New York Times Syndicate

El sector tecnológico en China pone atención a la seguridad alimentaria

El sector tecnológico chino, en un intento por corroborar que los alimentos que consumen las personas no fueron infectados en su trayecto a los estantes del supermercado, rastrean el camino que siguen los alimentos desde la siembra hasta la mesa con un smartphone o utilizan palillos inteligentes.
Alexandra Stevenson y Paul Mozur
10 abril 2015 20:52 Última actualización 11 abril 2015 5:0
chinos

Rastrean comida chinos. (NYT)

El teléfono inteligente cuenta la historia de un kiwi en China. Con un escaneo rápido de un código, los compradores pueden buscar el viaje completo de la fruta, desde una enredadera en un valle exuberante a lo largo del río Yangtsé hasta un recipiente en un supermercado de Pekín.
El objetivo de la característica del teléfono inteligente, que también detalla las pruebas del suelo y el agua en la granja, es asegurar que el kiwi no se contaminó en algún punto del recorrido.

“Ya antes había escaneado algunos productos electrónicos, pero nada de comida, nunca”, comentó Xu Guillin, quien hace poco probó la función de rastreo en el supermercado, cuando compraba con su nieto de tres años. “Ponemos mucha atención a la seguridad alimentaria. Lo haría la mayoría de las familias con niños chicos”.

Una compañía China, en un intento por corroborar que los alimentos que consumen las personas no fueron infectados en su trayecto a los estantes del supermercado, desarrolló un programa que rastrea el camino que siguen los alimentos desde la siembre hasta la mesa.

El control de la cadena china de suministros alimentarios, en rápido crecimiento, ha resultado ser una empresa frustrante. Los reguladores gubernamentales y las compañías agrícolas paraestatales han tratado de encarar el problema en diversas formas – mayores inspecciones a las fábricas, pruebas masivas de laboratorio, mejores procedimientos para la aplicación de la normativa, hasta con juicios y ejecuciones – , pero los escándalos de seguridad alimentaria siguen surgiendo con demasiada frecuencia.

Las compañías tecnológicas chinas creen que pueden mejorar eso. Desde la granja hasta la mesa, los mayores actores del país buscan modernizar sistemas arcaicos con una robusta recopilación de datos, aplicaciones para teléfonos inteligentes, mercados en internet y artefactos sofisticados.

El fundador de Lenovo, el fabricante de computadoras, empezó Joyvio, la compañía agrícola que rastrea los kiwis y otras frutas desde la siembra hasta la entrega. El gigante de internet, Alibaba, conecta directamente a los consumidores con los agricultores por medio de un servicio en línea de entrega de productos. Un emprendedor en juegos está operando una granja porcícola como negocio secundario. Y Baidu, el principal motor de búsquedas del país, está desarrollando unos palillos “inteligentes” que indican si la comida está contaminada.

“En las industrias de producción de alimentos y agrícola, la transparencia es fundamental”, notó Chen Shaopeng, el director ejecutivo de Joyvio. “Pero en China no es el caso”.

Si bien es posible que las compañías de tecnología no tengan un pasado manchado por el escándalo como la tradicional industria alimentaria, aún así, tendrá que ganarse la confianza de los clientes. Un comprador en el mercado BHG, otro supermercado pequinés, probó el rastreable kiwi y se quedó intrigado, aunque no lo suficiente como para comprarlo.

“Esto se ve impresionante. Pero es que realmente no confío en ningún certificado”, expresó Jiang, quien declinó dar su nombre completo, mientras miraba detenidamente un informe de tres páginas sobre la fruta. “Todos sabemos que se pueden falsificar los informes”.

El solo tamaño del problema es desalentador. Con más de mil millones de bocas que alimentar, China tiene una de las cadenas alimentarias más complejas del mundo. Ha habido problemas en casi todos los eslabones.

En uno de los sustos más grandes del país, en el 2008, los productores lecheros vendieron leche maternizada con melamina, por lo que 300 mil bebés fueron a dar al hospital y murieron seis. El año pasado, atraparon a un proveedor de McDonald’s y de KFC poniendo carne podrida y caducada en sus productos. Chefs tacaños cocinan con aceite de desecho de freidoras y de cloaca, un ingrediente tóxico conocido como aceite de alcantarilla que, por lo general, pasa desapercibido hasta que se enferman los comensales.

Tales escándalos alimentarios han sacudido la confianza del consumidor y han estimulado alborotos y protestas. Los chistes cínicos sobre la contaminación de alimentos son entretenimiento común en los medios sociales y programas de videos en internet.

Se suponía que los palillos inteligentes de Baidu eran una broma del Día de los Inocentes. El gigante de los buscadores publicó un anuncio falso sobre un conjunto de palillos que determinarían si se habían preparado los alimentos con aceite de alcantarilla. El anunció tocó una fibra sensible y rápidamente se hizo viral en los medios sociales chinos.
Con tal respuesta tan fuerte, Baidu decidió crear un producto real. Con sensores incrustados, al principio, los palillos probaban el aceite de alcantarillado, pero también indicaban niveles de pH y temperatura. El cargador permite al consumidor identificar frutas y vegetales, así como dónde los cultivaron y las calorías que contienen. La compañía debate si agrega una característica que indicaría salinidad, permitiendo al usuario determinar si el agua mineral es falsa.

Baidu está fabricando actualmente un lote reducido de prototipos para prueba. Dice que todavía no decide cuando sacará el producto ni cuánto costará. Aun así, ya generó interés.

“Con los palillos inteligentes de Baidu, ya no tengo que preocuparme por el aceite de alcantarilla”, comentó recientemente una persona en Weibo, un microblog chino. “Indudablemente que voy comprar unos cuando los tengan las tiendas”.

Los habitantes de las ciudades pueden comprarles directamente a los agricultores con Jutudi, un programa piloto creado por Alibaba que tiene alrededor de 10 mil usuarios. Un giro en el comercio electrónico en el movimiento “compre local”, Jutudi permite al usuario pagarles a las granjas por entregas regulares de vegetales y frutas en toda China. Los consumidores hasta pueden escoger sus propias parcelas en una especie de agricultores virtuales, aunque las entregas pueden ser de muchos lugares.

Alibaba está aprovechando la nostalgia del consumidor por sus raíces rurales con una enorme dosis de marketing. El sitio presenta una ilustración del realismo socialista, de dos mujeres en un campo de granos dorados – remontándose a los días de Mao Zedong, cuando se idolatraba a los campesinos en la propaganda. Con imágenes de cerdos acicalados, tomates rojos y brillantes, y otros suculentos vegetales y frutas, el programa también promueve calidad. Los paquetes de calidad superior incluyen recorridos por las granjas.

La idea de tener la propia parcela es atractiva para Jiang Hui, una editora en la red, de 27 años de edad. Típica de su generación, Jiang compra en internet casi todo, así es que los productos agrícolas fueron un siguiente paso fácil.

“El creciente número de escándalos alimentarios está convirtiendo a todos en expertos en seguridad alimentaria”, notó Jiang, quien vive con sus padres en Pekín. “Entre más leemos, más nos asustamos y somos más cuidadosos”.

Alibaba ha establecido reglas básicas para los agricultores. Se requiere que separen los cultivos y los traten con menos cantidades de pesticidas.

“Solo se me permite rociar pesticidas en esa parcela una vez por cada cosecha. Así es que contrato a jornaleros para que pizquen las plagas a mano”, explicó Zhang Zhaohui, un campesino de 38 años que participa en el programa. También, se prueban en forma independiente muestras de mangos antes de embarcarlos, añadió.

A pesar de los costos extras, Zhang dice que gana más con los mangos que le vende a Jutudi. “Para mí, todos parecen realmente ricos”, dijo en referencia a los clientes.

Joyvio está asumiendo un riesgo mayor: la cadena alimentaria completa.
Empezó en el 2009, ahora es el proveedor más grande de kiwis y moras azules en China. Controla todo, selecciona las semillas que se siembran, luego rastrea y recopila datos de cada paso.

Sus invernaderos son tema de ciencia ficción. La temperatura y los horarios de irrigación son automáticos y se pueden controlar por medio de un teléfono móvil o una computadora. Se producen las semillas en invernaderos y se cultivan tejidos vegetales en laboratorios.

Con un enfoque parecido al de Lenovo, Joyvio se concentró en adquirir tecnología y los conocimientos para construir su negocio.

Ejecutivos estudiaron negocios agrícolas extranjeros. Joyvio contrató a importantes agrónomos estadounidenses especializados en el desarrollo de conservadores y microorganismos que funcionan como pesticidas naturales. La compañía compró granjas en Chile y Australia, y se asoció con dos grandes compañías chilenas de frutas.

“Hemos mejorado nuestra capacidad global para traer mucha tecnología nueva a China”, dijo Chen. “Seguimos adquiriendo compañías o granjas en otros países, y también en China, para darle mayor dimensión a nuestra capacidad para proporcionar productos y mercancías de alta calidad”.

Todas las notas NEW YORK TIMES SYNDICATE
Lowe logró el bronce... pero lo recibió 8 años después
¿El secreto del auge turístico de Islandia? Una crisis financiera y una erupción volcánica
Refugiados descubren dos Estados Unidos: uno que odia, y uno que cura
Esta startup tiene el secreto para cultivar elusivas trufas
Venezolanos hambrientos huyen en barcos para escapar del colapso económico
Trabajadores de Carrier en Indiana, juran que harán cumplir a Trump sus promesas
Bancos de Italia están en una crisis de 'cámara lenta'... y Europa pagaría
Los piratas del Amazonas aterrorizan a las tripulaciones
Estos autobuses te llevarán al futuro a 11 km por hora
La ‘ambición del aguacate’ pone en peligro el refugio de las monarca
Las mujeres que ayudaron a Trump a obtener el triunfo
El código de diez dígitos para la vida privada
Ocho años después, ¿cómo ven los europeos a Obama?
¿Cómo quitar el polvo de un Picasso? ¡Con saliva!
Surfeando bajo las luces del norte
8 mil 851 kilómetros de frontera, cubierta por solo 2 mil agentes
Un poblado siberiano se atribuye ser la cuna de la humanidad
¿Quiere un trozo de libertad? Este es el hombre al que debe ver
Esta oferta de trabajo incluye un terreno 8 mil metros cuadrados
Él lucha contra el régimen norcoreano con globos
Desprogramar a las mujeres e hijos de Boko Haram
Seis científicos, mil millas, un premio: abejas del Ártico
Arabia Saudita, donde hasta la leche depende del petróleo, pasa apuros económicos
El sueño es vital en la NFL
Swarovski quiere ser una firma tecnológica