New York Times Syndicate

Familias de Taiwán reciben cartas de despedida décadas después de ejecuciones

Las cartas fueron parte de las 177 descubiertas en la última década que fueron escritas por las víctimas de la represión política conocida como el Terror Blanco. Entre 1947 a 1987 al menos mil fueron ejecutados, acusados de espiar para la China comunista.
Paul Mozur
19 febrero 2016 13:45 Última actualización 21 febrero 2016 16:12
Cartas Taiwán

Las cartas están en manos del gobierno de Taiwán y poco a poco, los familiares las han recuperado. (NYT)

TAIPÉI.-  El mes antes de que fuera ejecutado, en abril de 1952, Guo Ching escribió cartas a su madre, su esposa y sus hijos para despedirse.

Las cartas tenían que recorrer solo 225 kilómetros, pero pasaron 60 años antes de que fueran entregadas.

Cuando su hija finalmente recibió la despedida de su padre después de una prolongada negociación con el gobierno de Taiwán, ya tenía más de 60 años de edad, el doble que su padre cuando murió.

“Seguí llorando, porque ahora pude leer lo que mi padre había escrito”, dijo la hija, Guo Su-jen. “Si nunca hubiera visto su escritura, no habría tenido una sensación de él como una persona viva. Su escritura lo hace vivir de nuevo. Sin ella, viviría solo en mi imaginación, como lo imaginé”.

Las cartas fueron parte de las 177 descubiertas en la última década que fueron escritas por las víctimas de la represión política conocida como el Terror Blanco. De 1947 a 1987, decenas de miles de taiwaneses fueron encarcelados y al menos mil fueron ejecutados, la mayoría a principios de los años 50, después de ser acusados de espiar para la China comunista.

Las misivas perdidas, que han sido entregadas a los familiares en los últimos años, son dolorosos recuerdos de décadas de régimen autoritario en Taiwán, una pequeña parte de la historia sepultada en archivos gubernamentales mal catalogados. Pero la aplastante victoria de la presidenta electa Tsai Ing-wen y su Partido Progresista Democrático en enero pronto podría sacar mucha más de esa historia a la luz: en su campaña, Tsai prometió hacer más para registrar y corregir las injusticias del pasado autoritario de Taiwán.

Sin embargo, las cartas no son solo evidencia documental; también son las últimas expresiones de amor desde más allá de la tumba. Ofrecen palabras de consuelo a los hijos que crecieron sin conocer a sus padres y disculpas finales a cónyuges que criarían a sus hijos solos.

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ME Cartas

Fueron descubiertas por casualidad en 2008, cuando una joven solicitó información sobre su abuelo al principal archivo de Taiwán.

Dos semanas después de solicitar los registros, la mujer, Chang Yi-lung, recibió una pila de más de 300 páginas de documentos fotocopiados, principalmente expedientes y fallos judiciales. Entre esas páginas descubrió cartas que su abuelo había escrito a su tía, su tío y su madre, quien no había nacido todavía cuando él murió.

A la madre de la joven, él le escribió: “Antes de que pase mucho tiempo dejaré esta tierra. Estoy tratando de permanecer tranquilo, para hablar contigo por primera y última vez en este papel. Temo que no puedas imaginar cómo es esto, qué pena. Enfrentar este momento y ser incapaz de verte una vez, de abrazarte una vez, de besarte una vez … Estoy desconsolado. Mi pesar es infinito”.

Chang dijo que la respuesta de su madre a la carta no ha cambiado desde la primera vez que la leyó.

“Cada vez que la lee, es lo mismo”, dijo Chang. “Desde la primera palabra empieza a llorar. Nunca vio a su padre, así que fue como si no existiera, pero cuando vio la carta supo que tuvo un padre, y que él la amaba”.

Aunque el gobierno de Taiwán ha hecho frente a algunos de los traumas de su pasado _ incluso por medio de la creación de un museo dedicado a una famosa matanza de 1947 _, los investigadores dicen que se han dedicado muchos menos recursos a hacer una crónica de las décadas de represión política bajo el régimen del Kuomintang de Chiang Kai-shek, el Partido Nacionalista Chino que gobernó a Taiwán como un Estado unipartidista desde 1945 hasta la primera elección presidencial democrática de Taiwán en 1996.

Académicos dicen que se sabe poco sobre la mecánica de la represión bajo el Kuomintang, y que no ha habido una revisión completa y transparente de los archivos. Aunque los investigadores creen que muchos expedientes fueron destruidos, también creen que otros no han salido a la superficie por un deliberado descuido.

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Cartas Taiwán

“Sabemos que hay cientos de miles de expedientes a los que se puede tener acceso, pero no hay un esfuerzo sistemático para revisarlos”, dijo Huang Chang-ling, un profesor de ciencias políticas de la Universidad Nacional de Taiwán. “¿Cuál es el porcentaje que hemos visto? Pudiera ser 10 por ciento o 90 por ciento. No tengo idea, y no pienso que alguien la tenga”.

Después de recibir las cartas fotocopiadas de su abuelo, la familia de Chang presionó al gobierno para regresar las cartas originales. El gobierno se resistió al principio, argumentando que los documentos pertenecían al archivo. En 2011, con ayuda de la Asociación de Taiwán para la Verdad y la Reconciliación, finalmente fueron entregadas a su familia.

La asociación, una organización no gubernamental albergada en un edificio sin elevador en el centro de Taipéi, recolecta cartas y efectos personales donados por los familiares de los ejecutados. Su director ejecutivo, Yeh Hung-ling, espera que un día puedan ser desplegados en un museo dedicado al Terror Blanco.

Entre los recuerdos hay álbumes de fotografías familiares que alguna vez pertenecieron a los prisioneros ejecutados. Varios prisioneros decoraron los libros con envolturas de dulces plegadas de manera elaborada, usando los materiales que tenían para pasar el tiempo, dijo Yeh. Algunas de las cartas están escritas en un chino simplificado, un recordatorio de que muchos de los retenidos en la prisión del Kuomintang donde se ubica hoy el Sheraton Grand Taipei tenían solo un conocimiento limitado del chino escrito, el resultado de 50 años de colonización japonesa.

La mayoría son cortas y formales, pero sus mensajes sencillos son contrarios a la importancia que tienen para las familias.

Para Guo, las cartas fueron un gran avance en una vida pasada recolectando indicios sobre lo que sucedió a su padre después de que fue arrestado por la policía secreta cuando ella tenía tres años de edad.

Dijo que su madre albergó ira contra su padre por poner a la política por delante de su familia y arriesgarlo todo por unirse a un grupo comunista clandestino.

“Ella tenía solo 23 años”, dijo Guo. “Pasó de ser una muchachita que iba a la escuela a estar casada. Era un ambiente sencillo, y luego el cielo se derrumbó. Seguía pensando, ¿por qué hiciste esto? ¿Por qué me dejaste la carga?”

La carta ayudó a su madre a perdonar, pero llegó solo al final de su vida, cuando su mente estaba fallando.

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Cartas Taiwán

En algunos casos, las cartas han reabierto debates emocionales. Algunos expertos argumentan que personas como el padre de Guo no fueron injustamente procesados, en su caso porque se unió a un grupo comunista en una época en que el Kuomintang estaba saliendo de décadas de guerra contra el Partido Comunista chino.

Guo dice que el comunismo de su padre no tenía conexión con China, y que fue una reacción a la represión del Kuomintang. De cualquier manera, dice, lo más importante es que los expedientes sean catalogados y dados a conocer.

“Por mucho tiempo, la gente permaneció en silencio sobre este asunto”, dijo. “¿Cuánto hemos reconsiderado como sociedad? Muchas personas fueron ejecutadas y encarceladas, ¿qué efecto tiene? Esto debería estar abierto a la discusión”.

Para algunas familias, esas discusiones son imposibles. La abuela de Chang murió antes de que pudiera ver la carta de su esposo, en la cual él le decía que se volviera a casar. En un libro sobre las cartas, la madre de Chang contempla la pérdida inescrutable de un mensaje que nunca fue entregado:

“Casada por seis años, viuda por 56. Durante toda su vida, mi madre nunca vio la carta y nunca se casó de nuevo. La historia no tiene condicionantes, pero, si la carta hubiera llegado a mi madre un año después de ser enviada, ¿ella habría tenido la misma vida?”

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