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Esta granja vertical desafía al clima

Vertical Harvest busca resolver el problema de tierras poco amigables para los cultivos en Wyoming con granjas verticales, invernaderos de tres pisos con los que producirá unos 45 mil 359 kilos de productos frescos al año.
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01 abril 2016 20:10 Última actualización 03 abril 2016 5:0
granja vertical

granja vertical (NYT)

El suelo de Wyoming, cubierto por el hielo ocho meses del año, no es particularmente hospitalario para las plantas como los tomates reliquia, la albahaca pequeña y las lechugas. Por ello, los vegetales se transportan en camiones desde California, México y otras partes del mundo más fecundas. No obstante, a partir de esta primavera, Vertical Harvest, una granja en la ciudad turística de Jackson, empezará a producir aproximadamente 45 mil 359 kilogramos de productos frescos al año.

Vertical Harvest utiliza métodos agrícolas de hidroponía dentro de un invernadero de tres pisos, en un lote de 418 metros cuadros, en el centro de la ciudad. Se trata de una práctica relativamente nueva, llamada agricultura vertical.

La compañía emplea a 15 personas que tienen condiciones como síndrome de Down, autismo, enfermedades convulsivas y espina bífida; comparten 140 horas de trabajo según un modelo de empleo adaptado. Vertical Harvest es una sociedad pública y privada con el ayuntamiento de Jackson y utiliza un modelo de negocios de bajo perfil, lo que significa que sus inversionistas tendrán una ganancia modesta y no llegará rápido.

“Lo hemos llamado capital paciente”, dice Penny McBride, una fundadora de la compañía y su directora de operaciones.

La granja empezó cultivando tomates en diciembre, y lechuga y hierbas en febrero. Para principios de mayo, el invernadero de Vertical Harvest estará totalmente sembrado y producirá vegetales verdes. Los distribuirá en restaurantes, y los venderá en las tiendas locales de abarrotes y en un mercado minorista, dentro del invernadero, que se inauguró en marzo.

La idea de Vertical Harvest surgió aproximadamente hace ocho años, más o menos en la época en la que McBride y Nona Yehia se conocieron en una fiesta en Jackson. Aquélla era una consultora que trabajaba en una investigación sobre el desperdicio de alimentos y en una empresa emergente de composta comercial, entre otros proyectos, y la segunda era arquitecta en el despacho local E/Ye Architects que había diseñado recientemente un parque público con un roca para escalar y un invernadero privado que pudiera soportar los duros inviernos de Wyoming.

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Las mujeres estaban conscientes de la creciente demanda de productos frescos, cultivados localmente y de alta calidad. Alentados por los movimientos culinarios orgánico y de la granja a la mesa, montones de chefs profesionales y cocineras domésticas habían empezado a buscar mejores productos frescos.

Vertical Harvest

Los mercados de agricultores han respondido al reto de satisfacer esa necesidad. La cantidad de ellos se incrementó 180 por ciento del 2006 al 2014, según un informe gubernamental. Sin embargo, no lo pueden hacer todo. Las granjas verticales están ayudando a llenar las brechas de productos agropecuarios, según Dickson Despommier, el autor del libro “The Vertical Farm: Feeding the World en the 21st Century” (La granja vertical. Alimentar al mundo en el siglo XXI). Dijo que son 30 las granjas verticales en Estados Unidos y cientos más en el resto del mundo. Japón, con 160, es el principal en el campo.

“No conozco ninguna granja vertical comercial que no esté en modo de expansión”, notó Despommier.

Vertical Harvest sobresale por su tamaño relativamente reducido. Las dos granjas verticales más grandes de Estados Unidos son Green Sense Farms, que es hidropónica, ocupa 2 mil 787 metros cuadros y está ubicada en Portage, Indiana, y AeroFarms, un invernadero aeropónico en Newark, Nueva Jersey, cuya presencia es enorme en un espacio de 6 mil 410 metros cuadrados. En la agricultura aeropónica, las raíces de las plantas quedan expuestas al aire en lugar de estar en agua, como en la hidropónica.

Despommier dijo que la demanda de productos cultivados en granjas verticales también está creciendo debido al deseo de crear fuentes autosuficientes de alimentos para garantizar la seguridad alimentaria sin depender de las importaciones. El mercado es tan fuerte que, prácticamente, los vegetales se venden solos, señaló.

“Si no ganas dinero, es porque no sabes sumar”, dijo.

Sin embargo, al principio, no fue fácil convencer a algunos de los habitantes de Jackson sobre Vertical Harvest. Cuando Yehia y McBride presentaron su idea en el ayuntamiento, el dueño del terreno y del edificio que ocupa Vertical Harvest, competían contra otras propuestas, las que incluían un parque para perros y viviendas asequibles.

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“Tuvimos que probar que era una idea factible, que tendría suficiente impacto comunitario para que el ayuntamiento nos permitiera estar en el terreno en forma gratuita”, contó Yehia, la directora ejecutiva de la empresa. (Vertical Harvest paga 100 dólares mensuales de renta.)

Vertical Harvest

Una vez que su propuesta les ganó a las otras, se les requirió a las mujeres que hicieran público su plan de negocios. Y cuando, en el camino, necesitaban aprobaciones para cosas como el contrato de arrendamiento, tuvieron que hacer presentaciones en las reuniones del consejo municipal.

“Nos reportábamos en el ayuntamiento en cada etapa del proceso", dijo Yehia.

Al principio, Yehia y McBride planearon financiar el proyecto exclusivamente con una subvención. Sin embargo, sus costos seguían aumentando debido a complicaciones que no previeron, relacionadas con la naturaleza vertical del invernadero. Se dieron cuenta de que necesitarían contratar a un ingeniero estructuralista, para empezar.

“En cuanto subes, empiezas a tener diferentes consideraciones en términos del código sísmico y el código de seguridad vital”, comentó Yehia.

Los costos de la construcción también subieron. “Nuestros fabricantes del invernadero nunca antes se habían ocupado de un invernadero vertical, así es que, en algunos casos, sus estimaciones originales se doblaron”, explicó Yehia.

Ella y McBride comenzaron a recaudar dinero y, al final, obtuvieron 3.8 millones de dólares en fondeo público y privado.

Entre los detractores de la empresa estuvo Ed Cheramy, un empresario retirado que fungió como vicepresidente de la sección Jackson del Tea Party. Sus objeciones tenían que ver con los objetivos de su organización: libre mercado, y un gobierno limitado y fiscalmente responsable.

“¿El gobierno debería estar invirtiendo dinero y gastando dinero para hacer una empresa especulativa como ésta?”, dijo que preguntó en ese momento. “¿El gobierno debería estar patrocinando a una organización que competiría con el sector privado?”.

Cheramy contó que se puso de pie en una reunión del consejo municipal en la que se estaba discutiendo la propuesta de Yehia y McBride, y “me quejé de ellas y señalé todo lo que yo pensaba que eran ineficiencias de su plan de negocios”. Posteriormente, las dos mujeres pidieron reunirse con él para hablar sobre sus inquietudes, algo que los sorprendió, según comentó. Sin embargo, estuvo de acuerdo en conversar.

Se reunieron semanalmente durante varios meses para trabajar sobre el plan de negocios. Cheramy dijo que rápidamente entendió que Vertical Harvest no estaría compitiendo con ningún negocio local y lo impresionó que Yehia y McBride ya habían asegurado una vía de ingresos. Habían vendido 95 por ciento de la producción proyectada a restaurantes y tiendas de abarrotes, y separarían cinco por ciento para vender en su tienda.

Sobre su disposición para escuchar las inquietudes de sus oponentes, Yehia dijo: “Es sumamente difícil que nos ofendamos”.

Al final, Cheramy se dio cuenta de que no le quedaba otra más que apoyar el proyecto. “Cuando te quedas sin una sola objeción y ellas hicieron todo eso, entonces, lo único que te queda es apoyar”, dijo. Y agregó que rindió testimonio a favor de Vertical Harvest en el consejo municipal de Jackson, así como en el Consejo Empresarial de Wyoming y en la Junta de Préstamos e Inversiones del Estado de Wyoming, que juntos le dieron 1.5 millones de dólares al proyecto.

“Tiene todo un montón de aspectos maravillosos”, dijo Cheramy e hizo notar el diseño del invernadero, alto y angosto, de Vertical Harvest, así como que contrata a personas con discapacidades. “Pero también tiene una buena coherencia fiscal”.

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