New York Times Syndicate

El santuario africano que quiere una petrolera

El Parque Nacional Virunga se ha convertido en el campo de batalla entre ambientalistas y una compañía petrolera respaldada por miembros de el ejército local.
New York Times News Service
21 noviembre 2014 17:12 Última actualización 23 noviembre 2014 5:5
Virunga, el santuario africano que quiere una petrolera. (NYT)

Virunga, el santuario africano que quiere una petrolera. (NYT)

Virunga, el santuario africano que quiere una petrolera. (NYT)

Virunga, el santuario africano que quiere una petrolera. (NYT)

PARQUE NACIONAL VIRUNGA, República Democrática del Congo.- El problema comenzó cuando una compañía británica apareció, de repente, en este parque nacional, icónico y espectacularmente hermoso, para explorar en busca de petróleo.

Soldados del gobierno golpearon a los aldeanos que se oponían al proyecto. Secuestraron y torturaron a un guardabosques que trataba de bloquear a la compañía petrolera, SOCO International, para evitar que levantara una torre de telefonía celular en el parque. Al director de Virunga, un príncipe belga, le dispararon y casi lo matan horas después de que entregó un informe secreto sobre las actividades de la petrolera.

En forma muy parecida a la de la lucha por la perforación en terrenos federales en Estados Unidos, la de la exploración petrolera en los parques nacionales es el clásico dilema en el que se enfrenta al desarrollo económico con la preservación ambiental.

Sin embargo, aquí, la búsqueda de petróleo parece ser más volátil y se podría decir que es más lo que está en juego, para ambas partes.

Si bien África Occidental ha sido un importante productor de hidrocarburos durante décadas, las tecnologías nuevas, como las aplicables a la perforación profunda, han llevado a una bonanza de nuevos descubrimientos energéticos aquí, en el este del continente.

Las compañías petroleras ahora están rondando varios parques africanos, como éste, que alberga a especies de vida silvestre críticamente en peligro de extinción, tales como los gorilas de espalda plateada de la montaña, entre los últimos en su tipo.

Sin embargo, el desarrollo es más que una expresión de moda aquí. Los pueblos de la República Democrática del Congo, Tanzania, el norte de Kenia, Uganda y Mozambique – todos lugares de descubrimientos recientes – están entre los más pobres del mundo, muchos sin electricidad ni agua limpia, sus niños enfrentan a menudo enfermedades implacables y pocas perspectivas.

Los gobiernos africanos dicen que tienen la obligación moral de buscar cualquier cosa que pudiera sacar a sus países de la miseria absoluta, incluida la perforación petrolera en entornos naturales prístinos.

Con una aumento en la actividad petrolera sin precedente en esta región, los ambientalistas se comprometieron a “trazar una línea” aquí, en Virunga, el parque nacional más antiguo de África y un sitio patrimonio de la humanidad de la Unesco, protegido por su “valor universal sobresaliente” para toda la humanidad. El Fondo Mundial para la Vida Silvestre se aprestó a actuar recopilando cientos de miles de firmas de partidarios en una campaña mundial.

En junio, hizo un anuncio triunfante: “Gran victoria conservacionista: una compañía petrolera retrocede en la exploración en el parque nacional más antiguo de África”. Parecía un final feliz para los gorilas y los árboles.

Solo hay un problema: podría no ser cierto.

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Virunga, el santuario africano que quiere una petrolera. (NYT)

En una carta privada, enviada el mismo día en el que los ambientalistas saboreaban su victoria, SOCO International aseguró al gobierno congoleño que todo iba bien y que seguía evaluando los datos sísmicos para que “el gobierno de la RDC pueda tomar todas las medidas apropiadas para proseguir con la exploración o no”.

Unos días después, Rui de Sousa, el presidente de la empresa, dijo en la reunión general anual de SOCO: “No nos hemos retirado”.

Los campeones de Virunga dicen que si pierden la batalla, se abrirán las compuertas para la perforación en espacios protegidos en todo el continente.

Se considera que el parque es uno de los sitios de mayor biodiversidad del planeta. Sus sabanas de pastos amarillos, enormes volcanes de lava burbujeante, selvas, pantanos y bosques nublados constituyen un lugar de otro mundo para los gorilas, elefantes, leones y chimpancés; una mezcla rara.

Aparte de eso, el lago Edward en Virunga, donde se cree que está el yacimiento petrolífero, es parte del nacimiento del Nilo. Mientras que SOCO ha dicho que no procederá sin la aprobación congoleña y de la Unesco, un derrame de petróleo aquí podría contaminar el agua de la que dependen decenas de millones, posiblemente, hasta cientos de millones de personas.

“Cualesquiera toxinas de aquí podrían fluir hasta el Mediterráneo”, notó Emmanuel de Merode, el director de Virunga. “Podrían llegar hasta España”.

De Merode se ha hecho de incontables enemigos al paso de los años. Es rutinario que confronte a rebeldes, cazadores furtivos y diversos otros forajidos que merodean en Virunga, ubicado en la frontera de Ruanda y Uganda, en el centro de varias guerras recientes.

En abril, regresaba en coche de la ciudad congoleña de Goma, donde acababa de entregar un informe confidencial sobre sospechas de actividades petroleras ilegales en Virunga a los fiscales estatales. Saltaron de entre los matorrales unos hombres en uniforme militar de faena y levantaron sus rifles.

“¿Le han disparado alguna vez?”, preguntó Merode, tras narrar la emboscada. “Es como si te faltara el aire. Pero no te noquea como en las películas”.

Contó que se lanzó a los arbustos con su pistola y abrió fuego a lo loco.
Los gatilleros, a quienes todavía no se identifica, pero se sospecha que son soldados gubernamentales corruptos, se esfumaron. De Merode llegó tambaleándose a la carretera. Le habían dado en el estómago y el pecho. Pasaron a toda velocidad varios coches de organismos de ayuda, renuentes de recoger a un hombre salpicado de sangre por todas partes.

Hizo señas con las manos a dos motociclistas, quienes los llevaron a toda velocidad a un retén militar y lo metieron en la parte trasera de un camión. Se le desvanecía la vida, cuando se le acabó la gasolina al camión.

“Tuve que meter la mano en el bolsillo para darles 20 dólares” en billetes ensangrentados, contó De Merode.

Después, se descompuso el camión y no pudieron echarlo a andar de nuevo, y De Merode necesitó dos aventones más para apenas llegar con vida a un hospital.

La Casa de Merode es una familia de la nobleza belga. De Merode, de 44 años, nació como príncipe, y sus dos hijas pequeñas, que viven en Kenia, son princesas. Pasa la mayoría parte del tiempo en el Congo, en una tienda de campaña en una ladera de montaña, y el gobierno congoleño le paga 800 dólares mensuales.

“Voy a seguir haciendo lo que he estado haciendo”, dijo, “solo que un poco más”.

Podría requerirse mucho más. Los ambientalistas han visto cuán maleables pueden ser los límites de las zonas protegidas. La reserva de caza Selous, también patrimonio de la humanidad de la Unesco, en la vecina Tanzania, es una de las zonas protegidas más grandes de Africa y también es donde se descubrieron grandes cantidades de uranio.

En el 2012, el gobierno tanzano persuadió al Comité del Patrimonio Mundial, el organismo internacional que designa los sitios patrimonio de la humanidad, para que modificara los límites de Selous para que la zona con uranio quedara justo afuera del sito y se pudiera iniciar la extracción. Varios observadores en las reuniones dijeron que algunos integrantes del Comité tenían inquietudes ambientalistas, pero que, al final, no querían parecer que querían mantener pobres a los africanos, o valorar a los animales por encima de los humanos.

Muchos pronostican que pasará algo similar en Virunga.

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Virunga, el santuario africano que quiere una petrolera. (NYT)

Oficialmente, el gobierno congoleño ha estado callado. Muchos observadores dicen que el presidente Joseph Kabila está esperando a ver qué tanto petróleo hay realmente en Virunga. Si hay miles de millones de barriles, como en la vecina Uganda, sospechan que el gobierno congoleño volverá a trazar los límites de Virunga o, posiblemente, darle otro nombre como un parque nuevo, menos el lago Edward.

“Se trata de la batalla no sólo por el parque nacional más antiguo de África, también es la batalla por mantener la Convención del Patrimonio Mundial”, dijo Guy Debonnet, quien ha trabajado en el Centro del Patrimonio Mundial de la Unesco. “Si Virunga desaparece, le seguirán muchos más”.

Congo tiene una larga historia de riquezas espectaculares que crean miseria espectacular, la cual se remonta a más de 100 años, cuando los belgas trataron con brutalidad al país para sacar hule, marfil, cobre y otros minerales. Más recientemente, milicias ugandesas y ruandesas mataron a miles para saquear coltán y oro.

Ahora, a quienes viven en los alrededores de Virunga les preocupa que el petróleo desencadene un conflicto nuevo.

Paluku Mukosa Minos, un pescador, dijo que soldados del gobierno habían matado a golpes a dos de sus amigos por oponerse a la exploración petrolera. Minos y otros pescadores hablaron de los “askari wa SOCO” (los soldados de SOCO) y un oficial del ejército congolés describió a los elementos corruptos dentro de las filas.

“Ciertos soldados reciben dinero de SOCO”, dijo el capitán J.B. Bukasa, y agregó que son bien conocidos esos alegatos. “Ese es el problema. Todo es dinero, y SOCO tiene tanto dinero”.

En el nuevo documental “Virunga”, una cámara escondida revela lo que parece ser un oficial del ejército congoleño tratando de sobornar a uno de los guardabosques.

En otra escena, el oficial presenta al guardabosques con alguien identificado como asesor en seguridad de SOCO, quien le entrega un sobre “sólo para darle las gracias”.

El mismo guardabosques, Rodrigue Mugaruka Katembo, dijo en entrevista reciente que después trató de detener a unos trabajadores que estaban levantando una antena bajo comisión de SOCO en el parque. Contó que soldados congoleños lo secuestraron y le quemaron el cuero cabelludo con cigarrillos, lo cual se documentó en un informe de Human Rights Watch.

“Dijeron que yo era el enemigo”, dijo Katembo.

SOCO negó tener algún papel en la violencia. Sus abogados criticaron la película por considerarla “parcial, imprecisa y una mala representación”, y notaron que las escenas con la cámara oculta “de ninguna forma corroboran” los alegatos de cohecho.

En junio, SOCO firmó una declaración conjunta con el Fondo Mundial para la Vida Silvestre, en la que dicen que la compañía no perforará en Virunga “a menos que la Unesco y el gobierno de la RDC estén de acuerdo en que dichas actividades no son incompatible con su estatus de patrimonio mundial”. SOCO también dijo que no dañaría zonas neutrales adyacentes a los sitios patrimonio de la humanidad.

De Merode y quienes trabajaron con él en el documental Virunga estaban furiosos porque el Fondo Mundial para la Vida Silvestre hubiera estado de acuerdo con la declaración.

“Teníamos una base de apoyo masiva y, de un día para otro, arrasaron con esa base de apoyo”, dijo Joanna Natasegara, la productora del película. “La declaración decía que Virunga está segura, SOCO ya se fue y todos podían proseguir a la siguiente lucha”.

Directivos del Fondo Mundial para la Vida Silvestre reconocen ahora que no se puede decir que haya terminado la batalla por Virunga. SOCO todavía tiene que renunciar a los permisos para operar o comprometerse a un retiro incondicional.

“Están dejando abierta la puerta”, dijo Zach Abraham, el director de las campañas mundiales del Fondo Mundial para la Vida Silvestre.
No obstante, dijo, “hay tantas batallas que se pierden en todo el planeta, que si no nos damos un momento para celebrar los logros, perdemos una oportunidad importante”.

“Necesitas recordarle al público que vale la pena pelear estas batallas”, señaló Abraham. “Virunga es uno de los lugares más increíblemente hermosos que vayas a ver en toda tu vida”.

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