La noticia de su inusual estrategia se está extendiendo en algunos círculos de boca en boca, generando rumores y desinformación, incluyendo un informe sensacionalista reciente, de que planeaba vender la villa de su abuelo. Eso está llevando a especulaciones de que podría inundar el mercado y hacer bajar los precios.

“En lugar de tener un distribuidor que las muestre, ha sido un secreto a voces que hay obras en venta y la gente ha estado preguntando a otras personas si estarían interesados”, dijo John Richardson, un historiador y biógrafo de Picasso en Nueva York. “Personas extrañas me han comentado ‘Estamos en medio de un gran negocio, y Marina está vendiendo todas sus cosas’”.

Si bien pasar por alto a los concesionarios y casas de subastas en la venta de grandes obras es usual, los vendedores solos pueden estar en desventaja al tratar de estimar el valor de sus obras y para investigar a los compradores y su fuente de fondos. Al mismo tiempo, con algunas casas de subastas aumentando sus honorarios, finalmente, puede ser una decisión inteligente para un vendedor dispuesto a hacer más dinero.

Picasso, que heredó alrededor de 300 pinturas, entre esas 10 mil obras de arte creadas entre obras de cerámicas, dibujos, grabados y esculturas, dijo que no había decidido sobre el número a ser vendido y que no tenía ningún plan de poner la villa en el mercado. Pero ella sabe qué pieza venderá primero: “La Famille”, un retrato de 1935 de una familia, rodeada de un paisaje árido.

“Es simbólico porque nací en una gran familia, pero era una familia que no era una familia”, dijo.

En el momento de su muerte en 1973, Pablo Picasso había creado unas 50 mil obras de arte y dejado atrás una enmarañada prole de cuatro hijos y ocho nietos, así como esposas y musas, que han tenido una batalla de larga duración sobre su finca y su legado.

Marina Picasso es hija de Paulo, hijo de Pablo Picasso, y se ha mantenido siempre distanciada del resto de la familia. Durante años fue guiada en sus ventas por Jan Krugier, un marchante de arte suizo que fue curador y vendedor de muchas de las mejores obras de su colección, hasta que murió en 2008.

Maina estaba decepcionada, dijo, por otras rutas de venta, como una subasta de Sotheby en 2013, de dos cuadros principales, incluyendo la “Femme assise en Robe Grise”. Las obras produjeron 6.8 millones de dólares, según Sotheby en París, pero ella dijo que había esperado más, porque los compradores sabían que el dinero obtenido apoyaría a sus obras de caridad.

El momento elegido para vender es bueno. El año pasado, las subastas de obras de Picasso fueron sólo superadas por las de Andy Warhol: 449 millones de dólares el año pasado, en un mercado internacional de 16 mil 100 millones, según Artnet, forma de investigación de arte con sede en Nueva York.

Aunque las ventas ampliarán la filantropía de Picasso, también la ayudarán a aliviar la carga de la historia de su familia, dijo.

Picasso dijo que no tenía fotografías de ella con su abuelo, y no tenía ninguna de sus obras, hasta que recibió su herencia. Recordó que él hacía flores de papel para ella, pero nunca se le permitió mantener las baratijas.

Su padre, Paulo, era el hijo de Pablo Picasso y su primera esposa, Olga Khokhlova, una bailarina rusa. Picasso dijo que todavía sufría por los recuerdos de Paulo sirviendo como chofer de su abuelo, entre otras funciones de condición humilde, y pidiendo dinero.

Su madre, Emilienne, se separó de su padre después de un breve matrimonio y luchó con el alcoholismo. Ella se apoyó en la caridad de su exmarido para criar a Marina y su hermano mayor, Pablito.

“Vi a mi padre muy poco”, dijo Picasso. “No tuve un abuelo”.

Su alejamiento de su abuelo y su séquito se intensificó después de que la segunda esposa del artista, Jacqueline Roque, le prohibió a su hermano asistir al funeral de Picasso en 1973. Unos días más tarde, su hermano se suicidó bebiendo lejía. Las contribuciones de amigos pagaron el funeral de Pablito, según Marina Picasso, quien para mantenerse tuvo que trabajar en un hospicio para niños autistas y enfermos mentales.

Pablo Picasso no dejó testamento cuando murió a los 91 años, lo que desencadenó una amarga lucha entre su viuda, hijos y nietos. Inesperadamente, Marina Picasso fue nombrada heredera, y se quedó una quinta parte de la herencia, incluyendo la villa.

Picasso, que tiene cinco hijos, tres de ellos adoptados de Vietnam, dijo que vender más del arte de su abuelo para expandir sus obras de caridad, es un uso apropiado. Tan sólo en el último año, ha donado 1.5 millones de euros (aproximadamente 1.7 millones de dólares) a la Hospital Foundation of París and France. Algunos fueron a la unidad de emergencia psiquiátrica para adolescentes, y también financió un proyecto para pacientes de edad avanzada en atención hospitalaria a largo plazo.

“Vivo ahora en el presente”, dijo. “El pasado descansa en el pasado. Pero nunca voy a olvidar, nunca. Respeto a mi abuelo y su estatura como artista. Yo fui su nieta y su heredera, pero nunca la nieta de su corazón”.