New York Times Syndicate

Irán libera -poco a poco- internet

A instancias del nuevo presidente Hassan Rouhani, considerado reformista, Irán está empezando a liberar el acceso a internet, que había sido limitado por las autoridades luego de masivas protestas contra el gobierno de la república islámica. 
New York Times News Service
12 septiembre 2014 21:58 Última actualización 14 septiembre 2014 5:0
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Internet en Irán. (NYT)

Dos jóvenes iraníes buscan conectarse a una red 3G en un balcón de Teherán. (NYT)

TEHERÁN.- Hace algunos días, Mahdi Taghizadé hizo algo que nunca pensó hacer, cuando menos no en Irán. Tomó una fotografía de la pantalla y compartió la imagen con sus seguidores en Twitter.
“Todos estaban emocionados”, dijo Taghizadé, empresario de Internet. “Por fin”.

El pequeño triunfo de Taghizadé sobre la acera de una calle en Teherán estuvo entre los primeros resultados tangibles de una inusual victoria para el presidente de Irán, Hassan Rouhani, sobre los integrantes de la línea dura que efectivamente gobiernan este país.

La semana pasada, el gobierno otorgó inesperadamente licencias 3G y 4G a los dos principales operadores de telefonía móvil de la república islámica, los cuales se están apresurando para producir conexiones de alta velocidad para sus decenas de millones de suscriptores.

Si bien iraníes dispuestos a violar las leyes han usado largamente software ilegal para ganar acceso a sitios prohibidos de Internet como YouTube y Twitter, hasta ahora, los principales operadores de telefonía celular de Irán habían recibido órdenes de reducir las velocidades en la red a un paso inferior al de un caracol, haciendo imposible usar los sitios, efectuar video llamadas o enviar imágenes.

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Internet en Irán. (NYT)

Rouhani se ha pronunciado desde hace tiempo por un relajamiento del férreo control de Irán sobre Internet, pero solo ha tenido éxito limitado en vista de la severa oposición de una coalición conservadora de clérigos, comandantes militares y legisladores, quienes han argumentado que cualquier relajamiento de los rigores diseminará la inmoralidad e ideas indeseadas.

Existe también una dimensión política en la resistencia de los conservadores. Desde que manifestaciones en contra del gobierno sacudieron las calles de Teherán en 2009, las autoridades han dirigido incansables esfuerzos a garantizar que los activistas no puedan usar Internet para organizar protestas o distribuir imágenes y videos de manifestaciones.

Pero, en un discurso ante clérigos esta semana, Rouhani advirtió que los días de métodos audaces de control estaban terminando rápidamente y los exhortó a que fueran más tolerantes hacia las nuevas tecnologías.

“No podemos cerrar las puertas del mundo a nuestra generación joven”, dijo, con base en la Agencia de Noticias de la República Islámica. “Una vez, hubo una época en que alguien solía ocultar su radio en casa, si la tenía, a fin de usarla solo para escuchar las noticias. Ya pasamos esa era”.

En los últimos meses, el gobierno ha permitido que proveedores de servicios incrementen el ancho de banda para conexiones caseras, ofreciendo tráfico de datos de hasta 10 megabytes por segundo; lo cual aún es bajo si se compara con Occidente, donde los usuarios suelen elegir planes que ofrecen de 20 a 30 megabytes por segundo. Sin embargo, si bien el acceso de Irán a Internet sigue siendo lento comparado con el de muchos países, ahora permite a los usuarios ver y enviar videos, lo cual era posible antes solo para aquellos con paciencia y determinación casi infinitos.

El mensaje del presidente es de confianza, dicen sus partidarios. Los iraníes tienen la sensatez de tomar sus propias decisiones, señaló Farshad Ghorbanpour, analista político cercano al gobierno de Rouhani. “Nuestra gente educada usa Internet de una manera saludable”, dijo, “y tiene el derecho a Internet rápido como toda la demás gente en el mundo”.

A lo largo de su primer año en el cargo, Rouhani ha combatido a la línea dura en múltiples frentes, normalmente dando marcha atrás. Sus adversarios, quienes controlan la mayoría de las palancas del poder de Irán, como el poder judicial y varios consejos de importancia, quieren que el presidente corrija la economía y alcance un trato nuclear con Occidente bajo las condiciones de Irán, pero han bloqueado todo cambio social.

Desde los primeros días de su fe, clérigos chiitas se han dedicado a prevenir que creyentes incurran en vicios y la promoción de la virtud. Con el paso de los años, han prohibido la videocasetera, declarado que la TV satelital es ilegal y bloqueado millones de sitios web - incluyendo Facebook y Twitter -, en un esfuerzo no muy exitoso por proteger a su rebaño de tecnologías de comunicación modernas.

Sin embargo, la era de la información los ha dejado divididos. Aunque la mayoría de los clérigos coincide en que Internet es bueno para la ciencia, dicen también que debe haber vigilancia y control para casi todo lo demás.

La obsesión con el control incluso se extendía a términos de búsqueda. Hasta hace poco, cualquiera que escribiera “mujeres” en Google sería dirigido a un sitio que decía: “Con base en regulaciones de delincuencia informática, se niega el acceso a este sitio web”.

No causa extrañeza que, en esa atmósfera, los presentes cambios hayan enfrentado la dura oposición en algunos lugares. El Parlamento iraní, siempre impaciente por echar abajo los planes del gobierno de Rouhani, convocó al ministro de comunicación la semana pasada y le exigió que “redujera la velocidad del Internet”.

Un prominente ayatolá, Naser Makarem Shirazi, hizo un llamado al gobierno para revocar las licencias de Internet móvil, antes de que jóvenes mentes puedan ser envenenadas por “fotografías y videoclips sucios”, leía un comentario en su sitio web.

En cierta medida, la decisión gubernamental de permitir sistemas de Internet de alta velocidad es un reconocimiento de la realidad. Antes de ahora, millones de iraníes expertos en tecnología vivían una forzosa vida de crimen, comprando software ilegal que les permitía visitar sitios bloqueados. Sin embargo, incluso aquéllos que superaron los filtros del estado quedaron frustrados ante las velocidades agonizantemente lentas del Internet.

Si bien se sienten gratificaos por los cambios, muchos iraníes siguen frustrados con los límites restantes del gobierno sobre el uso de Internet.

“Simplemente tenemos que encontrar formas de aceptar todas las restricciones”, dijo Movarid, mujer de 28 años que se negó a dar el apellido de su familia, para así hablar libremente. “Una vez, ellos declararon que la videocasetera era ilegal, y mire cuán ridículo suena eso ahora. Eso demuestra cómo nos sentiremos con respecto a este periodo en el futuro”.

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