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El ‘amor’ al café podría estar en tus genes

La comunidad de la salud no puede ponerse de acuerdo sobre si el gusto por el café de millones de personas alrededor del mundo es más una poción o un veneno, pero tus genes podrían decir por qué los puntos negativos sobresalen. 
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12 agosto 2016 21:7 Última actualización 14 agosto 2016 13:38
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café (Shutterstock)

café (Shutterstock)


   Yo nunca despierto realmente hasta que tomo mi taza matutina de café expreso. Me hace productivo, me anima y me hace sentir moderadamente eufórico, que es la única manera en que puedo describirlo. Pero como uno de los millones de estadounidenses amantes de la cafeína que pueden medir su vida en cucharadas de café, a menudo me he preguntado: ¿Cómo afecta a mi salud mi hábito por el café?

La comunidad de la salud no puede ponerse de acuerdo sobre si el café es más una poción o un veneno. La Asociación Estadounidense de Cardiología dice que la investigación sobre si el café causa cardiopatías es contradictoria. La Organización Mundial de la Salud, que durante años clasificó al café como “posiblemente” cancerígeno, dio marcha atrás recientemente, diciendo que la evidencia para un enlace entre el café y el cáncer es “inadecuada”. Los lineamientos nutricionales nacionales de Estados Unidos dicen que el consumo moderado de café realmente pudiera ser bueno para la persona, e incluso reduce las enfermedades crónicas.

¿Por qué hay tanta evidencia contradictoria sobre el café? La respuesta quizá esté en nuestros genes.

Hace alrededor de una década, Ahmed El-Sohemy, profesor del Departamento de Ciencias Nutricionales en la Universidad de Toronto, notó la investigación contradictoria sobre el café y la extensa variación en cómo la gente responde a él. Algunas personas lo evitan porque una sola taza las pone nerviosas. Otras pueden tomar cuatro tazas y apenas mantienen los ojos abiertos. Algunas más prosperan con él.

El-Sohemy sospechó que la relación entre el café y las enfermedades cardiacas también podrían variar de un individuo a otro. Y lo redujo a un gen en particular, CYP1A2, el cual controla una enzima _ también llamada CYP1A2 _ que determina cuán rápidamente nuestros cuerpos digieren la cafeína.

Una variante del gen causa que el hígado metabolice la cafeína muy rápidamente. Las personas que heredan dos copias de la variante “rápida” _ una de cada padre _ generalmente son llamadas metabolizadores rápidos. Sus cuerpos metabolizan la cafeína unas cuatro veces más rápidamente que las personas que heredan una o más copias de la variante lenta del gen. Estas personas son llamadas metabolizadores lentos.

Con financiamiento de los Institutos Nacionales de salud, El-Sohemy y sus colegas reclutaron a 4 mil adultos, incluidos unos 2 mil que anteriormente habían sufrido un ataque cardiaco. Luego analizaron sus genes y su consumo de café. Cuando analizaron a toda la población del estudio, encontraron que el consumo de cuatro o más tazas de café por día se asociaba con un aumento del 36 por ciento en el riesgo de un ataque cardiaco.

Pero cuando dividieron a los sujetos en dos grupos _ metabolizadores rápidos y lentos de cafeína _ encontraron algo asombroso: el fuerte consumo de café solo parecía estar vinculado a una probabilidad más alta de ataques cardiacos en los metabolizadores lentos.

“El mayor riesgo que vimos entre la población total fue provocado totalmente por las personas que eran metabolizadores lentos”, dijo El-Sohemy, quien también forma parte del consejo asesor de ciencia en Nutrigenomix, una compañía de nutrición personalizada.

La tendencia entre los metabolizadores rápidos fue la opuesta. Aquellos que bebían entre una y tres tazas de café diariamente tenían un riesgo significativamente reducido de ataques cardiacos; lo que sugería que para ellos el café era protector.

El-Sohemy sospecha que como la cafeína permanece más tiempo en un metabolizador lento, tiene más oportunidad de actuar como desencadenante de ataques cardiacos. Pero los metabolizadores rápidos eliminan la cafeína de sus sistemas rápidamente, permitiendo que los antioxidantes, los polifenoles y otros componentes saludables del café actúen sin los efectos colaterales de la cafeína, dijo.

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Otra investigación más reciente parece apuntar en la misma dirección. En Italia, un equipo de científicos analizó la hipertensión en 553 metabolizadores rápidos y lentos de cafeína. Una vez más, los perfiles genéticos de los sujetos predijeron si el café era potencialmente perjudicial o saludable. Los bebedores fuertes e incluso moderados de café tenían significativamente más probabilidad de tener hipertensión si eran metabolizadores lentos. Pero los metabolizadores rápidos vieron caer su riesgo de hipertensión cuando su ingesta de café aumentaba.

café (Shutterstock)

Eso no quiere decir que todos los bebedores de café deban salir corriendo a que les analicen sus genes CYP1A2 en alguna de las muchas compañías de pruebas genéticas directas al consumidor. La doctora Marilyn Cornelis, profesora asistente de la Escuela de Medicina Feinberg de la Universidad del Noroeste, dijo que su investigación identificó muchos genes involucrados en el metabolismo de la cafeína, y que confiar en solo uno o dos factores genéticos pudiera dar a las personas una falsa sensación de confianza.

“Evidentemente, hay otros factores genéticos y ambientales que contribuyen a las diferencias en el metabolismo de la cafeína”, dijo. “Y estos no son capturados por las pruebas existentes”.

Sin embargo, esta mayor comprensión del vínculo entre el café y la genética ha abierto una amplia nueva área de investigación. Científicos están estudiando ahora si el gen CYP1A2 y otros pudieran mediar en la influencia del café sobre el cáncer de mama y de ovarios, la diabetes tipo 2 e incluso el mal de Parkinson.

También ha provocado un análisis más cuidadoso de los efectos de la cafeína en el ejercicio. Aunque desde hace tiempo se ha aceptado que la cafeína mejora el desempeño deportivo, la investigación de Christopher J. Womack, profesor de quinesiología en la Universidad James Madison, sugiere que los atletas de resistencia que son metabolizadores rápidos de cafeína podrían beneficiarse más que otros.

En un estudio en 2012, Womack y sus colegas estudiaron el efecto de píldoras de cafeína y placebos en el desempeño de ciclistas varones. Womack encontró que los metabolizadores lentos completaban una carrera de 40 kilómetros en una bicicleta estacionaria un minuto más rápido si habían ingerido cafeína. Pero los metabolizadores rápidos mejoraban su tiempo en cuatro minutos.

Womack sospecha que el metabolismo rápido de la cafeína estimula a los sistemas nerviosos simpáticos _ que controlan la llamada respuesta de pelea o huida _ de los metabolizadores rápidos.

En un estudio de 2015, Cornelis y un equipo de científicos internacionales identificaron ocho variantes genéticas que parecen hacer que sea más probable que la gente busque el café, incluidos al menos dos que están involucrados con los efectos sicológicamente gratificantes de la cafeína.

La investigación pudiera ayudar a explicar porque algunas personas ven poco o ningún atractivo en una taza de café recién preparada; mientras que otros, como yo, difícilmente pueden llegar a entender una mañana sin él.

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