New York Times Syndicate

Las estrategias de Google para su internet en órbita

Google contempla lanzar a la atmósfera pequeños drones solares para que "irradien" internet por todo el mundo y mantengan conectados a sus clientes. 
Conor Dougherty
30 enero 2015 14:14 Última actualización 02 febrero 2015 5:0
Internet en órbita.

SpaceX podría darle a Google una forma de lanzar al espacio sus satélites. (NYT)

SAN FRANCISCO.– Google nunca ha rehuido la novedad ni gastar en grande para encontrar formas de conectar a más personas a internet.

En los dos últimos años, sus ideas han incluido flotillas de pequeños satélites, drones solares que volarían por todo el mundo y globos que flotan muy en lo alto, en la estratosfera, radiando internet a quienes están abajo.

Con base en eso, Google y Fidelity, el gigante de los fondos mutualistas, anunciaron en enero una inversión de mil millones en Space Exploration Technologies, una compañía privada de cohetes, en crecimiento, que sigue tratando de demostrar su valía en la escena mundial. También conocida como SpaceX, podría darle a Google una forma de lanzar al espacio sus aparatos.

Con esa creciente colección de aparatos en el cielo, Google cree que puede extender internet a zonas desatendidas de todo el mundo. Las inversiones también reflejan un poco del egoísmo ilustrado, ya que, entre más personas estén conectadas directamente a Google, más anuncios les puede mostrar. Y es así como Google gana dinero.

“Cualquier cosa que proveen, si pasa por sus propios canales, tienen más control sobre la experiencia y más potencial de ingresos”, notó J.P. Gownder, un analista en Forrester Research. Eso significa que es más factible que esos consumidores se queden con los servicios de Google, como las búsquedas, el correo electrónico o YouTube, en lugar de irse a otra parte.

El interés de Google en los satélites puede ser todo menos original. En enero, el Virgin Group y Qualcomm, un fabricante de semiconductores para comunicaciones, anunciaron que habían invertido en OneWeb, una red de satélites para la conectividad a internet, mientras que Plante Labs, quien fabrica satélites del tamaño de una caja de zapatos y ofrece imágenes de la Tierra, anunció que recibió un financiamiento de 95 millones de dólares.

El año pasado, Facebook adquirió a un fabricante británico de drones y contrató a un grupo de importantes científicos aeroespaciales, a fin de desplazar aviones no tripulados a grandes altitudes para llevar el servicio de internet a partes del mundo que ahora tienen poca conectividad. La compañía también está experimentando con satélites y láseres para brindar servicios de internet.

Estas compañías tienen tecnologías e ideas diferentes para ganar dinero, pero su dilema es la presunción común de que no existe una forma económica de conectar físicamente a los consumidores desatendidos del mundo. Así es que la única forma de hacerlo es con satélites y otras tecnologías inalámbricas.

Hay otro beneficio para Google: siempre está buscando formas de evadir a los proveedores de servicios de internet. Como han mostrado los ejecutivos de Google con nuevos ofrecimientos, desde adquisición de seguros hasta el creciente servicio de banda ancha Google Fiber, si hay algo en lo que creen, eso es que conviene más a sus intereses llegar directamente al consumidor.

Y como se informó primero en The Information, el sitio web de tecnología, Google ha sostenido pláticas con compañías de redes celulares a fin de proporcionar su propio servicio inalámbrico, según dos personas familiarizadas con esos esfuerzos.

“Si eres una enorme compañía de internet, no quieres tener que lidiar con cada compañía de televisión por cable, de telecomunicaciones, que potencial o realmente tratan de interferir con tu libertad para hacer negocios”, dijo Steve Jurvetson, un fundador y socio de Draper Fisher Jurvetson, una firma de capital riesgo en Menlo Park, California, y pertenece al consejo de administración tanto de SpaceX como de Plante Labs.

Esta idea de las conexiones a internet en el cielo parece un elemento fijo en los auges tecnológicos. Se hicieron esfuerzos similares a mediados de los 1990. Uno, llamado Sky Station, era una especie de dirigible estratosférico que planeaba sobre zonas donde se necesitaba el servicio de internet de banda ancha.

No resultó exitoso, en gran medida, porque no había mucha demanda para el acceso de alta velocidad que podía proporcionar, dijo Martine Rothblatt, el inventor del servicio satelital SiriusXM, quien fue socio en Sky Station y ahora es director ejecutivo de United Therapeutics, una empres de biotecnología.

“Hace 20 años, cuando la gente estaba realmente contenta de recibir una llamada en un teléfono celular, era inconcebible que las plataformas de televisión de la mayoría de las personas serían su aparato móvil”, dijo Rothblatt. Hoy, agregó, la demanda del ancho de banda es “esencialmente insaciable”.

El interés en los satélites también se extiende a los servicios. El año pasado, Google gastó alrededor de 500 millones de dólares en la compra de Skybox Imaging, un fabricante de pequeños satélites para imágenes de alta resolución que podía hacer cosas como monitorear cultivos o mapear el terreno bajo el follaje.

Sin embargo, ya se trate de imágenes o de conexiones, el reciente interés en los satélites proviene de la reducción en su costo. A diferencia de la primera carrera espacial, cuando los gobiernos tenían que hacer casi todo por sí mismos, ahora existen todo tipo de chips disponibles para la venta, baterías y otros componentes que se pueden combinar y compaginar. Y tal como la cámara del teléfono móvil mejora con cada modernización, ha sido rápido el avance en la tecnología de las imágenes espaciales.

“El aeroespacio sigue a los negocios porque la investigación dominante y los dólares para el desarrollo ya no están en la Fuerza Aérea ni en la NASA, sino en Google y Apple, y todos estos lugares que empujan los límites de la electrónica miniaturizada”, explicó Will Marshall, el cofundador y director ejecutivo de Planet Labs.

No hay nada nuevo en conectarse a internet vía satélite. La gente lo hace en los aviones, en el mar y en rincones remotos del mundo. ViaSat, una compañía de satélites en Carlsbad, California, radia internet satelital a 700 mil casas y departamentos en Estados Unidos. Sin embargo, lo hace con satélites más grandes, en órbitas más altas, geosincrónicas, lo que significa que se mueven a la misma velocidad que la tierra, por lo que están en un punto fijo.

Mark Dankberg, el director ejecutivo de ViaSat, estimó que docenas de compañías de todo el mundo trabajan en servicios de internet basados en satélites, cuyo alcance es regional y utilizan tecnologías para órbitas más altas.

Sin embargo, esas compañías se han enamorado del uso de órbitas más bajas y pueden cubrir el mundo para hacer que estén en línea las tres mil millones de personas que no tienen acceso a internet.

Los satélites en órbita terrestre baja ya están revolucionando las tecnologías de imágenes al permitir que las compañías reciban continuamente imágenes actualizadas de la Tierra, lo que les permite hacer cosas como medir, cada hora, el uso de los estacionamientos en los centros comerciales.

Sin embargo, todavía se tiene que probar que estos satélites se puedan usar para conectar a personas a internet en forma más barata, comentó Dankberg.

Una ventaja es que los satélites bajos podrían tener menos dilaciones entre que se teclea una búsqueda en Google y se reciben los resultados.

Sin embargo, ya que la mayor parte del mundo es agua y páramos, dijo Dankberg, muchos de los componentes de una flotilla de satélites de conexión a internet estarían rondando sobre zonas no pobladas.
“Todavía se tiene que probar que muchos satélites pequeños pueden proporcionar internet en forma más barata que un puñado de los grandes”, añadió.

Todas las notas NEW YORK TIMES SYNDICATE
Esta startup tiene el secreto para cultivar elusivas trufas
Venezolanos hambrientos huyen en barcos para escapar del colapso económico
Trabajadores de Carrier en Indiana, juran que harán cumplir a Trump sus promesas
Bancos de Italia están en una crisis de 'cámara lenta'... y Europa pagaría
Los piratas del Amazonas aterrorizan a las tripulaciones
Estos autobuses te llevarán al futuro a 11 km por hora
La ‘ambición del aguacate’ pone en peligro el refugio de las monarca
Las mujeres que ayudaron a Trump a obtener el triunfo
El código de diez dígitos para la vida privada
Ocho años después, ¿cómo ven los europeos a Obama?
¿Cómo quitar el polvo de un Picasso? ¡Con saliva!
Surfeando bajo las luces del norte
8 mil 851 kilómetros de frontera, cubierta por solo 2 mil agentes
Un poblado siberiano se atribuye ser la cuna de la humanidad
¿Quiere un trozo de libertad? Este es el hombre al que debe ver
Esta oferta de trabajo incluye un terreno 8 mil metros cuadrados
Él lucha contra el régimen norcoreano con globos
Desprogramar a las mujeres e hijos de Boko Haram
Seis científicos, mil millas, un premio: abejas del Ártico
Arabia Saudita, donde hasta la leche depende del petróleo, pasa apuros económicos
El sueño es vital en la NFL
Swarovski quiere ser una firma tecnológica
Un pequeño bosque de una familia puede ayudar a salvar al planeta
Espiando los drones de Amazon
Esquizofrénicos en Venezuela, sin medicamentos y empeorando