New York Times Syndicate

La Barbie con el 'alma'
de Siri

El Internet de las Cosas no sólo conectará tu cafetera a la red. Muy pronto, Mattel estrenará la Barbie Hello, con una tecnología con la que podrá reconocer la voz de los niños y hasta mantener conversaciones con ellos.
NYT
10 abril 2015 22:34 Última actualización 11 abril 2015 5:5
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Hello Barbie tendrá WiFi y el sistema Toy Talk, que analiza la voz de los niños. (NYT)

Hello Barbie tendrá WiFi y el sistema ToyTalk, que analiza la voz de los niños. (NYT)

NUEVA YORK.- Desde que Siri apareció como función regular en el iPhone, ciertos niños pequeños -y, enfrentémoslo, algunos de sus padres- han pasado horas charlando con la asistente virtual, curiosos sobre los detalles de su trasfondo humanoide.

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En una época en que los adultos pueden usar comandos de voz para encontrar restaurantes, cambiar de canales en sus televisores u obtener indicaciones, parece lógico que los niños ahora esperen que los dispositivos comprendan su voz y respondan de manera similar.

“Conversar con un dispositivo móvil es una verdad asumida si se tienen 10 años hoy en día”, me dijo recientemente Oren Jacob, director ejecutivo de ToyTalk, una compañía que crea personajes conversacionales para niños, en las oficinas centrales de la compañía en San Francisco.

“Eso no aplica para los estudiantes de preparatoria”.
Fundada en 2011, ToyTalk ya produce populares aplicaciones de conversación animada – entre ellas Winston Show y SpeakaZoo – que alientan a los niños a involucrarse en diálogos complejos con una colección de animales de fantasía.

Ahora, la tecnología de la compañía, originalmente diseñada para personajes bidimensionales en una pantalla, se encamina a incluir la función en juguetes tangibles que los niños sostienen en sus manos.

Este otoño, Mattel planea lanzar Hello Barbie, una versión de la icónica muñeca con capacidad de Wi-Fi , que usa el sistema de ToyTalk para analizar la voz de un niño y producir respuestas relevantes.

“Es un personaje enorme con un trasfondo enorme”, dice Jacob de Barbie. “Esperamos que cuando esté lista, tenga miles y miles de cosas que decir y uno pueda hablar con ella por horas y horas”.

Probablemente era inevitable que el llamado Internet de las Cosas – los termostatos, las básculas de baño y las cafeteras conectados a la web – engendrara el Internet de los juguetes. Y al igual que los aparatos de consumo conectados a Internet que pueden amasar detalles sobre sus dueños y transmitir esos datos para su análisis remoto, los juguetes conectados a Internet plantean la tentadora promesa de servicios personalizados y el riesgo de los peligros para la privacidad.

“¿Esta va a ser una muñeca espeluznante que registre lo que está sucediendo en su casa sin que usted lo sepa?”, pregunta Nicole A. Ozer, directora de tecnología y libertades civiles en la Unión de Libertades Civiles del Norte de California. “¿Qué está siendo registrado? ¿Cuánto tiempo será almacenado? ¿Con quién está siendo compartido?”

El advenimiento de los juguetes conectados que pueden registrar y responder a los niños probablemente profundizará este debate sobre el Internet de las Cosas debido al potencial de que estos juguetes inteligentes afecten poderosamente la imaginación, el aprendizaje y el desarrollo social de los menores.

Un estudio reciente realizado por investigadores de la Universidad de Georgetown, por ejemplo, comparó a dos grupos de niños pequeños.

Un grupo jugó con juguetes de peluche que habían sido programados para decir el nombre del niño, y decir que tenían la misma comida y canción favoritas que el niño; el otro jugó con juguetes que llamaban a todos los niño “Amigo” y les gustaban cosas diferentes.

Cuando el mismo personaje de juguete en una pantalla presentaba habilidades matemáticas – como acomodar vasos por tamaño – el primer grupo de pequeños se desempeñó mejor que los que jugaron con juguetes menos personalizados.


Sandra L. Calvert, directora del Centro de Medios Digitales Infantiles en Georgetown y principal autora del estudio, dijo que los juguetes capaces de personalizar sus respuestas a los niños en tiempo real pudieran tener un efecto aún mayor en ellos.

“Estos pudieran ser enfoques innovadores para facilitar el aprendizaje de los niños”, me dijo Calvert. Pero, añadió, el impacto de los juguetes dependería en gran media de la profundidad y amplitud de sus capacidades de conversación. “Es tan bueno como el programador”, dijo.

Jacob tuvo la idea de desarrollar personajes conversacionales para niños hace unos años después de que su hija Toby, entonces de siete años, le preguntó su podía usar Skype para hablar con sus animales de felpa. Previamente había trabajado Canadá el director de tecnología de Pixar Animation Studios. Así que habló de la posibilidad con un ex colega de Pixar, Martin Reddy. Decidieron iniciar ToyTalk.

“¿Realmente podríamos crear un personaje que pudiera responder y, si podíamos hacer eso, cómo se vería?”, dijo Jacob.

Para desarrollar un sistema que pudiera comprender los comentarios de un niño y decir algo en consecuencia, la compañía creó su propia plataforma para procesar el lenguaje hablado, uno hecho a la medida del tono de las voces de los niños, su prosodia y vocabulario. Ahora, por ejemplo, cuando un niño dice “totes jelly” en su limitado inglés a una aplicación de ToyTalk, el procesador de palabras comprende que la frase significa realmente: “I’m totally jealous” (Estoy totalmente celoso, en su traducción al español.

La compañía también pasó meses probando chistes, canciones, rumas y preguntas con grupos de enfoque de niños para desarrollar personajes conversacionales con sus propias biografías y arcos narrativos. Jacob ve la creación de árboles de conversación para estos personajes como una nueva forma de arte, ni películas ni videojuegos.

En el camino, ToyTalk también desarrolló un proceso de privacidad destinado a dar a los pares algún control sobre la información personal de sus hijos. Antes de que un niño menor de 13 años pueda usar la función de conversación de las aplicaciones, un padre tiene que dar su permiso y confirmarlo vía correo electrónico. Cuando los niños quieren interactuar con un personaje, presionan un botón de micrófono en la aplicación como si fuera un walkie-talkie. Los padres también tienen acceso a las conversaciones grabadas de sus hijos y pueden, si lo eligen, borrarlas.

Pero la idea de que esta tecnología, originalmente diseñada para pantallas móviles, encarnara en el cuerpo de una Barbie ya está generando polémica, aun antes de que el juguete sea lanzado.

Hace un par de semanas, la Campaña para un Niñez Libre de Comerciales, un grupo activista en Boston, pidió a Mattel que archivara a la muñeca parlante. El grupo dijo que las grabaciones de voz representaban una “intervención de las comunicaciones” y podían ser usadas para explotar los sentimientos íntimos de los niños. “Cualquier cosa que la niña diga será manipulado y usado para que estas muñecas penetren más en la vida de las niñas”, dijo Susan Linn, directora del grupo.

En una declaración, Mattel dijo que la compañía estaba “empeñada en la seguridad y la prevención” y que la tecnología de Hello Barbie incluía “varias salvaguardas para asegurar que los datos guardados estén seguros y que usuarios no autorizados no puedan acceder a ellos”.

Los ejecutivos de ToyTalk y de Mattel están totalmente conscientes de que lo activistas de los derechos de los niños y las feministas estarán observando de cerca para ver si Hello Barbie incita a las niñas a pensar en profundidad o perpetúa los estereotipos de belleza y género.

El otoño pasado, por ejemplo, Mattel enfrentó un devastador desprecio cuando los críticos descubrieron que un libro infantil titulado “Barbie: Puedo ser una ingeniera en computación” mostraba al personaje buscando ayuda de amigos varones para programar un juego.

“Todos los involucrados están muy conscientes de cuán cuidadosamente necesita ser elaborado este contenido”, me dijo recientemente sobre Hello Barbie Michael Shore, director de conocimiento del consumidor en Mattel.

“Con esta tecnología tan poderosa, esto es algo en lo que debemos ser hipervigilantes”.

Sin embargo, si ToyTalk tiene alguna influencia, Hello Barbi, en vez de condenar a su fin a la privacidad infantil, bien pudiera anunciar una nueva era de juguetes interactivos donde los niños puedan desarrollar conversaciones detallas con los juguetes de manera similar a como los jugadores de Minecraft crean paisajes enteros.

Por supuesto, la sociedad quizá no esté lista para que los niños en masa busquen relaciones ilusorias con dispositivos inteligentes; aun cuando solo estén imitando a sus padres.

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