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La ciudad sin nieve que quiere recibir los JO de Invierno

Aunque su clima es semiárido y el suministro de agua es deficiente, Pekín busca ser la sede de los próximos Juegos Olímpicos de Invierno 2022. ¿Podrá convencer al Comité Olímpico Internacional?
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18 abril 2015 14:49 Última actualización 18 abril 2015 15:4
Pese a su clima adverso, Pekín podría ser sede de los  próximos JO de Invierno. (NYT)

Pese a su clima adverso, Pekín podría ser sede de los próximos JO de Invierno. (NYT)

JIUZHANBAO, China.– Varias veces al año, las lluvias rocían las montañas secas al norte de Pekín que alimentan a los arroyos que gotean hasta captaciones, como la reserva Yunzhou. En sus orillas, el agua brilla y centellea, un espejismo que los campesinos pueden ver, pero no tocar.

“No podemos usarla”, dice Cheng Lin, un campesino de 68 años quien, como otros por aquí, siembra maíz una vez al año y espera las lluvias de primavera. “Es para otros, no para nosotros”. En su lugar, el agua está destinada para la zona más grande del sur de Pekín y, en invierno, se usa cada vez más para hacer nieve.

China, que ha estado construyendo un cinturón turístico alrededor de Pekín, centrado en deportes para los que se hace uso intensivo de agua, como el esquí, está construyendo una serie de pistas artificiales en un intento por ser la sede de los Juegos Olímpicos de Invierno 2022.

El Comité Olímpico Internacional inspeccionó las instalaciones de la región la semana pasada, y se espera que tome la decisión final en julio. Si gana Pekín, se convertirá en la primera ciudad en ser sede de juegos tanto de invierno como de verano, mismos que realizó en el 2008. Su único competidor es Almaty, Kazajistán.

Según la propuesta de Pekín, el impacto ambiental sería “ecoamigable” y “sustentable”. En su presentación de tres volúmenes ante el COI, los organizadores dicen que usarán energía renovable y materiales sustentables en la construcción. La pérdida de superficies boscosas a causa de la construcción de las pistas artificiales y otras instalaciones se compensaría con la siembra de árboles en otras partes, de conformidad con los requisitos del COI.

“Hay abundantes recursos hidráulicos cerca de los centros para esquiar y se reciclará la nieve de deshielo, “la fabricación de nieve durante los Juegos no tendrá un impacto negativo en el ecosistema local”, indica la presentación. 

“Abundante” no es una palabra que se utilice con frecuencia para describir el suministro de agua en Pekín. Si bien en algunas partes de la ciudad caen 23 pulgadas de lluvia al año, la zona montañosa, donde se están construyendo los centros para esquiar y se llevarían a cabo las Olimpiadas, la precipitación es de entre 15 y 16 pulgadas, por lo que son semiáridas.

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Juegos Olímpicos de Invierno

Dos tercios de esa precipitación caen en verano. En diciembre y enero, zonas como Chongli, donde se encuentra el embalse, tiene cerca de una décima de pulgada de precipitación, lo que significa que, por lo general, está vacío todo el invierno.

“Simplemente, no nieva en Pekín”, asegura Zhang Junfeng, un hidrólogo independiente que ha escrito y publicado ampliamente sobre los problemas de agua en Pekín. “La gente capta al ver la televisión y los deportes y piensa que es un gran pasatiempo, pero no es sustentable”.

Pekín solía ser rica en recursos hidráulicos, pero se secó a medida que se duplicó la población en los últimos 25 años, a aproximadamente 22 millones de habitantes. Ya se inició un proyecto de 62,000 millones de dólares para desviar agua desde el sur, pero se espera que solo estabilice la situación.

“Claro que no deberían tener centros de esquí”, comentó Hu Kanping, un hidrólogo retirado, que escribe reportes para Amigos de la Naturaleza, una organización china no gubernamental. En un informe del 2011, escribió que 11 centros de esquí abiertos en ese momento en Pekín utilizaban un promedio de alrededor de mil millones de galones de agua al año, una cantidad suficiente para 42 mil personas.
Las autoridades y los funcionarios municipales pequineses no respondieron a las repetidas solicitudes de entrevista.

Expertos que siguen al sector del esquí dicen que su expansión hacia entornos con problemas de agua, como Pekín, es cada vez más la norma. Países relativamente secos o calientes, como Turquía, India y Pekín, tienen centros de esquí nuevos. La sede de los anteriores Juegos Olímpicos de Invierno, la ciudad turística rusa de Sochi, tiene una precipitación de solo 21 pulgadas al año, lo que obligó a los organizadores a acopiar casi 600 mil yardas cúbicas de nieve para asegurar la capa adecuada.

Carmen de Jong, una profesora en la Universidad Savoie Mont Blanc en Francia, quien estudia al agua y los deportes de montaña, dijo que esos desarrollos no son ecológicamente sustentables.
“Este tipo de desarrollo es un plan marciano”, dijo. “Es totalmente artificial”.

La alternativa para Pekín en el 2022, Almaty, no es mucho mejor. Solo caen 22 pulgadas de lluvia al año, y depende de presas y torres de agua para alimentar a sus máquinas que fabrican nieve. Algunas de las zonas más famosas tienen casi 60 pulgadas. Sin embargo, hasta estas regiones dependen ahora de la nieve artificial debido al cambio climático.

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Pekín

Otra inquietud de los conservacionistas es que tanto Pekín como Almaty planean construir centros olímpicos en parques naturales. Los organizadores pequineses están planeando usar la montaña Xiaohaituo en el Parque Nacional Yanqing para las actividades de montaña. Ella es parte de una reserva natural protegida, donde está prohíbo el tránsito de automóviles. Funcionarios han dicho que la construcción empezará solo si Pekín gana la sede.

Estudios muestran que las pistas de esquí incrementan la erosión y destruyen la vida vegetal más allá de solo la tala; también pueden causar daño permanente al mantillo y a las plantas bajo la superficie. La nieve artificial agrava este problema porque es frecuente que cree una capa de hielo sobre la tierra lo que provoca el crecimiento de moho.
Durante una visita en febrero, la cordillera Haituoshan no tenía nada de nieve. Los lugareños dijeron que llevarían el agua para la nieve artificial del embalse cercano de Guanting.

Zeng Lian, un agricultor local, dijo que esperaba que Pekín ganara la sede. “Los dirigentes han estado aquí varias veces y, si gana Pekín, podemos desarrollarnos”, comentó.

Un centro de esquí proporcionaría ingresos a su aldea, Haituo, mucho después de que terminen los Juegos Olímpicos, afirmó. La mayoría de los habitantes viven del cultivo del maíz, del pastoreo y de la venta de suministros a los excursionistas.

La inversión planeada es enorme. Para la zona de Xiaohaituo, el gobierno invertiría 163 millones de dólares, que incluyen una villa olímpica de 35 acres y un hotel con 940 habitaciones.
En la cercana Chongli, la inversión sería menor –de 95 millones de dólares– porque ya cuenta con infraestructura como el centro turístico Genting Grand Secret Garden, de propiedad malasia, donde se realizarían las competiciones nórdicas.

En las laderas cercanas, los esquiadores estaban emocionados ante la posibilidad de ser sede de los Juegos Olímpicos.

“Eso completará las otras instalaciones y estimulará al turismo”, dijo Li Yun, un habitante de Zhangjiakou que subió en su coche para pasar el día con su familia. “Los parques de nieve van a mejorar y atraer turistas de dentro y fuera de China”.

Todos los parques en Chongli usan nieve artificial. Durante una visita en febrero, la tierra junto a las pistas estaba seca y las montañas cercanas eran color marrón, excepto por la ocasional nieve espolvoreada en zonas de sombra.

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Pekín

Artificial o no, las nuevas actividades han traído empleos relativamente bien pagados a la zona. Los empleados de servicios pueden ganar cerca de 500 dólares mensuales, en comparación con la agricultura de subsistencia que había antes. Chongli se había designado oficialmente condado empobrecido antes de que empezaran a abrirse los centros vacacionales.

La viabilidad de esta economía está abierta al debate. El Duolemeidi, uno de los centros de esquí de Chongli, cerró hace dos años. Ejecutivos del centro vacacional rechazaron las solicitudes de entrevista, pero los lugareños dijeron que los precios del agua en aumento habían hecho que la fabricación de nieve resultara muy cara. Se volvió a abrir hace poco con la esperanza de que Pekín gane la sede de los Juegos Olímpicos.

Para quienes no tienen empleo en el turismo de esquí, las perspectivas son desalentadoras. Cheng, el campesino que vive cerca del embalse de Yunzhou, dijo que la agricultura es cada vez más difícil porque el cambio climático ha reducido las lluvias.

También es cada vez más difícil extraer agua del suelo, aseguró. Estudios muestran que la capa freática de Pekín se ha estado hundiendo hasta dos pies al año.

“Así ha sido siempre”, dijo Cheng. “El agua va para la gente de la ciudad”.

Y, no obstante, como casi todos los entrevistados en esta zona, pensaba que sería grandioso que Pekín ganara la sede.
“En este momento, solo he visto esquiar en la televisión”, dijo. “Pero si ganamos, tomaré un autobús hasta Chongli y veré la nieve por mí mismo”.

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