New York Times Syndicate

La fiesta sigue para los directores mejor pagados

David M. Zaslav, CEO de Discovery Communications, es el jefe de una compañía pública estadounidense mejor pagado, su jefe, el multimillonario John C. Malone le dio el año pasado un bono por 156 millones de dólares.
The New York Times
22 mayo 2015 21:28 Última actualización 24 mayo 2015 5:0
John C. Malone levantó un imperio de comunicaciones y cable. (Bloomberg)

John C. Malone -al centro- levantó un imperio de comunicaciones y cable. (Bloomberg)

Conviene trabajar para John C. Malone.

El multimillonario que levantó un imperio de comunicaciones y cable tiene 74 años y ya no es director general. Pero sigue ejerciendo influencia desde varias juntas directivas y los directores generales de las empresas que supervisa están entre los mejor pagados del planeta. El año pasado, esa generosidad fue particularmente notable.

Veamos el caso de Discovery Communications, el grupo de cable que maneja Shark Week y programas como “Cake Boss”. Malone extendió a Discovery de su grupo de medios y todavía es miembro de la junta directiva. Su elección de director general recayó en David M. Zaslav, quien el año pasado percibió una compensación total de 156 millones de dólares, lo que lo hizo el jefe de una compañía pública estadounidense mejor pagado, según la clasificación de los 200 directores generales mejor pagados de Quilar, realizada para The New York Times.

En la lista de directores generales mejor pagados, después de Zaslav se encuentra Michael T. Fries de Liberty Global, un grupo internacional de cable e inalámbrico que Malone preside en calidad de presidente de la junta directiva. Y aunque Fries ganó considerablemente menos que Zaslav – 44 millones menos – de todos modos recibió un paquete de 112 millones de dólares.

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David M. Zaslav CEO Discovery )Cortesía Discovery)

David M. Zaslav, CEO Discovery Communications (Cortesía Discovery)


A Gregory B. Maffei, uno de los lugartenientes más allegados de Malone, se le pagó dos veces en 2014. Como director de Liberty Media, que es dueño del equipo de béisbol los Bravos de Atlanta y tiene un importante interés en el proveedor de radio por satélite SiriusXM, Maffei recibió una compensación de 41.3 millones de dólares. Y como director de Liberty Interactive, compañía relacionada que tiene intereses en canales de compras, recibió 32.4 millones. Malone, presidente de la junta directiva de las dos empresas, le otorgó a su amigo 74 millones de dólares el año pasado, con lo que quedó en el sexto lugar de la lista.

Thomas L. Rutledge, otro confidente de Malone que supervisa a la operadora de cable Charter Communications, en cuya junta directiva Malone y Maffei son miembros, recibió un paquete de 16 millones de dólares el año pasado, lo que representa un aumento de 259 por ciento respecto de 2013. Aunque Malone no pertenece al comité de compensaciones, que es el que establece la paga de los ejecutivos, Maffei sí está ahí.

Tomados en conjunto, los cuatro directores generales recibieron más de 350 millones de dólares el año pasado, y ocuparon tres de los seis primeros lugares del estudio realizado por Equilar, empresa de datos sobre la compensación de ejecutivos.

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Malone (Bloomberg)

En las compañías de John Malone sigue habiendo muchas maniobras tras bambalinas a la hora de establecer la paga de los ejecutivos

Robert Jackson Jr., profesor de gobernación corporativa en la Escuela de Derecho Columbia, señala, “cuando pensamos en 350 millones de dólares entre cuatro personas, es difícil ver que eso es lo que necesitan para tener una paga competitiva.”

Las cinco empresas se desempeñaron bien el año pasado, aunque las acciones de Discovery bajaron y Zaslav y Fries firmaron nuevos contratos de largo plazo, lo que explica en parte los grandes cheques que recibieron. Malone y los cuatro directores generales se negaron a hacer comentarios.

Los discípulos de Malone no son los únicos que se atascan con sueldos que equivalen a una dona rellena de crema y cubierta de chocolate. Los ejecutivos de empresas de tecnología, de grupos financieros y de farmacéuticas también se beneficiaron bonitamente el año pasado, disfrutando sus puestos en la fiesta interminable de las compensaciones ejecutivas.

En las empresas cotizadas en bolsa con valor de mercado de más de mil millones de dólares y que habían presentado apoderados el 30 de abril, el paquete promedio de los 200 directores generales mejor pagados fue de 22.6 millones de dólares – y la media fue de 17.6 millones -, superando el promedio del año pasado, que fue de 20.7 millones.

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WS (Bloomberg)


COMA TODO LO QUE PUEDA

Los grandes sueldos de hoy llegan a pesar de los sostenidos esfuerzos por restringir los excesos en la compensación de los ejecutivos.

Desde la aprobación de la ley de reforma de Wall Street y de protección del consumidor de 2010, conocida como Dodd-Frank, que hizo más onerosas ciertas formas de compensación, los comités de compensación básicamente han abandonado varios mecanismos de paga controvertidos. Las empresas ya no tienen que pagar los impuestos de los directores que se van a disfrutar de sus “paracaídas de oro”. Los planes de pensión complementarios son en gran medida cosa del pasado. Las acciones se otorgan en función del desempeño y ya no simplemente se reparten a intervalos regulares.

“Hace quince años había algunos programas que eran notablemente escandalosos”, asegura Gerard Leider de Meridian Compensation Partners. “En la actualidad hay más sensibilidad que nunca.”

En la base de estos esfuerzos está la creencia de que si hubiera más transparencia se promovería la tan necesaria presupuestación. Si tan solo las empresas se vieran obligadas a revelar lo jugosos que son sus paquetes, quizá se reformarían.

Eso no ha dado resultado.

Y aunque buena parte de la compensación general viene en forma de acciones – algunas de las cuales están invertidas a varios años – algunos directores generales reciben generosos bonos en efectivo, una forma de compensación que hace muy poco por incentivar el desempeño a largo plazo.

Leslie Moonves, jefe de CBS, se llevó a casa un bono por 25 millones de dólares el año pasado. Philippe P. Dauman, jefe de Viacom, recibió un bono por 20 millones de dólares en efectivo. Y Robert A. Iger, jefe de Disney, disfrutó de un bono de casi 23 millones. En cada caso, los bonos se otorgaron mediante una combinación de mediciones basadas en el desempeño y medidas discrecionales; además, representaron casi la mitad de la compensación anual total de los magnates.

Empero, algunos bonos parecen haber recompensado el simple hecho de hacer el trabajo. En el caso de Moonves, 12 millones de ese bono estuvieron condicionados al desempeño de la compañía, mientras que los 13 millones restantes fueron entregados por el comité de compensaciones en parte como reconocimiento especial a su “liderazgo y dirección en la creación de contenido de primera”. En otras palabras, el director general de un estudio de televisión recibió un gran bono por ser un director general de un estudio de televisión.

CBS y Viacom no quisieron hacer comentarios. Un vocero de Disney no respondió a las preguntas sobre el bono de Iger.

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WS (Bloomberg)


QUÉ ES LO QUE SE CONSIDERA

Apenas hace un año parecía que el cambio estaba en marcha.
El economista francés Thomas Picketty electrizó a los círculos de economistas con su sorpresivo libro “El capital en el siglo XXI”. El debate que bullía en segundo plano sobre la desigualdad en Estados Unidos pasó al centro del escenario y surgieron voces pidiendo que se cerrara la brecha de ingresos. A través de su voto sobre las compensaciones, los accionistas castigaron a varias compañías, haciendo que redujeran la paga de los ejecutivos y condicionaran los paquetes más estrechamente a su desempeño.

En meses recientes, algunas compañías se han esforzado por ayudar a los obreros de bajos ingresos. Un movimiento nacional está exhortando a las cadenas de comida rápida a elevar el salario mínimo.

Pero como dejan muy en claro los datos, los comités de compensaciones que establecen la paga para el 0.01 por ciento están lejos de ser humildes. Aunque algunos jefes – como en Key Energy Services y Park Electrochemical – se impusieron un recorte de sueldo voluntario en solidaridad con los trabajadores, a quienes también se les redujo la paga, no ha habido ningún movimiento amplio entre los ejecutivos para dejar el dinero en la mesa. Más bien, conforme las empresas continúan su recuperación después de la crisis financiera, los directores generales están mejor pagados que nunca.

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Dólares


LOS GRANDES SUELDOS TIENEN SUS DEFENSORES

La defensa de estos salarios extraordinarios se reduce a la idea de que los ejecutivos, como las celebridades, deben ser recompensados por sus indispensables aportes. “A las estrellas del cine y del deporte se les paga mucho por sus talentos únicos”, afirma Leider. “Y algunos de estos directores generales tienen talentos únicos.”

Lo que es más, las empresas dicen que muchos paquetes de paga están condicionados en gran medida con el desempeño, lo que alinea los intereses del director general con los de los accionistas.

La magnificencia sostenida es posible, en parte, por la estructura de las compañías de Malone, que están muy controladas. En cada caso, Malone y sus aliados influyen fuertemente en las acciones con voto, mientras que los inversionistas ordinarios generalmente tienen acciones con menos derechos.

“En las compañías de John Malone, los accionistas tienen muy pocos derechos”, asegura Jackson.

Es una historia muy común. Juntas directivas llenas de amigos, objetivos de desempeño fácilmente alcanzables y bonos en gran medida discrecionales: esos son los indicadores de la compensación ejecutiva actual. Persisten a pesar de las reformas que se han intentado a lo largo de muchos años, de los esfuerzos de los defensores de los accionistas y de la preocupación por la creciente desigualdad. Y en tanto las compensaciones sigan determinándose por grupos aislados de miembros de la junta directiva, hay pocas posibilidades de que este frenesí de gula vaya a terminar pronto.

“La mentalidad interna, de club, de estar en el mejor grupo en el momento preciso sigue siendo la forma en que se paga en las grandes empresas estadounidenses”, explica Jackson. “Aun después de la votación de los accionistas, aun después de las reglas de divulgación, aun después de la crisis financiera, esto muestra lo mucho que todavía tenemos que hacer.”

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