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deportes

Gritar 'goool' es todo un arte

Los comentaristas deportivos son artistas que cantan las notas del balón. En Brasil fue donde comenzó la tradición de añadir emoción al famoso grito de "goool", el cual hoy es utilizado por prácticamente todo el mundo. 
The New York Times
27 junio 2014 19:29 Última actualización 28 junio 2014 5:0
Los locutores brasileños fueron los primeros en añadirle emoción a los comentarios deportivos. (NYT)

Los locutores brasileños fueron los primeros en añadirle emoción a los comentarios deportivos. (NYT)

Habiendo obtenido su primer gran oportunidad en la radio hace 50 años, José Carlos Araújo, pensó que tendría que dominar su cambiante voz para evitar que perdiera su ímpetu a la mitad del grito de “gooooool”, que es el sello y una necesidad dentro de la rutina de un locutor brasileño.

Araújoperfeccionó sus habilidades de comentarista de deportes narrando partidos de futbol en el patio trasero de un vecino.

Un colega suyo que trabajaba en la radio le sugirió que tomara clases de canto para mejorar su técnica ''Cuando se narra un gol se involucra siempre una gran dosis de arte’', aseguró el comentarista brasileño. 

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Brasil 2014

Entre los locutores brasileños, el grito de ''goooooool’' es el alarido de excitación que remata un pasaje que hace palpitar el corazón; es la voz del locutor que sube y baja en armonía y de forma continua siempre que algún equipo anota. Si se pudiera convertir en un dibujo, se vería como un arco. Si fuera una persona, sería el hombre más grande en la habitación.

Los aficionados gritan cuando se anota; los locutores, en cambio, cantan. Galvão Bueno, uno de los comentaristas deportivos más conocidos en Brasil, lo comparó con un ''C alto de un tenor,'' una de las notas más difíciles que la voz de un tenor puede dar.

En 1946, 14 años después de que el primer partido de futbol fuera transmitido en directo por la radio brasileña, Rebello Júnior, un locutor de radio de la antigua Radio Difusora de São Paulo, extendió su grito de ''gol’' en el aire hasta que casi quedó sin aliento, legitimando el grito de celebración bramado por los aficionados en las gradas y amplificado al mundo. Era un esfuerzo de diferenciación: si todo el mundo hablaba, ¿por qué no gritar?

La exclamación alargada de ''goooooool’' ya se ha adoptado en España y Alemania (donde ''anotar’' se sustituye por ''tor’', o más bien, ''Tooooooor!''). Ni se diga en México y América Latina, donde los comentaristas de desgañitan al ver entrar el balón a las redes. 

En 2008, como un experimento, Luis Roberto, un cronista deportivo de Globo, gritó ''gol’' sólo para Botafogo, el equipo local, cuando jugó en los cuartos de final de la Copa Libertadores contra el Club Estudiantes de La Plata de Argentina.

''Fue un desastre’', recuerda Roberto, quien ha estado narrando partidos de futbol en la televisión y la radio desde 1977. ''Incluso, los hinchas del Botafogo me estaba gritando, acusándome de faltarle el respeto al público porque sólo reconocí los goles marcados por un equipo.''

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Brasil 2014

La difusión del futbol por radio ha evolucionado con el tiempo; periodistas en el campo dan a los narradores información rápida acerca de los aspectos elementales del juego, como quién anotó o quién entrará a reemplazar al jugador que resultó lastimado.

Las diferencias regionales en cuanto al ritmo y al estilo también se han afianzado. En São Paulo, los narradores suenan más como anunciadores de carreras de caballos, empleando un modelo conocido como metralhadora, o ametralladora. En Río de Janeiro, el ritmo es decididamente menos frenético. Aún así, el grito de ''gol’' ha persistido, a pesar de que los locutores brasileños lo han adornado, con la esperanza de que el suyo sea el que destaque.

El grito de Araújo va precedido de ''Entrou’' – que en portugués quiere decir “entró” – y una pausa, lo cual, admitió, es realmente un instante para llenar sus pulmones de aire. Edson Mauro (antes Edson Pereira de Melo), un famoso locutor de radio para Rádio Globo, dice ''bingo’' antes de gritar ''gol’', una palabra que eligió después de pasar una noche escuchándolo en una sala de bingo en Madrid, en un día libre cuando cubría la Copa del Mundo de 1982 en España.

En la Escola de Rádio, una escuela de radiodifusión de Río de Janeiro, Mauro  empuja a sus alumnos a narrar el mismo juego una y otra vez, y a grabarse a sí mismos. La razón, explicó, es para que los estudiantes puedan verificar su mejoría o ''entender de una vez por todas que ese trabajo no es para ellos y se den por vencidos.''

Antes fue una anomalía, ahora la habilidad se ha convertido en un requisito. Entre los comentaristas deportivos, el veredicto es unánime: No hay futuro en la radio deportiva para aquellos locutores que no saben cómo pegar un grito impresionante, largo y fuerte, por lo que trabajan en ello todos los días, de la misma forma que los cantantes clásicos hacen, antes de una gran presentación.

Mauro es uno de los que hacen zumbidos, y crea sonidos de frambuesas, haciendo temblar sus labios para aflojarlos. Bueno come manzanas para humedecer su garganta horas antes de narrar un juego. Araújo, un septuagenario que se hace llamar Garotinho, no bebe whisky para evitar ''el cambio del equilibrio químico de mis cuerdas vocales’'.

Roberto se basa en un fonoaudiólogo que le ayuda a sacar su voz desde el diafragma para que sus gritos de gol no fallen. Su colega Alex Escobar, quien está narrando su primera Copa del Mundo, piensa que las sesiones de fonoaudiología son ''un poco tontas’' y, en cambio, recurre a sencillos trucos que aprendió al frente de una banda que tocaba el circuito de bodas en la década de los noventa. 

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Brasil 2014

''En los días que estoy narrando, nunca tomo café’', comparte Escobar. ''Y un día antes, no bebo alcohol''.

Todos están de acuerdo que dormir es clave e imperativo, aunque hacer eso es difícil a veces.

Bueno ha estado siguiendo a la selección brasileña desde Goiânia, el sitio de su primer partido amistoso, hasta el lugar de cada uno de sus partidos durante el torneo, en coche y en avión. Gabriel Andrezo, un locutor novato para el sitio web FutRio, cuyo enfoque está en la narración de los partidos disputados por los equipos de Río de Janeiro, a veces tiene que viajar de vuelta en el tren, desde un estadio situado profundamente en las afueras de la ciudad, y llegar a casa mucho después de la medianoche, teniendo que levantarse temprano para escribir y publicar un artículo sobre el juego que narró, antes del almuerzo.

A veces, las cosas se malogran, y las reacciones fisiológicas se presentan sin aviso.

Un locutor fue superado en una ocasión por un ataque de tos. Araújo no pudo deshacerse del hipo que tuvo una vez. Roberto, después de terminar un horario de trabajo agotador en la Copa del Mundo de 1998 en Francia, oyó que su voz vacilaba mientras gritaba ''gol’', cuando el Vasco da Gama, un equipo de Río, anotó frente a River Plate de Argentina en las semifinales de la Copa Libertadores. ''Soné como Tarzán’', recuerda. 

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