New York Times Syndicate

Es una estrella fashionista en Instagram y tiene 5 años

Princeton es seguramente uno de los niños con más estilo que podrás conocer, las marcas lo adoran y quieren acompañarlo en sus imágenes en Instagram. Pero, ¿qué se hace con tanta fama a los cinco años?
Hayley Krischer
© 2015 New York Times News Service
20 noviembre 2015 19:52 Última actualización 22 noviembre 2015 5:0
Princeton durante una sesión de fotos. (NYT)

Princeton durante una sesión de fotos. (NYT)

Era un magnífico día otoñal en Brooklyn y Keira Cannon sostenía una de las fotografías que tomó en su sesión de fin de semana con su tema favorito: su hijo Princeton.

Princeton llevaba puestos pantalones de piel, tenis a cuadros negros y blancos y una sudadera negra con la imagen de un vampiro con la boca abierta. Sin embargo, no había suficiente estilo para su madre. Así es que Cannon sacó una chamarra morada de imitación piel, solo que Princeton ya había “acabado”, como dicen los adolescentes.

Sin embargo, Princeton no es adolescente. Tiene cinco años. Un niñito de aspecto feliz, jugó con su moto y giró en círculos interminables, pero tenía tolerancia hasta cierto punto con la fotógrafa profesional a la que Cannon, de 38 años, una chef repostera, había contratado para su cuenta en Instagram, “Prince and the Baker”, que tiene más de 5 mil 600 seguidores.

Cuando la fotógrafa intentó convencerlo de que posara para una toma más con el puente de Brooklyn detrás, él le dijo educadamente: “No gracias”.

Una vez que había terminado la sesión de fotografías que duró media hora, Cannon publicó fotos de Princeton n Instagram, tagueando a Mini Life, una tienda canadiense en línea. A cambio, ella obtendría un descuento en compras y conservaba la ropa con un valor de 350 dólares.

Durante las temporadas de mayor movimiento, Cannon recibe esos paquetes cada semana. Dependiendo de la marca, a veces obtiene un pago de entre 50 y 100 dólares por publicación, contó, y en una ocasión, L’Officiel Enfant, una sala de exhibición en el centro de Manhattan, le pagó 250 dólares.

Típicamente, Princeton está contento de ser el centro de atención.

“Parece que le encanta”, dijo Cannon. “De hecho, un montón de seguidores lo reconocen en la calle. Y dice: ‘¿Por qué la gente me conoce?’ o ‘¿La gente cree que soy adorable?’. Yo le digo: ‘Sí, eres totalmente adorable’”.

My light on this grey drizzly day! 🌟| leather jacket via: @eve.jnr | #happythursday

Una foto publicada por Keira (@princeandthebaker) el


MAMÁS DE ESCENARIO


Hace mucho que, en el sector del entretenimiento, existen las madres de escenario (algunos dirían que ellas lo construyeron), como Rose Hoyick, Jaid Barrymore, Teri Shields, Dina Lohan y la reinante “momager”, Kris Jenner. Sin embargo, Instagram se ha convertido en una vía exprés para los padres interesados en compartir y, a veces, capitalizar la vida de sus hijos.

Los contratos de promoción resultantes de esa actividad se encuentran, en gran parte, fuera del alcance protector de la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos, dijo Susan Scafidi, directora académica del Instituto de Derecho de la Moda de la Universidad Fordham.

“Si bien el sector del modelaje para nada es perfecto, por lo menos está regulado en el ámbito infantil, hasta cierto punto”, dijo refiriéndose a las limitaciones en el horario de trabajo y la creación de un fondo fiduciario para los salarios.

Independientemente de cómo se manejan su tiempo y dinero, los modelos infantiles aficionados de Instagram ya son más famosos en internet que la mayoría de sus compañeros de trabajo. Está London Scout de cuatro años, con 105 mil seguidores; Millie-Belle Diamond, de dos años, con 143 mil; Michelle de cuatro años con 154 mil; Gavin con 200 mil, y Mini Style Hacker con 260 mil seguidores. Y está el príncipe de Instagram: Alonso Matero con más de 600 mil seguidores. Hace poco asistió a un desfile de Dior en la Semana de la Moda en París.

El papá de Princeton, Sai Roberts, de 40 años, un diseñador gráfico, tiene aspiraciones más modestas.

“Su mamá y yo hemos revisado algunos de los otros niños Instagram que tienen muchos seguidores, así es que hay algunas inquietudes en el sentido de que se pudiera salir de control, pero hasta ahora realmente ha sido una experiencia positiva”, explicó. “Estoy muy orgulloso de que tenga exposición y espero que pueda usar eso para su propio estilo creativo y voz, a medida que vaya creciendo”.

Athena Rotolo, dueña del sitio web Mini Life, dijo que estaba complacida con los acuerdos con Cannon. “Ella pide ciertos artículos que encajan en el estilo de la sesión fotográfica, y luego se los mando”, dijo Rotolo. “Así es que en lugar de que yo contrate a alguien y le pague todos esos honorarios, es una relación mutua”.

Los padres también han negociado contratos con Goop, la compañía de Gwyneth Paltrow, y otras de alto perfil.

PEQUEÑA DIVA

En el extremo de los niños fashionistas de Instagram está London Scout (nombre y apellido); camina por una calle con un vestido de fiesta, de alta costura, para presumir en su cuenta: Scout Fashion. También aparece en la Semana de la Moda en Nueva York, con un abrigo color de rosa y azul marino de imitación piel, que saluda con la mano a una multitud de fotógrafos.

“Era como si ella tuviera sus propios pequeños paparazis”, dijo su madre, Sai de Silva, quien maneja la cuenta. London Scout vive al #estiloscout e instruyó a sus seguidores a cómo #conseguirelaspectoLondon. Y debido a que la madre de London, de 34 años, autodescrita como estratega de los medios sociales, es tan fotogénica como su hija, también hay etiquetas #momentosmamiehija y #ScoutMamiestilo.

De Silva, quien vive en Nueva York, ha creado un calendario semanal para manejar la cuenta. “Es lo mismo que harías con una revista”, dijo.

Un día, toma las fotos de London y otro contrata a un fotógrafo profesional. Programa dos o tres cambios de atuendo para cada salida, cuando va al parque o al supermercado, vestida con las mejores galas.

“De esa forma, tengo contenido para la semana”, dijo De Silva. “O si está de humor para tomar una foto con mi iPhone, entonces hago una toma. Pero no lo hacemos un asunto que tenga que ser todo el día y toda la semana porque sería ofensivo y ridículo para una niña de cuatro años. Si mi hija no está contenta, entonces, no hay fotos”.

Guess who has a love obsession with #NYFW!? Outfit from @childsplayclothing #scoutstyle

Una foto publicada por London Scout & Sai (@scoutfashion) el




YO, YO, YO


Patricia Greenfield es una profesora de psicología en la Universidad de California en Los Angeles, directora del Centro de Medios Digitales para los Niños en el campus y coautora de un estudio mencionado a menudo en el que se concluye que la fama era el objetivo número uno para los niños entre los 10 y los 12 años.

“Realmente se reduce a los valores de alguien y si se quiere o no que el hijo crezca pensando en sí mismo en términos de cuán famoso es, en contraposición con tener valores más pro sociales”, dijo Greenfield sobre cultivar a las estrellas de Instagram.

Aparte de los potenciales efectos psicológicos, las madres a las que se entrevistó para este artículo dijeron que temen a los depredadores en línea.

“Nunca sabes quién está detrás de un perfil”, dijo Mia St. Clair, de 29 años, una fotógrafa profesional en Spokane, Washington.

Su hijo Grey, de tres años, está en el epicentro de Grey’s Little Closet. Tienen a más de 28 mil seguidores.

“Ahora que está tan grande y está creciendo, solo sentimos que deberíamos hacer algún cambio y no estar tan centrados en Grey”, comentó St. Clair. “No nos encanta la idea de que él crezca y un día sienta que tiene está enorme base de seguidores o fans”.

Cannon tuvo que lidiar hace poco con un incidente en el que un usuario de Facebook publicó fotos de Princeton y otros niños sin permiso. Un grupo de madres, incluida ella, demandaron que se bajaran.

Sin embargo, esos temores no han evitado que ella proceda a todo vapor para seguir adelante con Prince and the Baker.

“No estoy tratando de lanzarlo a eso de inmediato, y voy a su ritmo”, dijo Cannon. “Pero, sí, en última instancia, estamos en la vía de quizá trabajar en televisión o en comerciales. Creo que Princeton y yo estamos a punto de ampliarnos”.

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