New York Times Syndicate

Hue, la ciudad imperial que el crecimiento podría destruir

La humedad pone en riesgo la conservación de esta ciudad y corre el riesgo de perder su condición de 'herencia mundial' conferida por la Unesco, y que impactaría negativamente en el turismo. Por ello, conservacionistas luchan para que funcionarios, empresarios y residentes protejan debidamente la herencia de Hue.
Edward Wong
08 mayo 2015 18:2 Última actualización 10 mayo 2015 5:0
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Hue

Hue fue declarada por la Unesco como ciudad de 'Herencia Mundial'. (NYT)

HUE, VIETNAM. Esta es una ciudad de edificios y sus fantasmas.

A horcajadas del río Perfume, en el centro de Vietnam, Hue fue la sede de la última dinastía imperial y por mucho tiempo ha sido conocida por lo que dejaron los emperadores Nguyen: la imponente Ciudadela con sus palacios y sus jardines de placer; las decoradas tumbas reales esparcidas por las colinas verdeantes y las fincas de madera de los mandarines.

Esas construcciones han resistido el infame clima de Hue – húmedo, frío, brumoso y gris la mayor parte del año – y la brutalidad de los ejércitos modernos. Algunos de los combates urbanos más sangrientos que libraron los infantes de marina de Estados Unidos se llevaron a cabo en la Ciudadela, durante la ofensiva del Tet de 1968, batalla que Stanley Kubrick recreó en “Full Metal Jacket”.

Los monumentos también han resistido años de dominio del Partido Comunista, pese a ser símbolos de las tradiciones feudales que el partido trató de exorcizar de Vietnam.

Pero lo que el clima, la guerra y la ideología no pudieron destruir quizá lo logre una nueva amenaza: el auge económico que en los últimos años ha transformado el carácter de esta ciudad vietnamita de 340 mil habitantes.

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Los conservacionistas están luchando para que funcionarios, empresarios y residentes protejan debidamente la herencia de Hue.

Ahora hay una carretera que corre a través de las colinas frente a la barroca tumba de Khai Dinh, un emperador Nguyen, poniendo en peligro el feng shui del lugar, es decir, sus cualidades geománticas. Se construyó un centro turístico a lo largo del Perfume, un curso de agua lánguido bordeado de árboles, y se habla de levantar torres de departamentos a la vista de las murallas de la Ciudadela.

Y mientras tanto, el clima de la ciudad sigue siendo una amenaza tan persistente como el tiempo.

“La humedad dificulta la restauración”, explica Truong Dinh Luat, residente de Hue de 47 años, que recientemente guió a los visitantes por la ciudadela. Los agujeros de balas de 1968 todavía marcan algunos muros y en algunas partes hay montoncitos de escombros de la mampostería caída. “A los trabajadores les espera un duro trabajo”, afirmó.

William Logan, académico de herencia y conservación en la Universidad Deakin de Australia, hizo sonar la alarma por los problemas de la conservación, durante una conferencia sobre arquitectura de madera celebrada aquí en octubre del año pasado. Advirtió que los monumentos de Hue corren el riesgo de perder su condición de herencia mundial conferida por la Unesco, la agencia cultural de Naciones Unidas.

“Si la provincia no monitorea y maneja mejor la conservación de sus monumentos, el valor general de todo el recinto ciertamente se verá enormemente disminuido”, señaló Logan, según un reportaje de Tuoi Tre News, periódico vietnamita propiedad del estado.

Logan abundó en sus observaciones en una entrevista telefónica. “Si no se abordan los problemas, el Comité de Herencia Mundial podría considerar poner el lugar en la lista de herencia mundial en peligro”, advirtió. “Ningún país quiere eso; es una pérdida de prestigio y puede impactar negativamente en el turismo.”

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“La herencia cultural está muy abajo en la lista de prioridades de los gobiernos; solo es interesa el desarrollo”, agregó. “Es difícil convencerlos de que se puede conservar la herencia y tener desarrollo al mismo tiempo.”

El turismo en Hue recibió un fuerte impulso en 1993, cuando los principales lugares de la ciudad recibieron la condición de herencia mundial. Ninguna otra ciudad de Vietnam se jacta tanto de este honor como Hue. Afuera de la ciudadela y de las tumbas reales Nguyen hay letreros que declaran que en diciembre pasado se recibió oficialmente a la persona número 30 millones desde que la ciudad fue designada.

La dinastía Nguyen tuvo su capital en Hue de 1802 a 1945. La Ciudadela fue iniciada por el emperador Gia Long y terminada 29 años después por su sucesor, Minh Mang, que fue conocido, entre otras cosas, por haber tenido 142 hijos con decenas de mujeres. (Los números varían, pero algunos relatos señalan que tuvo un total de 500 esposas y concubinas, a las que mantenía en la Ciudad Prohibida Púrpura, muy adentro de la Ciudadela.)

En las veredas cerca de la Ciudadela encontramos nha ruong – casas de madera con jardín que otrora albergaran a los mandarines y otras personalidades de nota – y fincas más modernas, construidas a fines del periodo imperial. Aunque no están reconocidas como herencia cultural de la humanidad, esas casas tienen sus orgullosos residentes.

“Yo sigo creyendo en la herencia de Hue”, afirma Hoang Xuan Bat, de 83 años de edad, sentado en la oscura sala de una casa solariega estilo europeo que data de 1910. “Yo respeto su historia y quisiera contársela a los extranjeros que vienen de visita pero no sé inglés.”

Cuando llueve en Hue, lo que es frecuente, algunos de los problemas de la conservación se vuelven evidentes. Una húmeda mañana, en la sala del trono de la Ciudadela, en el piso frente al trono dorado se formaron charcos de agua. Y podían verse más charcos a lo largo de un corredor de piso de madera.

“Cada vez que llueve, el agua entra por el techo”, afirma Truong, el guía de turistas, cuyo padre fue soldado de Vietnam del Sur y estaba de permiso en su casa en Hue cuando empezó la ofensiva del Tet. Truong relata que su padre arrojó su uniforme al río Perfume para evitar repercusiones ante el avance de las fuerzas del norte y del sur. Cuando llegaron los infantes de marina a recuperar la ciudad, él se integró con ellos como intérprete.

Buena parte de la Ciudadela quedó destruida en los combates, afirma, pero la antigua biblioteca imperial salió indemne, por lo que fue posible restaurarla: se pusieron nuevas vigas y puertas de madera en el interior y, durante una visita reciente, había obreros trabajando ahí, llevando mascarillas y caminando por una capa de aserrín.

Logan se manifestó preocupado de que los constructores pudieran obtener permiso de construir torres elevadas cerca de la Ciudadela y de otros lugares delicados. Precisó que no debe de construirse nada que rebase la fronda de los árboles.

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A solicitud del Comité de Herencia Mundial, el Centro de Conservación de Monumentos de Hue, una dependencia del gobierno, está elaborando planes para mejorar la conservación de los sitios. Phan Thanh Hai, director del centro de conservación, afirmó que “la historia de Hue quizá sea la más impresionante” de todo Vietnam, pues Hue otrora fue la sede de “muchos artesanos de talento, de poetas e intelectuales famosos”.

Pero reconoció que los monumentos de Hue habían sufrido a causa de la “administración inapropiada” de los sitios históricos, así como por “los efectos de los desastres naturales, los insectos y microorganismos nocivos y los hongos en los componentes de madera”.

Logan ha propuesto que Vietnam postule a Hue para ser designada por la Unesco como Paisaje Cultural, que designaría a toda una franja de la ciudad como área protegida. Idealmente, precisó, esa área incluiría una cuña verde de tierra que corre al suroeste desde la Ciudadela así como el río Perfume y los mausoleos en el sur.

“El río es lo que une a todos los sitios”, precisó. “Se llevaban los cuerpos río arriba o abajo para ser enterrados.”

Tradicionalmente, el emperador al morir era expuesto de cuerpo presente en la Ciudadela y después se le llevaba por el río hasta la tumba que hubiera construido en vida. Algunos emperadores incluso pasaban sus tiempos de ocio en las tumbas, bebiendo vino y componiendo poemas. Ese fue el caso de Tu Duc, el cuarto emperador Nguyen, cuya tumba cuenta con un pequeño lago y un pabellón de madera.

Hace años, el gobierno autorizó la construcción de una carretera de dos carriles hacia la tumba de Tu Duc, pero la construcción se detuvo antes de que llegara al mausoleo. La tumba permanece intacta, con un símbolo de mosaicos azules vidriados en una pared que significa “larga vida”.

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