New York Times Syndicate

Hangzhou, la ciudad que alberga a los nuevos millonarios de Alibaba

Tras la reciente salida a bolsa de la gigante del e-commerce, Alibaba, Hangzhou será la cuna de miles de millonarios del internet, pues tras haber entregado acciones a todos los niveles de trabajadores, hay mucho dinero financiando nuevos proyectos en esa ciudad.
New York Times News Service
26 septiembre 2014 19:41 Última actualización 28 septiembre 2014 5:0
El International Conference Center de Hangzhou. (Foto: The New York Times)

El International Conference Center de Hangzhou. (Foto: The New York Times)

HANGZHOU, China.- Este arbolado centro manufacturero, a dos horas al suroeste de Shanghai, es más conocido por su pintoresco lago, pagodas budistas y sopa de cabeza de pescado picante.

Con el gigante chino del comercio electrónico Grupo Alibaba, Hangzhou ganará otro galardón: la ciudad que acuñó miles de millonarios del Internet.

Iniciada aquí en 1999, Alibaba ha seguido el modelo de Microsoft, Google y otras compañías de tecnología de Estados Unidos, entregando acciones generosamente a todos los niveles de trabajadores, desde altos ejecutivos hasta recepcionistas. Ha creado una diáspora de riqueza rara vez vista en China, donde la economía aún está dominada por empresas estatales y las empresas privadas, en general, reservan las riquezas para ejecutivos de altas esferas.

La oferta pública inicial del 18 de septiembre, que valoraba Alibaba en 168 mil millones de dólares, proporcionará pagos al estilo Silicon Valley. En Alibaba y sus empresas afiliadas, alrededor de 6 mil empleados actuales y anteriores poseían acciones por valor de casi 8 millones de dólares antes de salir a la bolsa. Y esa suma representa sólo una parte de las acciones repartidas en los últimos años a los empleados, algunos de los cuales vendieron antes a menor precio, aunque todavía lucrativo.

“¿Puede imaginarse el tipo de riqueza que se está generando por esto?”, dijo Sanjay Varma, un ex vicepresidente de Alibaba que todavía es accionista de la empresa. “Es increíble.”

El ascenso de Alibaba y su fundador, Jack Ma, ha demostrado ser instructivo para una generación de jóvenes chinos, no solo como un plan de acción hacia la riqueza, sino como una lección en el individualismo empresarial. Hoy en día, miles de jóvenes en toda China están creando nuevas empresas propias, impulsados por visiones de lo que podrían hacer si ellos también embistieran a lo grande.


El dinero de Alibaba ha ayudado a estimular una constelación de empresas de Internet en China. Durante la última década, ex empleados de Alibaba han ayudado a iniciar 130 negocios en Internet, más que cualquier otra empresa china, según Itjuzi.com, un sitio web que rastrea la inversión en empresas de tecnología nacionales. Está Mushroom Street, un sitio social de compras que atiende a mujeres jóvenes; Didi Dache, una aplicación de llamado de taxis que tiene 100 millones de usuarios en China; y Tongcheng, un sitio web de viajes fundada por un ex vendedor de Alibaba que actualmente cuenta con más de 2 mil empleados.

Hace tres años, Lai Jie, ex gerente de productos de Alibaba, vendió una gran parte de sus acciones y comenzó WiTown con tres compañeros de trabajo. Hoy en día, la empresa, que opera servicios de Internet inalámbrico en espacios públicos como aeropuertos, cuenta con cerca de 80 empleados, la mayoría en Hangzhou.

"La ciudad está repleta de talento”, dijo Lai, de 33 años.
Alibaba ha estado instruyendo a los empleados sobre los riesgos ocultos de la riqueza súbita. En un correo electrónico a los empleados en julio, Ma escribió sobre la inminente salida a bolsa, y advirtió que el crecimiento rápido de Alibaba podría hacer subir los precios en su ciudad natal, comparando el efecto de Microsoft en Seattle o Facebook en Silicon Valley.

“Todo nuestro arduo trabajo no ha sido sólo para que podamos convertirnos en un montón de tuhao”, escribió, usando una referencia argot a los enjambres de burdos nuevos ricos de China.

Desde los primeros días, los altos ejecutivos como Joseph Tsai, el vicepresidente actual, celebraban sesiones de toda la compañía sobre los conceptos básicos de gasto y ahorro, así como las opciones sobre acciones.

“Hablamos sobre la libertad de elección en el 2002 y 2003”, dijo Savio Kwan, director de operaciones de Alibaba en ese momento, quien todavía tiene acciones. “La gente decía: '¿Qué es eso?' Les dije: 'Es cuando usted se hace rico y ya no necesita trabajar para vivir. Puede elegir entre seguir trabajando en Alibaba u optar por jubilarse o hacer otra cosa’.

“Era difícil explicar el concepto a personas que ganaban sólo un par de miles de yuanes al mes”, agregó Kwan, refiriéndose a una cantidad que era apenas unos 250 dólares entonces. “Pero la empresa estaba creciendo como loca”.

La mentalidad, en parte, requiere un cambio cultural entre una fuerza de trabajo que se las ha arreglado, incluso para los estándares chinos, con salarios modestos.

Al igual que un número de empleados inundados de opciones sobre acciones, Su Jie, de 33 años, dejó la compañía en las últimas semanas. Él quiere establecer una consultoría de gestión de producto, en parte financiado por sus acciones de Alibaba.

Pero dijo que la decisión de dejar lo que muchos chinos consideran un trabajo preciado y estable no era fácil, sobre todo de cara a la presión de sus padres, que hubieran preferido que se uniera a la seguridad tipo “tazón de arroz de hierro” del servicio civil de China.

“Una cosa que se puede decir sobre Alibaba es que la empresa ofrece a sus trabajadores un sentido de propósito y la creencia de que todo es posible”, dijo Su, quien se unió a la compañía hace ocho años, recién salido de la universidad.

Tradicionalmente dependiente de la manufactura, Hangzhou, una ciudad de 6 millones de habitantes, ha estado adoptando el sector de alta tecnología. Los funcionarios locales del Partido Comunista han estado promoviendo firmemente la ciudad como un imán para las nuevas empresas por medio de zonas económicas especiales, centros incubadores de alta tecnología y capital a bajo costo para jóvenes emprendedores. Lai, el ex gerente de productos de Alibaba, juntó 81 mil dólares para su empresa, complementando sus propios fondos con dinero de un inversionista ángel y un préstamo sin intereses del gobierno local.

“La gente aquí realmente valora el pensamiento audaz y la toma de riesgos, y el gobierno también es bastante bueno, lo que es una rareza en China”, dijo Lai. En los últimos años, el departamento de ciencia y tecnología de Hangzhou ha distribuido 130 millones de dólares para 152 nuevas empresas, según su sitio web.

La combinación del éxito de Alibaba y el apoyo del gobierno ha ayudado a convertir a Hangzhou en un centro empresarial.

El año pasado, la industria del comercio electrónico aportó 39 mil millones de yuanes (6 mil 300 millones de dólares) a la economía local, un aumento del 56 por ciento respecto de 2012, según cifras del gobierno. En el distrito central de negocios de tecnología pesada de la ciudad, el comercio electrónico fue responsable del 25 por ciento de toda la actividad económica del año pasado, un aumento del 7 por ciento en 2011, según el periódico Hangzhou Daily.

La Universidad de Zhejiang, una de las escuelas más prestigiosas del país, se ha convertido en una especie de granja de alimentación para empresas locales de alta tecnología que decididamente reclutan graduados. Incubadoras, que reúnen una serie de nuevas empresas bajo el mismo techo, también están apareciendo por toda la ciudad.

Aunque los concesionarios de automóviles de lujo y promotores inmobiliarios esperan que la oferta pública inicial de Alibaba dé pie a una bonanza de gasto, varios empleados con acciones importantes, dijeron que probablemente aplazarían las grandes compras y en cambio usarían su dinero para financiar nuevas empresas. Su, el ex gerente de productos de Alibaba, dijo que no tenía planes para cambiar su Ford Mondeo de dos años por un coche más caro.

Viajar es una cuestión diferente, dijo. Al igual que otros ex alumnos de Alibaba, dijo que había tomado pocas vacaciones en los últimos ocho años, de acuerdo a la ética de la empresa de trabajar hasta agotarse.

Hace varias semanas, no mucho después de haber presentado su renuncia a la empresa, Su y varios amigos partieron en un viaje de dos meses por todo el Tíbet.

“Antes de esto, la única vez que falté al trabajo fue para mi luna de miel”, dijo, poco antes de salir de la ciudad.

“Para muchos de los empleados de Alibaba, por fin tenemos la oportunidad de disfrutar de la vida”.

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