New York Times Syndicate

El código de diez dígitos para la vida privada

Nuestro número telefónico de celular no solo es un vinculo entre personas, también puede ser considerado como la llave de la vida y la información, ya que está vinculado a muchas bases de datos y es más seguro que nuestro número de seguridad social.
New York Times
18 noviembre 2016 19:58 Última actualización 19 noviembre 2016 5:0
Nuestro número de celular, la llave de la información (NYT)

Nuestro número de celular, la llave de la información (NYT)

La próxima vez que alguien le pida su número de teléfono celular, le conviene pensarlo dos veces antes de dárselo.

Su número del teléfono celular es más que una serie de cifras.

Cada vez se usa más como vínculo con información privada en manos de todo tipo de empresas, desde instituciones de crédito hasta redes sociales. Puede servir para monitorear y predecir sus compras, lo que busca en línea e incluso lo que mira en televisión.

Se ha convertido en una especie de “llave de la vida y de la información” de los usuarios, advierte Edward M. Stroz, ex agente de delitos cibernéticos en la FBI y actual presidente de Stroz Friedberg, empresa de investigaciones privadas.

Empero, el número del teléfono celular no es un dato regulado por ley, como el número de seguro social, cuya confidencialidad las empresas están obligadas a mantener y todos nos dicen que ocultemos y protejamos nuestro número de seguro social; pero nadie vacila cuando le piden que escriba su teléfono en un formulario o que se le dé a alguien a quien apenas conoce.

Esto es un problema creciente para los jóvenes, ya que hay dos series de dígitos que bien podrían acompañarlos el resto de su vida: su número de seguro social y su número de celular.

Casi la mitad de los hogares de Estados Unidos han abandonado las líneas fijas y ahora solo tienen servicio inalámbrico; esta cifra aumentó en más de diez puntos tan solo en los últimos tres años.

Entre personas de 25 a 29 años de edad, el porcentaje de casas que solo tienen servicio telefónico inalámbrico está en 73 por ciento, según estadísticas del gobierno.

Taylor Gallanter, peinadora de 23 años de edad de San Francisco, ha tenido el mismo número de teléfono celular desde los 15 años. Nunca ha tenido telefónico fijo y duda que lo llegue a tener.

Ella sabe lo valioso que es su número de celular. No lo proporciona en formularios en línea a menos que sea obligatorio. Usar su dirección de correo electrónico como medio de contacto, asegura, parece menos invasivo y arriesgado.

“Con tan solo mi número de teléfono y mi nombre yo sé que pueden conseguir todo tipo de información sobre mí”, advierte Gallanter.

De hecho, un número de teléfono celular suele ser aún más útil que el del seguro social, pues está vinculado con muchas bases de datos y conectado con un dispositivo que el usuario siempre lleva consigo, señala Austin Berglas, ex agente de la FBI que ahora es director gerente de K2 Intelligence, una firma de investigaciones privadas.

“La cosa es que el número de celular puede ser la puerta de entrada a todo tipo de industria”, advierte por su parte Robert Schoshinski, director asistente de protección de la privacidad y la identidad de la Comisión Federal de Comercio. “Hay que pensar muy bien en eso.”

El uso del número del teléfono celular de maneras novedosas e imprevistas nos recuerda la historia del número del seguro social, que fue establecido en 1936.

Su propósito original era permitir que el incipiente sistema de seguridad social del país mantuviera registros precisos de los trabajadores cubiertos en el programa. No tenía la intención de ser un número de identificación de uso múltiple.

Poco a poco, la simplicidad de usar un número único para identificar personas fomentó que su uso se generalizara a otras agencias del gobierno y a las empresas. Eso empezó en los años sesenta, cuando las primeras computadoras posibilitaron crear enormes archivos digitales de ciudadanos y de clientes.

La difusión del número del seguro social como identificador fácil y rápido, que se encuentra ahora en todo tipo de bases de datos del gobierno y de empresas, allanó el camino para el comercio. Pero también ha tenido consecuencias inesperadas.

“Una de las causas de la actual ola de robo de identidad es que el número de seguro social se usa muy ampliamente y se protege muy mal”, señala Alessandro Acquisti, informático y experto en privacidad de la Universidad Carnegie Mellon.

Las pérdidas causadas en Estados Unidos por delitos cometidos con identidades robadas, como fraude con tarjeta de crédito, fueron de 15 mil millones de dólares el año pasado, según calcula la empresa de investigación y consultoría Javelin.

Y el 11 por ciento de estadounidenses adultos dijeron haber sido víctimas de estafas por teléfono el año pasado, según una encuesta realizada por Harris Poll y patrocinada por Truecaller, una empresa sueca que fabrica una aplicación para teléfono celular con funciones de identificador de llamadas y bloqueo de números.

Pero si el teléfono celular y la computadora con la que está vinculado abren la puerta a riesgos imprevistos, la tecnología también puede ser empleada para combatir esos riesgos, como suele ser el caso.

Veamos la prevención de fraudes. Affirm es una empresa que ofrece una alternativa a las tarjetas de crédito para las compras en línea.

El software de la compañía examina muchas fuentes de datos y aprueba o rechaza el préstamo en un minuto más o menos. Para llevar a cabo este prodigio tecnológico, Affirm le pide al solicitante del crédito cierta información personal, como su nombre y su fecha de nacimiento.

Pero el identificador más fuerte y el que lleva a información realmente útil es el número de teléfono celular, que actúa de “equivalente digital del número del seguro social”, señala Max Levchin, director ejecutivo de Affirm.

Cuando el cliente de Affirm quiere un préstamo a plazos para comprar, por ejemplo, un colchón de 800 dólares o una bicicleta de tres mil dólares, la compañía le envía un número temporal de identificación personal mediante un mensaje de texto.

Los bancos, los sistemas de pago como PayPal y otras empresas usan esa misma forma de autentificación para aprobar determinadas transacciones.

Los números temporales de identificación son válidos de 30 a 180 segundos, lo que eleva la probabilidad de que la persona que está solicitando el préstamo o tratando de comprar sea efectivamente la dueña del teléfono con ese número.

El sistema no es a prueba de fuego, pero si un teléfono celular se pierde o es robado, por lo general está bloqueado. Claro, puede hackearse para desbloquearlo, pero eso requiere otro tipo de talento. En cambio, un número del seguro social robado es un camino permanente al robo de identidad.

“Lo que puede hacerse con el número de celular y la tecnología móvil representa una ventaja bastante sustancial en la guerra continua contra el fraude y el robo de identidad”, afirma Rajeev Date, inversionista de riesgo y ex banquero, que fuera subdirector de la Oficina de Protección Financiera del Consumidor.

Pero la vida con tan solo un teléfono celular representa problemas para muchos profesionales independientes y empleados de emprendimientos y negocios pequeños, que hacen llamadas de trabajo en su teléfono personal.

Así pues, Gallanter, que es socia de una peluquería móvil instalada en una furgoneta, es una de los cinco millones de personas que han instalado la aplicación Sideline para tener un segundo número en su teléfono celular.

El servicio es gratuito para las personas y cobra 10 dólares al mes por número para grupos de trabajadores de un negocio, que reciben funciones adicionales como director de la empresa y transcripción de mensajes de voz. Uno de los lemas publicitarios de Sideline es: “Mantenga privado su número personal. Agregue un segundo número a su teléfono inteligente.”

“Eso nos da una segunda identidad móvil, que es algo que cada vez necesita más gente”, comenta Greg Woock, director ejecutivo de Pinger, el emprendimiento en san Jose, California, que creó el software y el servicio de Sideline.

Todas las notas NEW YORK TIMES SYNDICATE
Lowe logró el bronce... pero lo recibió 8 años después
¿El secreto del auge turístico de Islandia? Una crisis financiera y una erupción volcánica
Refugiados descubren dos Estados Unidos: uno que odia, y uno que cura
Esta startup tiene el secreto para cultivar elusivas trufas
Venezolanos hambrientos huyen en barcos para escapar del colapso económico
Trabajadores de Carrier en Indiana, juran que harán cumplir a Trump sus promesas
Bancos de Italia están en una crisis de 'cámara lenta'... y Europa pagaría
Los piratas del Amazonas aterrorizan a las tripulaciones
Estos autobuses te llevarán al futuro a 11 km por hora
La ‘ambición del aguacate’ pone en peligro el refugio de las monarca
Las mujeres que ayudaron a Trump a obtener el triunfo
El código de diez dígitos para la vida privada
Ocho años después, ¿cómo ven los europeos a Obama?
¿Cómo quitar el polvo de un Picasso? ¡Con saliva!
Surfeando bajo las luces del norte
8 mil 851 kilómetros de frontera, cubierta por solo 2 mil agentes
Un poblado siberiano se atribuye ser la cuna de la humanidad
¿Quiere un trozo de libertad? Este es el hombre al que debe ver
Esta oferta de trabajo incluye un terreno 8 mil metros cuadrados
Él lucha contra el régimen norcoreano con globos
Desprogramar a las mujeres e hijos de Boko Haram
Seis científicos, mil millas, un premio: abejas del Ártico
Arabia Saudita, donde hasta la leche depende del petróleo, pasa apuros económicos
El sueño es vital en la NFL
Swarovski quiere ser una firma tecnológica