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Escándalo de emisiones repercute en 'Ciudad Volkswagen'

Luego del escándalo por las emisiones de diésel, la ciudad alemana de Wolfsburg, donde se concentra la producción y el nacimiento de Volkswagen, corre riesgos económicos nunca antes enfrentados.

Graham Bowley y Melissa Eddy
24 octubre 2015 20:37 Última actualización 25 octubre 2015 20:11
Volkswagen

El fabricante de autos ofrece 72 mil empleos en la planta de Wolfsburg. (New York Times)

WOLFSBURG, Alemania. Esta vigorosa y ordinaria ciudad en el norte de Alemania ha sido conocida desde hace tiempo como el lugar de nacimiento del “auto del pueblo”, el Volkswagen.

Pero aun cuando la enorme planta y las oficinas centrales del Volkswagen Group aún dominan el paisaje y la economía local, en los últimos años los planificadores urbanos han tratado de forjar una nueva identidad más moderna para Wolfsburg y sus 125 mil habitantes.

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El robusto centro de la ciudad cerca de la estación ferroviaria ha sido sometido a una remodelación, coronada por un futurista centro de ciencias diseñado por la arquitecta anglo-iraquí Zaha Hadid. Se erigió un deslumbrante estadio de fútbol, casa del VfL Wolfsburg, ganador de la Copa Alemana de 2015. Ahora hay un parque acuático, una pista de hielo bajo techo y un festival internacional anual de danza y música. Hay más de una docena de nuevos parques comerciales e industriales que no tienen nada que ver con la fabricación de autos y refacciones.

Pero todo lo que se necesitó fue el escándalo de las emisiones de diesel para recordar a Wolfsburg cuánto depende aún esta ciudad y esta región del ecosistema de Volkswagen, y los empleos, los ingresos fiscales e incluso el turismo que se desprenden del fabricante de autos más grande del mundo. Es el éxito de la compañía lo que ayudó a hacer posible la remodelación de Wolfsburg, en otras palabras, y ahora esa fuente de prosperidad podría estar en peligro.

“Todos están muy tensos”, dijo Carsten Baschin, editor en jefe del Wolfsburger Allgemeine Zeitung, uno de los principales diarios. “Hay mucho temor en la ciudad”.

La crisis que ha estallado recientemente en torno a Volkswagen ha sido un recordatorio de una realidad más antigua: que el fabricante de autos ofrece 72 mil empleos en la planta de Wolfsburg. Y que esa cifra no incluye a los miles de otros empleos en la región en compañías que son proveedoras de Volkswagen.

Recientemente, después de que Volkswagen anunció que estaba apartando 6 mil 500 millones de euros en el tercer trimestre para cubrir los costos esperados del escándalo, Klaus Mohrs, el alcalde de Wolfsburg, emitió una advertencia pública sobre un inminente descenso en los ingresos por concepto de impuestos corporativos. El alcalde dijo que era demasiado pronto para citar cifras, pero anunció un congelamiento de las contrataciones municipales y una suspensión de cualquier nuevo proyecto, pese a que el presupuesto actual de la ciudad está equilibrado.

“Lo que está claro es que tendremos que examinar muchas medidas para la continuación del desarrollo de nuestra ciudad”, afirmó en la declaración.

Las preocupaciones por las repercusiones dominan las conversaciones en toda la ciudad.

Tres escolares de pie en una esquina de la calle Porsche en una tarde reciente parecían saber todo sobre los engaños de Volkswagen y el probable efecto insidioso en la economía local.

“En la clase de política hablamos sobre la situación”, dijo Sofie, de 14 años de edad, quien solo dio su nombre de pila. “No pensamos que sea muy bueno que lo hayan ocultado”.

Su amiga, Olivia, también de 14 años, dijo que a su hermano mayor, que trabajaba en tecnología de asientos para los autos Volkswagen, le habían dado una semana de descanso debido a la incertidumbre.

Cerca, a la espera de un autobús afuera de la estación principal, Gerhard Tscherner, un ingeniero retirado de 64 años de edad, dijo que la fortuna de su familia dependía de una buena resolución de los problemas: su hijo, su hija y su yerno trabajan para el fabricante de autos.

Usando una gorra negra para protegerse del viento frío, Tscherner habló sobre la culpa y la necesidad de responsabilizarse dentro de la compañía. Pero también expresó preocupación por a dónde podría llevar esa responsabilidad en la vida de los ciudadanos si Volkswagen debe pagar multas o si su nueva notoriedad causa que pierda clientes en todo el mundo.

“Estamos hablando de miles de millones”, dijo Tscherner, con el ceño fruncido. “La gente construyó sus casas creyendo que el dinero siempre estaría ahí para pagarlas. Eso pudiera cambiar”.

Mohrs dijo por teléfono que conforme la ciudad ha buscado diversificar su economía, con una considerable expansión del turismo y en el sector de servicios durante la última década, el crecimiento ha creado sus propios problemas. Wolfsburg enfrenta una seria escasez de viviendas, y se espera que su población crezca en 9 por ciento durante la próxima década.

No hay planes para recortar la expansión de las viviendas disponibles, dijo Mohrs. Pero advirtió que “tendremos que esperar y ver cómo se desarrolla la situación en Volkswagen”.

La reacción entre los funcionarios de la ciudad de Wolfsburg a las revelaciones de los engaños de Volkswagen ha sido principalmente de silencio en medio de la estupefacción. La compañía ha suspendido la mayoría de sus comunicaciones hacia el exterior a medida que se esfuerza por hacer frente a la crisis, la cual resultó en la salida de su director ejecutivo y la pérdida de más de 17 mil millones de dólares en el valor bursátil de la compañía. Y muchos obreros e incluso un historiador de la ciudad declinaron hacer comentarios sobre el escándalo.

Baschin, el editor del periódico, dijo que Volkswagen había sobrevivido a otras crisis _ como el episodio en 2005 cuando el jefe del concejo de obras de la compañía fue encarcelado por un escándalo sexual y de sobornos. Pero nada hasta ahora, dijo, ha amenazado tanto a la largo tiempo cultivada imagen de la compañía como constructor de vehículos sólidos y confiables. Con investigaciones criminales y civiles en marcha en Estados Unidos, Alemania y otras partes de Europa, el futuro corporativo de la compañía podría estar pendiendo de un hilo.

Así que, pese a los esfuerzos de Wolfsburg por convertirse en algo más que una ciudad industrial de una sola empresa, la gente aquí está involucrada en un examen de conciencia cívico sobre la corporación internacional que los puso en el mapa mundial.

“Esperamos que el problema se resuelva”, dijo Dennis, de 34 años de edad, quien trabaja en logística y solo dio su nombre de pila, mientras se dirigía en una mañana reciente a la entrada de la fábrica.

“Somos una gran familia”, dijo. “Todos nos estamos haciendo la misma pregunta: ‘¿Por qué?’”

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