New York Times Syndicate

El pueblo checo que es una mina de discos de vinilo

La 'segunda revolución' de los discos de vinilo fue una cosa que no se previó; hay una fábrica de este tipo de discos en un pueblo checo de mil 800 habitantes que es el líder mundial en la producción de vinilos, y hoy día hace más de 18 millones de ellos.
Rick Lyman
14 agosto 2015 22:28 Última actualización 15 agosto 2015 5:0
Gz media

Optimal, uno de los competidores más grande de GZ Media, estima que producirá 18 millones de álbumes este año. (New York Times)

Era un hombre de negocios, no un clarividente. Zdenek Pelc realmente no previó, hace una generación, que los discos de vinilo retornarían algún día después de casi haberse extinguido.

Sin embargo, fue lo suficientemente listo como para conservar una fábrica de discos de vinilo en esta ciudad, una reliquia de la época comunista, durante todos esos años en los que los álbumes le dieron paso a los CD, luego a iTunes, a las transmisiones en directo y a estar listo cuando, de pronto, el vinilo volviera a estar de moda.

Y esa es la razón por la cual este pueblo de mil 800 habitantes, ubicado en un exuberante repliegue de las montañas bohemias, increíblemente, se ha convertido en líder mundial de la producción de álbumes de vinilo.

“Cuando llegué a la compañía hace 33 años, me di cuenta de que, algún día, se terminaría el vinilo”, dijo Pelc, de 64 años, quien hoy es dueño de GZ Media y su presidente. “Pero quería que nuestra compañía fuera la última en dejar de hacerlos”.

La trayectoria de la empresa – y el pueblo al que dominó alguna vez – rastrea la transición de la República Checa de un malhumorado rocín comunista a un estrafalario potro capitalista, todo al compás del tipo de rock de banda sonora que acompaña a muchas historias checas modernas.

En lugar de deshacerse del viejo equipo y cambiar a máquinas para hacer CD en su lugar - como lo hicieron la mayoría de las compañías de producción de música por todo el mundo a finales de los 1980 y principios de los 1990 -, Pelc mantuvo en funcionamiento sólo las máquinas suficientes para satisfacer la demanda cada vez menor, y colocó las demás en una bodega para usar las partes conforme se necesitaran.

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GZ Media, fábrica checa de discos de vinilo. (New York Times)


“Francamente, si alguien me hubiese dicho en ese entonces que regresaría el vinilo, no lo habría creído”, comentó.

En 1994, un año después de que se fundara la República Checa debido a la división de Checoslovaquia, la compañía sacó 300 mil álbumes para una camarilla decreciente de entusiastas en todo el mundo. En el 2014, motivada por una explosión mundial del interés en el vinilo, la compañía produjo 14.5 millones, observó Pelc.

Este año, la empresa espera producir alrededor de 20 millones de álbumes, y lo más probable es que derrote a sus rivales mundiales, como United Record Pressing en Nashville, Tennessee, y Optimal Media en Robel, Alemania.

“El vinilo se levantó de entre las cenizas”, dijo alegremente Pelc.
“En los archivos históricos, se menciona al pueblo desde tan atrás como el siglo XI”, dijo Vaclav Bauer, de 53 años, alcalde de Lodenice. “Originalmente, era un pueblo de leñadores y carpinteros”.

El edificio en el centro del complejo GZ Media hoy tiene más de 100 años de antigüedad y, en un principio, albergaba a una compañía de tejidos. Después, como un gesto a la tradición carpintera del pueblo, los trabajadores producían las cajas de los gramófonos.

En 1951, las autoridades comunistas decidieron cambiar también la producción de discos de vinilo del país a la planta.

“En esos días, éste era un pueblo de la compañía”, comentó Jaroslava Bezrova, de 67 años, la secretaria del registro civil del pueblo desde 1976. “Empleaba a todo el mundo”.

Los álbumes eran populares en todo el mundo, pero tienen una resonancia especial en la región, donde se convirtieron en tótems clandestinos de la Revolución de Terciopelo, empapada en rock and roll, que derrocó al comunismo en Checoslovaquia, en 1989.

Bajo el comunismo, la compañía produjo muchos discos para vender en otros países, incluidos clásicos del rock prohibidos en Checoslovaquia. Las copias que se sacaban de contrabando de la planta o que se vendían en el mercado negro eran extremadamente valiosas.

Todo lo que la planta de Lodenice sacaba para el consumo local era discos oficiales para acompañar bodas, funerales y diversas celebraciones patrióticas, así como cuentos de hadas grabados y éxitos de cantantes que aprobaba el Estado.

“Comprabas el disco en el mercado negro, lo traías a tu casa e invitabas a todos tus amigos”, contó Bauer. “Era todo un acontecimiento”.

Para cuando Pelc se integró a la compañía a principios de los 1980, el vinilo ya había estado perdiendo terreno frente a los casetes. Sin embargo, la llegada de los CD pareció sellar su destino.

Para principios de los 1990, el álbum de vinilo estaba ya casi extinto.
Al mismo tiempo, no obstante, algo más estaba sucediendo en Lodenice.

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GZ Media, fábrica checa de discos de vinilo. (New York Times)


Había caído el comunismo y GZ Media se hizo una empresa privada. Pelc se convirtió en uno de los inversionistas y, después de muchos años, en el dueño. Al propio tiempo, se construyó una nueva carretera con lo que solo se hacían 40 minutos para llegar a Praga.

“De repente, empezaron a levantar viviendas nuevas”, contó Bauer. “Los habitantes nuevos no eran trabajadores de la compañía, sino personas que se habían hartado de Praga y querían salirse”.

Ahora, Bezrova dijo, solo 8 por ciento de la población del pueblo trabaja en GZ Media.

Para sorpresa de Lodenice, y de los ejecutivos de GZ Media, los discos de vinilo empezaron a mostrar nuevos signos de vida hace una década, debido a que se utilizan en los centros nocturnos y el que los adoptara una nueva generación a la que atrajo el sonido más cálido de su formato.

“Desde más o menos el 2005, aumentó la demanda del vinilo en forma constante”, dijo Michael Sterba, el director ejecutivo de GZ Media. “Luego, realmente despegó en los dos o tres últimos años, como si pasara zumbando”.

No existen estadísticas confiables sobre las ventas mundiales de discos de vinilo que tomen en cuenta a las grandes empresas, como GZ Media, así como a las muchas pequeñas que producen unas cuantas miles de unidades.

Optimal, uno de los competidores más grande de GZ Media, estima que producirá 18 millones de álbumes este año, casi el equivalente a las proyecciones de GZ.

En el 2011, la cantidad de álbumes de vinilo que se vendieron en Estados Unidos, el mercado más grande del mundo, fue de 3.9 millones, según Nielsen y el Informe de Música en Estados Unidos de Billboard. Eso aumentó a 9.2 millones de unidades en el 2014. Otros países que han experimentado ventas de vinilo que se han disparado incluyen a Australia, Gran Bretaña, Francia, Alemania y los Países Bajos.

“Solo un idiota piensa que esto puede continuar por siempre”, dijo Sterba. “Quizá hacerlos de vinilo sea una moda que va a desaparecer en unos cuantos años. ¿Quién sabe? Nadie predijo esto”.

Sterba caminó rápidamente por el laberinto que separa al conjunto de edificios de GZ Media. En una de las salas de masterización, observó con mucha atención cómo un cuchillo de diamante cortaba canales estrechos en un plato de cobre, el primer paso en el proceso de elaborar un álbum. Solo quedan 23 de esas máquinas en el mundo, contó, y GZ Media tiene cuatro.

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GZ Media, fábrica checa de discos de vinilo. (New York Times)


En un ruidoso espacio de la planta, los obreros toman discos de vinilo, calentados a cerca de 77 grados Celsius y los colocan suavemente sobre el cuño, que es un plato de níquel hecho a partir del máster. Las prensas aplastan el vinilo flexible para hacerlo el álbum que se desliza fuera de la máquina y se coloca en un eje metálico alto a enfriarse durante 16 horas.

GZ Media tiene 49 prensas, incluidas seis nuevas que le construyó una empresa checa según sus propias especificaciones. Son el primer equipo nuevo que se hace en décadas para producir discos de vinilo, notó Sterba.

Pelc, cuando se encontró en forma inesperado hasta arriba de una mina bohemia de oro, dijo que a él, también, le gustaría saber cuánto va a durar el auge.

“Sé esto”, dijo sonriendo ampliamente. “Ahora estamos viendo un crecimiento de 50 por ciento, y es un largo camino de 50 a cero”.

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