New York Times Syndicate

Entender el Islam en tiempos convulsos

Mouhanad Khorchide, catedrático de pedagogía islámica, busca en Alemania promover, entre alemanes y musulmanes, más allá de la "religión hueca" el verdadero sentido de amistad y tolerancia del islam. 
New York Times
16 enero 2015 21:25 Última actualización 18 enero 2015 5:0
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Mouhanad Khorchide señala que el Islam más allá del extremismo es una religión que busca el perdón y la amistad. (Reuters)

Mouhanad Khorchide señala que el Islam más allá del extremismo en el que se encuentra catalogada, es una religión que busca el perdón y la amistad. (Reuters)

MÜNSTER, Alemania.- En una época de temor y odio hacia los musulmanes y no musulmanes en Europa, Mouhanad Khorchide, catedrático de pedagogía islámica por la venerable universidad en esta ciudad cerca de la frontera holandesa, predica y enseña un curso de tolerancia y entendimiento.

Incluso antes del mortífero ataque terrorista de esta semana al diario Hamburger Morgenpost, miles de alemanes estaban marchando en contra de lo que temen que sea la “islamización” de Europa. A lo largo del Viejo Continente, los populistas han saltado sobre el islam, y sobre inmigrantes musulmanes, como la encarnación de sus temores al cambio en un mundo en agitación.

UNA ALTERNATIVA PARA LOS QUE CRITICAN

Desde que le otorgaron el puesto de profesor en la Universidad de Münster en 2010, Khorchide (pronunciado korchid) ha surgido como parte del esfuerzo alemán por ofrecer una alternativa tanto a aquellos que critican y temen al islam como a musulmanes en busca de practicar su religión sin extremos.

Sus cursos van enfocados a preparar a algunos de los miles de maestros que se necesitan conforme los 16 estados de Alemania cambian gradualmente a enseñar el islam en escuelas primarias y, con el tiempo, en secundarias, poniéndolo a la par de las religiones cristiana y judía.

Ese papel para crear lo que Khorchide llama multiplicadores, los maestros y trabajadores sociales del futuro, al principio suscitó feroz oposición de poderosas asociaciones de musulmanes alemanes que, dijo, sospechaban tanto de sus enseñanzas como de su muy pública personalidad.

Por ejemplo, él enseña que “desde el noveno siglo, el espíritu del mundo musulmán ha sido restrictivo”; y que “la relación entre Dios y el individuo es una de amor”, lo cual dijo que perturbaba a los musulmanes “criados solo para temerle a Dios”. Su libro, publicado hasta ahora en árabe y alemán y como libro electrónico en inglés, lleva el título: “Islam es piedad”.

Khorchide ha sido entrevistado varias veces por prominentes organizaciones noticiosas y ha sido visitado y elogiado por el presidente de Alemania y la Universidad Al-Azhar en El Cairo. El profesor dijo que académicos visitantes de El Cairo le habían dicho: “Lo necesitamos, no usted a nosotros. Porque usted está planteando preguntas nuevas y buscando respuestas nuevas”.

EN EL BARCO PARA ENTENDER EL ISLAM

De quedo hablar, favoreciendo el atuendo negro de moda, el profesor se coló a un salón de conferencias en una mañana reciente, siendo apenas notado. Su discurso consiguiente sobre escuelas de derecho islámico de los siglos octavo y noveno presentó un enfoque cuestionador y simplicidad de lenguaje, lo cual aún es inusual en la academia alemana, más bien formal.

En una conversación posterior de una hora, analizó fluidamente la posición de los 4 millones de musulmanes que, con base en estimados, hay en Alemania.

En su mayoría, si es que estudian su religión en lo más mínimo, aprenden de memoria en mezquitas o en clases privadas ofrecidas por imanes, a menudo capacitados en Turquía o en naciones árabes.

Khorchide - palestino que nació en Beirut y creció en Arabia Saudita antes de estudiar en Líbano y Austria - intenta ofrecerles a los musulmanes lo que él llama “un momento '¡ajá!'” en la práctica de su fe.
“Sin ponerlos en estado de choque, sino conduciéndolos, los subo al barco para que participen en la travesía, para que consideren, ¿cómo pueden entender realmente el islam?'”, explicó.

“Aquí, ellos pueden hacer preguntas y no buscan tan sólo la regurgitación de lo que dice el profesor”.

Este cuestionamiento era algo que Khorchide descubrió para sí mismo una vez que se enroló en la Universidad de Viena para estudiar medicina.

Su padre, ingeniero eléctrico, y su madre, maestra en Riad, Arabia Saudita, infundieron en sus hijos que, como refugiados palestinos, ellos tenían que tener educación universitaria. “Mi madre siempre decía: 'Tu capital, es tu título’”, recordó.

Debido a que los extranjeros no tenían autorizado matricularse en universidades sauditas, dijo, sus padres buscaron en otras partes, optando por Alemania. Sin embargo, “en ese tiempo, no era tan fácil obtener una visa”, así que él y su hermano fueron más bien a Austria.
Allá, dijo, descubrió que él “sencillamente no estaba interesado en la medicina”.

“Era tan falto de creatividad, aprender de memoria cosas en latín”, dijo. “No podías producir pensamientos”.

Se cambió rápidamente a sociología, en 2000, graduándose con maestría en 2007. De manera simultánea, estudió teología islámica en Líbano, graduándose en 2004. Allí preparaba a estudiantes musulmanes en Viena para que fueran maestros, llevando después esa habilidad a Münster.

TEMOR A LOS EXTREMISTA DE AMBAS PARTES

En su conferencia, la larga conversación y un telefonema después del tiroteo en la oficina del diario satírico Charlie Hebdo en París, Khorchide estaba tranquilo y optimista, impartiendo discernimiento con un dejo vienés en su alemán.

Expresó temor a que extremistas de ambas partes intentaran usar el ataque paras sus propios fines. “Los extremistas musulmanes dirán: 'Ah, miren qué fuertes y poderosos somos’”, dijo, “en tanto aquellos que temen al islam dirán: 'Ven, eso es lo que es el islam, y de lo que estuvimos advirtiendo desde el principio’”.

Dijo que preveía más ataques, pero también más cuestionamiento de musulmanes. “Ese tipo de sucesos nos obliga a discutir abiertamente sobre posiciones ideológicas”, dijo. “Es demasiado simple decir, 'No, no, eso nada tiene que ver con el islam’. Estas personas”, agregó.

“Sus estudiantes, dijo, estaban enojados después de los asesinatos en París. En parte, estaban molestos con extremistas musulmanes que buscan darle gusto a lo que ellos consideran un falso ídolo. Sin embargo, resentían también que ahora “ellos deben justificarse.”, dijo. “Además, resulta molesta esta justificación y defensa constante de uno mismo”.

La corriente populista de Europa, “acicatea temores en donde no existen temores”, dijo Khorchide. “Por ejemplo, la islamización de Europa, según datos demográficos muestran que esto es una fantasía”.
Lo que es más, notó, niños musulmanes nacidos en Europa ahora tienden a adoptar sus costumbres, pese a la diminuta minoría que se va a pelear a Irak y Siria.

RELIGIOSIDAD HUECA

La mayoría de los musulmanes en Alemania son de clase trabajadora, invitados al principio en los años 60 y 70 como “jornaleros” que volverían a casa algún día. Muchos no lo hicieron, y sus familias siguen aquí. Además, si bien para esa primera generación “de vuelta a casa” aún significa Turquía o el norte de África, la segunda generación está en casa aquí y espera ser tratada como tal, dijo Khorchide.

Sin embargo, agregó “el problema que aún tenemos aquí es 'nos’ y 'ustedes’. Nosotros los alemanes, y ustedes los musulmanes”.

A su vez, jóvenes musulmanes se están identificando con mayor fuerza con su religión, destacó Khorchide, mencionando el número creciente de mujeres jóvenes que visten velos “como un acto de solidaridad con sus hermanas de fe” o los jóvenes varones que él conoció haciendo la investigación para su maestría, en Viena.

“Ellos solían decir que el islam es en verdad importante, pero acababan de vender drogas”, recordó. “Ellos tenían un Corán en su mochila y decían que con el Corán eran fuertes. Sin embargo, si les preguntabas si lo habían leído realmente o conocían su contenido, ellos respondían que no”, agregó.

“A esto yo le llamo religiosidad hueca como la delgada y frágil piel de un fruto”.

En Alemania, dijo Khorchide, es particularmente fácil que los inmigrantes fracasen.

El sistema educativo hace que pasen los pupilos tras sólo cuatro años en la educación primaria. Muchos hijos de inmigrantes, careciendo de habilidades lingüísticas, caen en escuelas secundarias básicas, con casi ninguna oportunidad de mejores escuelas o universidad. Debido a esto, ellos se sienten marginados y carentes de valor.

Marcando un contraste, grupos extremistas ofrecen el significado de servirle a Dios, incluso a través del martirio, con el tiempo, y un nuevo poder para decidir sobre la vida y la muerte librando la yihad, dijo Khorchide.

Los extremistas “hacen una presunta fuerza de la impotencia total”, dijo.

En su lucha con la cúpula musulmana de Alemania, Khorchide ganó respaldo crucial en 2014 de tres teólogos cristianos, quienes desmenuzaron una crítica musulmana y defendieron sus escritos.

“Él intenta destacar un lado del islam que ha sido olvidado”, dijo por teléfono uno de esos teólogos, el académico católico romano Bernard Uhde, quien enseña en la Universidad de Friburgo. "Y ese es el lado amistoso y tolerante’'.

Khorchide, quien es casado y tiene un hijo de 15 años, tiene esperanzas. “Veo que cada vez más musulmanes están siendo iluminados con respecto a su propia fe”, dijo. “Creo que eso conducirá a un cambio de imagen del islam”.

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