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El dilema de mover el caballo de Da Vinci

Milán está en un dilema sobre la posición de su enorme caballo de acero basado en una estatua inconclusa de Leonardo Da Vinci. Los más "puristas" quieren mantenerla 'oculta', pues afirman que la contemporaneidad de la obra se opone a la corriente de Da Vinci.
The New York Times
12 marzo 2014 17:42 Última actualización 12 marzo 2014 17:43
La colosal estatua mide 7.3 metros de altura y pesa 15 toneladas. (NYT)

La colosal estatua mide 7.3 metros de altura y pesa 15 toneladas. (NYT)

Miles de años después de que los ciudadanos de Troya se enteraron de las complicaciones que trae una escultura equina de gran talla, los modernos habitantes de Milán se ven envueltos, de nuevo, en un debate sobre la manera de sacar el máximo provecho de un caballo de regalo: un colosal corcel de bronce, obsequiado por un grupo de donantes estadounidenses.

Inspirado por una estatua inconclusa diseñada por Leonardo da Vinci (el único molde de arcilla fue destruido en 1499), el semental de 7.3 metros de altura y 15 toneladas de peso llegó a Milán en 1999, desde una fundidora en Beacon, Nueva York, y se colocó en una plaza peatonal en el hipódromo de la ciudad, en el distrito de San Siro.

Para sus admiradores, instalar la escultura en un sitio donde es poco visitada aparte de los apostadores – cuyo interés por los caballos estáticos es comprensiblemente limitado – es equivalente a ponerlo a pastar.

Ahora, faltando menos de 15 meses para la inauguración de la Exposición Universal de Milán, las peticiones para desplazar el caballo a una posición más visible se han intensificado, e incluso para que sea un símbolo de la ciudad durante la feria, la cual, esperan los funcionarios, atraerá a millones de visitantes a la capital de Lombardía.

El caballo de bronce ''sería un hito’', un monumento cultural similar a la Estatua de la Libertad, afirmó Carlo Orlandini, presidente del Comité para el Gran Caballo, un grupo de voluntarios que ha cabildeado durante años por la transferencia del caballo a un sitio más decoroso.

''Tenemos que convencer a la gente de que la solución actual no es digna y no corresponde al espíritu con el cual se dio el regalo,'' señaló Orlandini, cuyo grupo está fomentando el debate público sobre la estatua, y que fue abordado en las últimas semanas por el diario Corriere della Sera.

Concebida hace casi cuatro décadas por un piloto aviador retirado, Charles C. Dent, de Allentown, Pensilvania, como un sustituto moderno del original de Leonardo, la estatua de bronce fue pensada como un regalo del pueblo estadounidense a su homólogo italiano ''para honrar a Leonardo da Vinci y el Renacimiento italiano’', explica una placa en el pedestal.

Antes de morir en 1994, Dent involucró a docenas de donantes para recaudar más de 6.5 millones de dólares para fundir el caballo. En 1999, fue enviado a Milán e inaugurado con bombo y platillo en el hipódromo de San Siro, lejos del centro de la ciudad. Allí, ha sido, de hecho, ''abandonado’', dijo Orlandini.

Un parque cultural y educativo que la ciudad había acordado construir en la pista como parte del acuerdo de donación nunca se materializó’', lo que fue una decepción’', dijo Peter C. Dent, sobrino de Charles Dent, quien ha estado en el consejo de varias instituciones ''que velan por los intereses del caballo''.

Con los años, los intentos de mover el caballo se han enfrentado a una serie de obstáculos, incluyendo un comité de residentes vociferantes que quiere que la estatua se quede en San Siro. El gobierno municipal también ha sido muy lento, aunque sólo sea porque la búsqueda de un sitio alternativo ha sido un rompecabezas para éste.

Ahora los preparativos en toda la ciudad para la Expo Mundial – que comienza en mayo del 2015 – han ofrecido a los partidarios del corcel una esperanza de que encontrará un nuevo hogar, aunque sólo sea por los seis meses que durará la expo.

''Yo digo que hablemos de ello’', aseguró Giangiacomo Schiavi, secretario de redacción del Corriere della Sera, que recientemente abrió un debate en el periódico acerca de cómo mover la estatua, y dijo que debe ser valorada como un ''símbolo de bienvenida de Milán’' para todos los visitantes.

Exponiendo el caballo también podría poner en relieve los vínculos poco explorados de Leonardo y Milán, dijo. Después de todo, Leonardo vivió en la ciudad por cerca de 20 años, dejando su obra maestra ''La última cena’' como el testimonio más conocido de su estancia. Su inconcluso caballo tuvo la intención de honrar a un poderoso duque milanés del siglo XV, Francesco Sforza. De no haber sido utilizado el modelo de arcilla para prácticas de tiro por soldados franceses que ocupaban la ciudad en 1499, habría sido el mayor caballo de bronce que existiera.

La publicidad sobre el traslado de su sucesor moderno (no es tarea fácil en sí misma) llama la atención una vez más sobre ese vínculo histórico, aunque la historia de Charles C. Dent, y su sueño de resucitar al caballo perdido de Leonardo está erigida como ''un símbolo de la superación de lo imposible’', dijo Schiavi.

Pero el debate sobre el pedigrí mixto de este caballo ha irritado a algunos críticos, descritos por Orlandini como ''puristas’', quienes sostienen que los enlaces del caballo americano con la obra perdida de Leonardo son de lo más cuestionables.

Cuando Charles Dent se involucró en la búsqueda para reconstruir el caballo de Leonardo, creó un modelo basado en los escritos y dibujos existentes del artista. Sin embargo, cuando se amplió su modelo de arcilla, se manifestaron varias distorsiones proporcionales y anatómicas, por lo que en 1996 las personas que apoyaban su construcción contrataron a la escultora estadounidense Nina Akamu para completar el proyecto. Empezó desde cero y su versión, aunque se inspiró en Leonardo, ''no pretende ser una recreación de su escultura’', según escribió en la declaración del artista.

''Lo tratamos e intentamos hablar de ello como lo que es,'' dijo Joseph Antenucci Becherer, vicepresidente y curador en jefe del programa de esculturas en el Frederik Meijer Gardens & Sculpture Park en Grand Rapids, Michigan, el cual tiene su propia versión de la estatua. ''Es una obra de arte original de Nina Akamu, aunque es difícil conseguir que la gente lo entienda.'' Además, definió al caballo como ''un monumento a la creatividad''.

Los críticos del caballo se apresuran a destacar su estética moderna, considerada post-leonardesca. ''El caballo de Nina, con todo respeto, nunca habría sido aceptado, porque es una obra contemporánea y un poco banal’', afirmó Marco Castelli, un hombre de negocios jubilado y promotor del patrimonio artístico, que ha escrito un libro sobre el caballo.

No existe aún ninguna decisión oficial sobre el futuro de la estatua. Los funcionarios milaneses parecen receptivos a una nueva ubicación con la exposición que se aproxima. Pero mucho puede depender de si el comité del gran caballo pagará o no la factura de transportación, que se estima en alrededor de 412 mil dólares como mínimo. 

La complicada logística de mover el caballo en una sola pieza implicaría a distintos departamentos municipales, ya que podría involucrar el corte de cables eléctricos y de tranvía a lo largo de la ruta, así como buscar la garantía de que las carreteras puedan soportar su peso.

Un posible sitio alternativo, refiere el Ayuntamiento, sería frente al castillo de los Sforza, en una zona donde se está construyendo el centro de información de la expo. Sin embargo, algunos legisladores de la ciudad argumentan que mover el caballo sólo para un evento de seis meses es un desperdicio de recursos y dinero en un momento en que la ciudad debería concentrarse en otras prioridades.

''Sería mejor mantener el caballo en el hipódromo’', dijo Enrico Fedrighini, miembro del Consejo de Milán. ''Y enviar allí a los visitantes de la exposición.''

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