New York Times Syndicate

Es rojo, es panda, es adorable y está en peligro

Los pandas rojos han sido descritos como “el mamífero más hermoso que existe” y “criaturas de gran belleza y encanto” pero ahora están a un paso de estar en peligro de extinción.

James Gorman
© 2015 New York Times News Service
06 septiembre 2015 20:40 Última actualización 06 septiembre 2015 20:59
Un panda rojo de 65 días de nacido del Instituto Smithsoniano de Biología de la Conservación. (NYT)

Un panda rojo de 65 días de nacido del Instituto Smithsoniano de Biología de la Conservación. (NYT)





FRONT ROYAL, Virginia. Los cinco cachorros de panda rojo en grandes cunas parecidas a cajones en el Instituto Smithsoniano de Biología de la Conservación en esta ciudad son alimentados con biberón, duermen todo el tiempo y se tambalean en sus patas. Tienen máscaras de bandolero y un grueso y abundante pelaje, y emiten suaves chillidos y algo llamado graznido jadeante, el cual suena como… bueno, un graznido jadeante.

Los rodean sonrisas embobadas cuando son levantados para alimentarlos; sonrisas amplias, involuntarias e irreprimibles que dividen los rostros. Nadie, ni los científicos ni el reportero ni el fotógrafo, resulta inmune al reflejo de sonreír ante los pandas bebés.

La literatura científica reflexiona sobre el atractivo del panda rojo. Frédéric Cuvier, quien publicó la primera descripción científica del animal en 1825, le consideró “por mucho el mamífero más hermoso que existe”. Una de las autoridades modernas más importantes, Angela Glatston, en un libro que editó sobre la biología del panda rojo, describió al animal como “llamativamente envuelto en castaño, chocolate y crema”, y le llamó “una criatura de gran belleza y encanto”.


Y, sin embargo, aun cuando inspiran deleite, y tienen presencia en películas (el maestro en “Kung Fu Panda”), y en Internet, son mucho menos conocidos y comprendidos que el otro panda, el gigante negro y blanco.

Y están en problemas. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por su sigla en inglés), que evalúa el estado de las poblaciones silvestres de animales, estima que unos 10 mil viven en libertad, en dos subespecies, todos en las laderas de las montañas en una estrecha franja que corre del oeste de China hacia Nepal. La deforestación y las enfermedades les amenazan ahora, y el cambio climático acecha.

Glatston, quien recientemente se retiró del Zoológico de Rotterdam, dirige el programa mundial de gestión de especies para los pandas rojos de la Asociación Mundial de Zoológicos y Acuarios. Dijo que los zoológicos alrededor del mundo, fuera de China, tienen unos 500 pandas rojos, los cuales cruzan para tratar de mantener una población como recurso temporal contra las amenazas para los pandas silvestres. Los pandas criados en cautiverio, según la teoría, pudieran ser reintroducidos en la naturaleza, de ser necesario.


Y esos son los pandas que los investigadores estudian, en líneas generales, porque es demasiado difícil observarlos en la vida silvestre. “Son animales reservados”, dijo Elizabeth Freeman, una bióloga conservacionista en la Universidad George Mason y asociada de investigación en el Instituto Smithsoniano.

Los investigadores esperan que los nuevos conocimientos sobre el comportamiento, salud y biología reproductiva de los pandas rojos ayuden a los programas de los zoológicos y les digan algo sobre los pandas silvestres. “Simplemente queremos responder preguntas muy básicas”, afirmó.

Los pandas rojos tienen unos 60 centímetros de longitud cuando crecen, sin contar su esponjada cola con franjas. Están preparados para el clima frío: incluso la base de sus patas tiene pelaje.

Son enlistados como vulnerables por la IUCN, aunque algunos científicos están presionando para que se les clasifique como en peligro de extinción, el siguiente escalón.

Viven en bosques mixtos con un sotobosque de bambú, a una altitud de entre mil 400 y 4 mil 570 metros, un nicho ecológico limitado. Como los pandas gigantes, se alimentan principalmente de bambú, aunque aparentemente complementan su dieta con huevos, pequeñas aves e insectos.

El Instituto Smithsoniano alberga a la colonia más grande de pandas rojos en Norteamérica: 17, incluidos los seis bebés de esta temporada (uno es criado por su madre), aunque el número fluctúa cuando algunos pandas jóvenes son trasladados a zoológicos en otras partes. Los adultos viven en jaulas de domos altos, con cajas de anidación que pueden ser enfriadas durante el clima cálido.

Los investigadores están colaborando en estudios sobre la salud y el comportamiento de los pandas con una instalación en Chengdu, China, la cual tiene unos 100 de estos animales, y también alberga a pandas gigantes.

Uno de los problemas al mantener las poblaciones es la reproducción en cautiverio. Solo la mitad de los jóvenes sobrevive, y los investigadores dicen que es probablemente porque las madres no les ofrecen suficiente leche ni los cuidan adecuadamente. Nadie sabe si existen problemas similares en la naturaleza, dijo Freeman.

Los avances en la ciencia de los pandas rojos están aumentando, y están respondiendo preguntas que pueden parecer sorprendentemente básicas.

En el Zoológico de Cincinnati, que alberga a dos parejas reproductoras de pandas rojos adultos, una hembra mayor y dos cachorros, Erin Curry es una fisióloga reproductiva que trabaja principalmente con osos polares. Este año, usó una combinación de ultrasonido y niveles de hormonas para predecir las fechas de ovulación de dos hembras de panda rojo; su tiempo de gestación fue de unos 70 días.

El ultrasonido fue usado para detectar los niveles de fluidos en el útero, no el feto de panda. Freeman señala que los pandas frecuentemente tienen embarazos falsos y que a menudo, “ni siquiera podemos confirmar si están preñadas”. Cuando nacen los pandas rojos, pesan unos 100 gramos y caben en la palma de la mano.

Freeman y su colega Copper Aitken- Palmer, jefa de veterinarios en el Instituto Smithsoniano de Biología de la Conservación, están trabajando en China para realizar un sondeo de la salud del panda y estudiar su comportamiento.

Aitken-Palmer, quien también trabaja con pandas gigantes, dijo que los resultados mostraban que las enfermedades dentales eran un problema así como las fracturas en la cola quizá debido a la agresión entre los animales y algunos cambios inexplicados en los niveles de vitaminas y minerales.

“Es difícil decir qué es lo normal”, dijo.

Esta primavera, Freeman presentó conclusiones en la reunión de la Sociedad de Comportamiento Animal en Anchorage, Alaska, que confirmaron que los pandas rojos preferían estar solos. La cohabitación social no es necesariamente buena, como sucede con muchos otros animales.

Los pandas rojos en libertad enfrentan amenazas por la expansión de las poblaciones humanas, dijo Glatston, en la forma de pérdida de hábitats y de enfermedades, principalmente el moquillo de perros domésticos, a las cuales son muy susceptibles.

Hay algunos esfuerzos de conservación en China, pero la organización de conservación occidental dedicada específicamente al animal es la Red del Panda Rojo, una pequeña organización sin fines de lucro con sede en Katmandú, Nepal, y San Francisco, California, que trabaja para proteger a la población en Nepal. Glatston es parte del consejo.

Con un total de 700 miembros, un personal de seis personas y varios zoológicos que donan dinero, la red está trabajando en varios frentes. Nancy Whelan, directora de desarrollo, dijo que el grupo había establecido un programa de vigilancia forestal que paga a 54 personas locales para que monitoreen a las poblaciones de pandas rojos y las amenazas potenciales.

Han unido fuerzas con comités de aldeas que son instrumentales en el manejo de lo que llaman bosques comunitarios. Están trabajando para poner a su disposición estufas eficientes en el uso de combustible para combatir la deforestación.

Y, en coordinación con organizaciones locales, la red está apoyando la creación de un bosque protegido en un corredor de vida silvestre en el este de Nepal, llamado el Bosque Protegido para el Panda Rojo Panchthar-Ilam-Taplejung.

“Veinticinco por ciento de la población de pandas rojos de Nepal está moviéndose en ese corredor”, dijo Whelan.

Sin embargo, parte de la pérdida del hábitat podría estar más allá del control local.

“Pienso que a futuro lo que realmente pudiera perjudicarles es el cambio climático”, dijo Freeman. “Como están en un nicho tan pequeño en los Himalaya, y conforme el cambio climático calienta esa área y hace que la población se eleve más, van a perder hábitat probablemente más rápidamente de lo que puedan adaptarse al cambio climático”.

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