New York Times Syndicate

Esto pasa cuando los millennials son los jefes

La generación millennial es la fuerza laboral más grande del mercado, pero aún las empresas están tratando de resolver cómo manejar los rasgos asociados a estos jóvenes. Un directivo de 28 años ha llevado toda la cultura de esta generación a la redacción de Mic, pero se ha topado con algunos inconvenientes. 
NYT
01 abril 2016 19:3 Última actualización 03 abril 2016 5:0
Millennials jefes. (NYT)

Actualmente hay aproximadamente 80 millones de millennials en el mundo. (NYT)

Joel Pavelski, de 27 años de edad, no es la primera persona que ha mentido a su jefe para robar algo de tiempo al trabajo.

Pero inventar el funeral de un amigo, cuando de hecho estaba construyendo una casa del árbol.  Luego escribió en un blog y publicó un tuit al respecto para que todos en la oficina se dieran cuenta. Eso sí parece nuevo.

Tal fue el reciente desafío para la gerencia en Mic, un sitio web creado hace cinco años en Nueva York que está compitiendo para convertirse en una importante fuente de noticias creadas por y para millennials. Los titulares recientes incluyen “No prohíban a los musulmanes, prohíban las aeropatinetas” y “Cuando los hombres dibujan vaginas”.


“Hay 80 millones de millennials; nosotros nos enfocamos en los 40 millones que fueron a la universidad”, dijo Chris Altchek, el director ejecutivo de Mic, quien tiene 28 años de edad.

Pero sigue tratando de resolver cómo manejar muchos de los rasgos asociados con sus colegas millennials: una sensación de tener derecho a todo, una tendencia a compartir en exceso en las redes sociales y una franqueza que raya en la insubordinación.

El personal de 106 empleados de Mic se parece a su grupo demográfico meta: veinteañeros delgados, hombres con barbas y lindos atuendos en las mujeres, que terminan todas las frases con un signo de exclamación y usan mucho la palabra “literalmente”.

Su atestada sala de redacción en Hudson Street tiene un ambiente agresivamente juguetón, como una casa de fraternidad de la escuela secundaria. Algunos montan hoverboards para ir a la cocina en busca de bocadillos gratis. Otros blanden pistolas de dardos Nerf o usan un megáfono para anuncios ad hoc. Dino, un terrier maltés blanco propiedad de diseñador principal, olfatea entre los escritorios.

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Millennials jefes. (NYT)


Altchek está orgulloso de la cultura liberal de la oficina. “Nos ayuda a que todos se expresen y a que destaquen las mejores ideas”, dijo. “La forma en que se sienta o suene puede parecer grosero. Pero preferiría tener a muchas personas dando sus opiniones que un ambiente muy controlado”.

Pero resulta que dirigir a una oficina compuesta exclusivamente de millennials no carece de problemas. Su filosofía fue puesta a prueba cuando Pavelski, director de programación de Mic, pidió una semana de permiso, ostensiblemente para asistir a un velorio en Wisconsin. “Fui a hablar con Joel y le dije: ‘Lamento tu pérdida; tómate todo el tiempo que necesites’”, dijo Altchek.

Luego, varios días después, notó que Pavelski tuiteaba un enlace a Medium, un blog popular para ensayos personales y catárticos. En una publicación titulada “Cómo perder la cabeza y construir una casa del árbol”, Pavelski escribió sobre sentirse agotado en el trabajo y querer reconstruir una casa de su niñez como terapia. La primera línea decía: “Dije que saldría de la ciudad por un funeral, pero mentí”.

“Me sorprendió”, dijo Altchek. “No es aceptable que te mientan”.

En una reunión disciplinaria al día siguiente, el supervisor de Pavelski reconoció que él había estado trabajando en horarios agotadores, así que le dieron otra oportunidad. Sin embargo, Altchek quería enviar un mensaje. “Nuestra retroalimentación hacia él fue: ‘Esta no es una política de la tercera infracción es la vencida, es una política de la segunda es la vencida’”, dijo.

Pavelski sigue en su primera infracción. Pero incluso en una oficina que es tolerante ante la actitud juvenil de empujar los límites, algunos de los comportamientos de los millennials pueden cruzar la línea.

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Millennials jefes. (NYT)


Altchek recordó una reunión de toda la compañía en septiembre que coincidió con el Yom Kippur y Eid al-Adha. Una empleada anglo-paquistaní preguntó por qué la administración había anunciado una política de horario flexible para la festividad judía, pero no para su contraparte musulmana.

“Así que le dije: ‘Buen punto, ser inclusivos y respetuosos con todas las afiliaciones religiosas es increíblemente importante para Mic’”, dijo Altchek.

Después, en frente de un grupo más pequeño, se le acercó una empleada más joven de nivel inicial que dijo que en su respuesta habían faltado dos palabras. “Me sentí un poco confuso y le dije: ‘Está bien, ¿cuáles fueron?’”, recordó. “Y ella dijo: ‘Lo siento. No escuché una disculpa’”.

Altchek no creyó que ese comentario perteneciera a un lugar de trabajo, especialmente el suyo.

“Me quedé un poco sorprendido por el tono, pero le dije que lo abordaría y me aseguraría que la persona que había hecho la pregunta no se sintiera ofendida por la respuesta”, dijo. “Uno tiene el control de su temperamento. No fue en frente de un montón de gente, lo cual fue probablemente mejor, porque me vi obligado a permanecer en calma”.

Esa empleada ya no está con la compañía. (Altchek dijo que quedó fuera por “asuntos relacionados con su desempeño”.)

Una sensación de tener derecho a todo no es el único estereotipo vinculado con los millennials en el lugar de trabajo.

“Sentirse con derecho a todo, flojos, narcisistas y adictos a las redes sociales”, según CNBC. “No necesitan trofeos pero quieren apoyo”, escribió Forbes. “Muchos millennials quieren hacer del mundo un lugar mejor, y el futuro del trabajo radica en inspirarlos”, proclamó Fast Company.

Los gerentes de más edad confundidos con el por qué a los millennials les gusta enviarse mensajes de Snapchat con los compañeros de trabajo, o por qué no quieren aportar su parte en el trabajo tedioso, harían bien en acostumbrarse. El año pasado, los millennials superaron a la Generación X (de entre 35 y 50 años de edad en 2015) como la porción más grande de la fuerza laboral, según el Centro de Investigación Pew. Lo que es más, los millennials también han superado a los baby boomers.

Joan Kuhl, de 36 años de edad, quien fundó Why Millennials Matter, una firma consultora que asesora a empleadores como Goldman Sachs sobre la contratación y retención de graduados universitarios recientes, dijo que lo que se necesita es más familiaridad.

“Tendemos a publicitar estos indignantes actos de desafío, en vez de enfatizar a la mayoría con la que me topo y trabajo, que son personas muy enfocadas en la misión y basadas en valores”, dijo.

Kuhl educa a sus clientes sobre las peculiaridades de los millennials y por qué los jóvenes de 21 años de edad no ven nada malo en compartir demasiado. Los millennials son empujados a crear una “marca personal fuerte” para encontrar empleo, dijo Kuhl, así que pedirles que le bajen al tono una vez que han sido empleados envía “muchos mensajes confusos”.

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