New York Times Syndicate

Ganó el amor… ahora sigue el trabajo

Evan Wolfson, fundador y presidente del movimiento Freedom to Marry y autor de “Why Marriage Matters” (Simon & Schuster 2004), comparte qué sigue para los derechos civiles en la búsqueda de la igualdad tras el histórico fallo de la Suprema Corte de EU que garantiza los matrimonios gays.
Evan Wolfson
26 junio 2015 22:56 Última actualización 27 junio 2015 5:0
McCann

La multipremiada agencia de publicidad McCann se unió a las celebraciones por la decisión de la Corte con esta imagen que publicó en su cuenta de Facebook. (Foto tomada de Facebook)

Siempre creí que íbamos a ganar, pero no esperaba a llorar.

El fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos del viernes que señala que la Constitución garantiza el derecho al matrimonio entre personas del mismo sexo es una victoria monumental e inspiradora. Estados Unidos lo hizo bien, el amor ganó, todos lo hicimos.

Esto es algo que celebrar. Y ahora tenemos que seguir trabajando .

Asegurar la protección contra la discriminación de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales estadounidenses debe ser nuestra prioridad. En muchas partes del país, la gente todavía pueden ser despedida, expulsada, se le niegan servicios e incluso puede ser humillada en tiendas o restaurantes debido a su orientación sexual o identidad de género, en otras palabras, sólo por ser quienes son.

La amenaza de la discriminación también perjudica la productividad, socava el trabajo en equipo y, como el presidente ejecutivo de Apple, Tim Cook , ha señalado, mantiene a demasiados empleados talentosos lejos de ser ellos mismos en el trabajo. Estos daños no son teóricos. El Williams Institute de la UCLA encontró que el 27 por ciento de todos los trabajadores lesbianas, gays o bisexuales vivió discriminación en el lugar de trabajo y que el 7 por ciento ha perdido su puesto debido a su orientación sexual.

Un estudio realizado por National LGBTQ Task Force y el National Center for Transgender Equality encontró que el 90 por ciento de los trabajadores transgénero encuestados dijeron que habían enfrentado discriminación o acoso en el lugar de trabajo. Casi una quinta parte de transexuales estadounidenses encuestados reportaron que se les negó una casa o departamento y el 11 por ciento han sido desalojados a causa de su identidad de género.

La ley federal que ya protege a la gente contra la discriminación basada en raza, sexo, etnia, edad y religión debe actualizarse para incluir expresamente la orientación sexual e identidad de género.

Las encuestas muestran que una gran mayoría de los estadounidenses apoyan una protección federal explícita contra la discriminación antigay en el lugar de trabajo. Pero, y aquí está el problema, casi el 90 por ciento no sabe que no existe.

Muchas de las estrategias y tácticas que empleamos para ganar la igualdad de matrimonio en los tribunales, en las legislaturas y en las votaciones se pueden implementar en esta próxima lucha. Una estrategia exitosa fue acumular victorias locales y estatales. Al menos 20 estados ya prohíben la discriminación en el empleo por motivos de orientación sexual (y la mayoría de ellos también protegen la identidad de género) . Tenemos que luchar para expandir esos números, mientras presionamos por protecciones federales.

Tenemos que crear un diálogo nacional que llame la atención sobre las lagunas en la ley de los derechos civiles y ponga un rostro humano a la discriminación a través de la narración de historias emocionalmente convincentes. Y , como lo hicimos con la igualdad en el matrimonio, es necesario realizar una campaña genuinamente bipartidista que recluta a muchos campeones, incluidos los republicanos y líderes empresariales.

Nuevos movimientos nacionales como Freedom for All Americans e iniciativas a nivel estatal como Texas Wins y Freedom Indiana, están tratando de aplicar el modelo de “Libertad para Casarse” en su esfuerzo contra la discriminación, uniéndose a los incondicionales de los derechos civiles como el National Center for Lesbian Rights, Lambda Legal, Gay and Lesbian Advocates and Defenders, y la American Civil Liberties Union.

Varios proyectos de ley que prohíben la discriminación contra los homosexuales se han introducido en el Congreso en las últimas décadas. En 2007, la Cámara de Representantes aprobó un proyecto de ley tal, pero no cubría a los transexuales. En 2013, el Senado aprobó un proyecto de ley que incluía tanto la orientación y la identidad de género, pero sólo abordó el empleo, y nunca consiguió la tracción en la Cámara. Hay apoyo en ambos lados del pasillo en el Congreso, sólo tenemos que expandirlo.

El patrón clásico de nuestra historia es que cuando los opositores no logran bloquear los avances en derechos civiles, intentan subvertirlos, a menudo ondeando la bandera de la religión. Pero el pueblo estadounidense sabe que la libertad religiosa está protegida por la Constitución y es totalmente compatible con los derechos civiles.

Además del trabajo político y legal, el movimiento debe centrarse en la aceptación cultural. Eso incluye la lucha contra el acoso escolar y la falta de vivienda que demasiados jóvenes sufren, así como garantizar que las personas mayores puedan envejecer con dignidad y no ser obligados de nuevo a regresar al clóset. El verdadero objetivo, después de todo, no es sólo una buena ley, pero una buena vida.

Felizmente, la igualdad en el matrimonio será un regalo que dé más de sí. El poder transformador de ver a parejas casarse y la empatía que inspiran nos energizará a los defensores que seguiremos empujando hacia la unión más perfecta que Estados Unidos promete.

Llevar a nuestro país a donde tiene que estar no va será fácil; ganar igualdad en el matrimonio ciertamente no lo fue. Mientras que la campaña que lidero (¡lideré) ahora ha tenido éxito y cerrará sus puertas, el trabajo de nuestro movimiento y la búsqueda más amplia por la justicia está lejos de terminar.

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