New York Times Syndicate
ESPECTÁCULOS

El sueco detrás
de RoboCop

Aunque no es muy conocido en Hollywood, el actor sueco Joel Kinnaman, quien da vida al RoboCop del siglo XXI, es toda una celebridad en su país. Descubre por qué el director prefirió elegirlo a él y no a Brad Pitt o Tom Cruise.
New York Times Service
24 febrero 2014 22:23 Última actualización 25 febrero 2014 5:0
Joel Kinnaman, la sorpresa de Hollywood. (NYT)

Joel Kinnaman, la sorpresa de Hollywood. (NYT)

WEST HOLLYWOOD, California .–  Veena Sud, la creadora del programa policiaco televisivo “The Killing”, recuerda haber oído sobre Joel Kinnaman por primera vez cuando su equipo de selección de elenco le dijo que un actor “fenomenal” originario de Suecia había hecho una prueba. “En el momento en que di clic al enlace, supe que habíamos encontrado a Holder”, dijo Sud del despeinado y enternecedor detective de homicidios al que Kinnaman interpreta en “The Killing”. “Se percibía como un sujeto verdadero, tenso. Y tenía asombrosos tatuajes”.

​Parte de lo que Sud escuchó sobre Kinnaman es cierto: nació y se crió en Estocolmo, y ya era un veterano de nueve películas suecas exitosas. Pero en el momento en que hizo su cinta de audición, estuvo en Suecia sólo el tiempo suficiente para asistir al estreno de una de sus cintas. Después de eso, estaría de regreso en su nueva casa en Los Ángeles, un lugar donde no era considerado una de las estrellas más buscadas de Suecia sino como un don nadie alto y desgarbado.

“Todo estaba mal”, dijo Kinnaman de los cuatro meses que pasó en Hollywood haciendo pruebas – y siendo rechazado – para papeles con los que sentía que no encajaba bien. “Comprendía al nerd computacional que también es encantador”, afirmó Kinnaman, ahora de 34 años. Pero luego pensaba: “conozco a muchos tipos que lo harían mucho mejor que yo”.

Aunque “The Killing” resultó ser un viaje agitado para Kinnaman – el programa fue primero adorado, luego atacado, dos veces cancelado y dos veces resucitado, más recientemente por Netflix para lanzarlo al aire en julio –, su Holder ha seguido siendo constantemente amado, y parece haber sido la tarjeta de presentación perfecta.

Hace dos años, Kinnaman empezó a ampliar el lado de Hollywood de su currículo con un pequeño pero llamativo papel como agente de la CIA que pelea con Ryan Reynolds en “Safe House”, y con próximas apariciones en la cinta de suspenso de Liam Neeson “Run All Night”, el nuevo drama de Terrence Malick “Knight of Cups” y una película de misterio de época basado en la exitosa novela de Rob Smith “Child 44”. Pero primero hace su debut como protagonista: Recientemente, llegó a las pantallas grandes en todo Estados Unidos como Alex Murphy, un policía humano transformado en un imponente agente policiaco en parte máquina en la nueva versión del director brasileño José Padilha de la cinta de ciencia ficción de 1987 “RoboCop”.

Situada en el año 2028, la versión de Padilha resalta los aspectos emocionales trágicos de la trama: el combatiente del crimen en Detroit con una esposa cariñosa y un hijo que despierta de un intento de asesinato casi fatal y descubre con horror que solo unas cuantas partes de él mismo no fueron hechas en una fábrica. “No es un papel que gira más en torno de la actuación que en torno de ser una estrella cinematográfica”, dijo Padilha (“Elite Squad”), quien tampoco estaba interesado en que un reconocimiento en marquesina opacara el concepto. “Si hubiera incluido a Tom Cruise o Brad Pitt, sería la 'RoboCop’ de Tom Cruise o la 'RoboCop’ de Brad Pitt. Así que estábamos buscando a alguien que no fuera conocido”.

En una reciente tarde nublada, ni una cabeza se volvió cuando Kinnaman, vestido con jeans y un suéter de cachemir gris, hizo su entrada a zancadas en una elegante cafetería en el hotel London West Hollywood, ordenó un costoso escocés de malta simple en las rocas y comenzó furtivamente a dar chupadas a un cigarrillo electrónico. Según un viejo amigo, el director sueco Daniel Espinosa (“Safe House”), en las calles de Estocolmo el ver a Kinnaman, de 1.9 metros de altura y pómulos marcados, provocaría una reacción diferente. Dos veces, dijo Espinosa, ha estado caminando con Kinnaman cuando se acercaron racimos de fanáticas sollozantes.

“Así de famoso es, como un Beatle”, asegura Espinosa.

Fue, en parte, “Easy Money” de Espinosa, una cinta de suspenso de 2010 en la cual Kinnaman interpretó a un estudiante de clase obrera inseguro que se abre paso en la alta sociedad sueca, la que lo transformó de un joven actor de teatro bien considerado al tipo de hombre que hace llorar a las transeúntes. Basada en la exitosa novela del mismo nombre de Jens Lapidus, “Easy Money” se convirtió en la película danesa de mayor recaudación en taquilla de la historia, engendró os secuelas y le hizo ganar el Premio Guldbagge, el equivalente en Suecia al Óscar. También mostró la inclinación de Kinnaman a dar vida a papeles atípicos conflictivos. “Joel, aunque hermoso, siempre tiene esa sensación de no ser parte del club”, dijo Espinosa.

“Si tuviera la clásica confianza del mariscal de campo estadounidense, no sería un actor tan interesante”.

Kinnaman tenía poco más de 20 años cuando fue aceptado en un programa de cuatro años en su país en la prestigiosa Academia de Artes Dramáticas de Estocolmo
. Justo antes de que comenzara, fue contratado para su primer papel profesional como un rufián en una cinta de suspenso sobrenatural llamada “The Invisible”. “Tenía ocho líneas en toda la película, y seis eran '¿Qué vamos a hacer ahora?'”, recordó Kinnaman riendo, y añadió que pasó horas y horas tratando de encontrar formas nuevas de hacer la misma pregunta.

Después de la graduación obtuvo papeles más retadores. El primero que tuvo fue Raskolnikov en una extensa adaptación teatral de “Crimen y Castigo” de Dostoyevski. “Había 26 actores. Duraba tres horas y 45 minutos, y yo nunca dejaba el escenario”, dijo Kinnaman. “Era la obra de más alto perfil que se podía lograr en Suecia”. Pronto, los directores cinematográficos le estaban llamando.

“¿Qué vamos a hacer ahora?” está muy lejos de la veintena de sentimientos – temor, humillación, pensamientos suicidas – que Kinnaman comunica conmovedoramente en “RoboCop”, muy a menudo solo con sus ojos cafés y su expresiva boca ya que está metido de pies a cabeza en un disfraz negro futurista de 20.4 kilos de peso.

“Al principio era incómodo”, dijo. “Pero se convirtió en una puerta hacia la comprensión de la vulnerabilidad que el personaje sentía. Eso fue inesperado: Que encontrara eso por usar este enorme traje”.

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