New York Times Syndicate

De metalero a político, la historia de Freddy Lim

Freddy Lim lleva melena larga y tatuajes, fue líder de Chthonic, una de las banda de heavy metal más famosa de Asia pero dejó los escenarios por el parlamento.
Amy Qin
09 junio 2017 17:16 Última actualización 11 junio 2017 5:0
Freddy Lim hizo una pausa en su famosa carrera como músico para dedicarse a la política. (NYT)

Freddy Lim hizo una pausa en su famosa carrera como músico para dedicarse a la política. (NYT)

TAIPÉI, Taiwán — En una tierra famosa por sus canciones pop para cantar y té de burbujas con leche, Freddy Lim siempre ha sido algo así como un extraño.

Siendo una personalidad prominente en los círculos de música “underground” de Taiwán, Lim, de 41 años, hasta hace poco era conocido como el líder azotador de cabeza del grupo de heavy metal Chthonic, a veces llamado el “Black Sabbath de Asia”.

Pero durante el último año, Lim ha puesto en pausa su carrera musical de más de dos décadas para redirigir su energía a una actividad más reservada: servir como miembro del Yuan Legislativo de Taiwán, o Parlamento.

“Mis fanáticos me siguen preguntando cuándo voy a dar un grito metalero en el Parlamento”, dice Lim, sonriendo maliciosamente.

Lim estaba a gusto alternando entre chino e inglés en una entrevista reciente ofrecida en su oficina, un santuario creativo situado en un edificio gubernamental del centro de Taipéi por lo demás monótono iluminado con luces fluorescentes. Aunque Lim ha cambiado últimamente su ropa negra de cuero y cara pintada por una vestimenta burócrata más tradicional, ecos de su alter ego de músico siguen exhibiéndose en su oficina.

La batería electrónica. Un poster en blanco y negro de David Bowie. Una foto tomada durante un atestado concierto de Chthonic y campaña electoral al aire libre en la Plaza de la Libertad, en Taipéi, en 2015. Y exhibido detrás del escritorio de Lim, un retrato del piso al techo del Dalai Lama; “uno de mis mentores en la mi vida”, dice.

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Freddy Lim, de 41 años, es miembro del Yuan Legislativo de Taiwán. (NYT)


Otra reliquia de su vida de roquero es la larga melena, que se ha propuesto conservar desde que un político del rival Partido Nacionalista urgió a los votantes durante una campaña electoral a que no votaran por Lim, cuyo pelo, dijo el oponente, “es más largo que el de una mujer”.

Adelantemos el tiempo poco más de un año. Esa cola de caballo ahora es la marca característica de un hombre que ha emergido como uno de los líderes de un creciente movimiento motivado por la juventud que pugna por el cambio progresivo y la independencia de Taiwán.

“Freddy es una estrella de rock, y es muy carismático”, dice Huang Kuo-chang, un compañero legislador y presidente del Partido del Nuevo Poder, el organismo político de ala izquierda que Lim ayudó a lanzar en 2015. “Nos ha ayudado a traer gente a la que anteriormente no le interesaba la política para nada”, destaca.

El giro reciente de Lim hacia la política empezó en la primavera de 2014, cuando cientos de estudiantes ocuparon el Parlamento de Taiwán para protestar contra un acuerdo comercial con China que temían que haría que Taiwán se volviera más vulnerable a la influencia de Pekín. Durante casi un mes, miles de simpatizantes se unieron a los estudiantes en las calles en una notable muestra de resistencia que llegó a conocerse como el Movimiento Girasol.

Como vocalista principal de Chthonic y presidente en ese entonces de Amnistía Internacional Taiwán, Lim fue de las personalidades más conocidas de las manifestaciones.

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El líder del grupo Chthonic realizó giras con su grupo durante las protestas en Taiwán. (Reuters)

En el corazón de las protestas se ubicó una cuestión que desde hace mucho ha formado el eje sobre el que giran las políticas taiwanesas: las inciertas relaciones de Taiwán con la China continental. Las relaciones con el otro lado del estrecho han sido tensas desde que el gobierno nacionalista, encabezado por Chiang Kai-shek, huyó a Taiwán luego de la Revolución Comunista de 1949. Ambos lados afirman ser el gobierno legítimo de China, y ésta sigue diciendo que Taiwán es parte de su territorio.

Sin embargo, conforme el tiempo pasó, Taiwán, alentado por su pacífica transición a democracia a finales de la década de 1980, comenzó a forjar una identidad política y nacional separada. Actualmente, mientras que muchos en Taiwán todavía esperan la reunificación con China, sondeos muestran que un número creciente de taiwaneses siente poca o nula conexión con el territorio continental. De acuerdo con un sondeo de 2016 realizado por el Centro de Estudios Electorales de la Universidad Nacional Chengchi, en Taipéi, más de 58 por ciento de la gente actualmente se identifica como taiwanesa, en comparación con el 17.6 por ciento de 1992.

La tendencia es especialmente evidente entre los jóvenes de Taiwán.

“La generación más joven es totalmente distinta a sus padres”, dice Lim. “Los llamamos los ‘tianran du’ o ‘partidarios naturales de la independencia taiwanesa’. Nacieron en un país de democracia y libertad. Para ellos, ni siquiera es una pregunta: Taiwán es independiente”, explica.

Pese a su actitud jovial y apariencia juvenil, Lim no cae en la categoría de “tianran du”. Nacido en 1976, este nativo de Taipéi vivió los años de la ley marcial, un oscuro periodo de la historia durante el cual Taiwán estuvo sujeto a un represivo gobierno unipartidista del Partido Nacionalista.

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Freddy Lim sigue su lucha desde la trinchera de la política. (NYT)

Con la ley marcial, el gobierno nacionalista buscó crear una identidad china unificada, incluso si eso significaba usar la fuerza. En los salones de clase, los maestros enseñaban historia de la China continental en lugar de la historia de Taiwán. Los niños eran castigados por hablar hokkien taiwanés (en ese entonces el idioma nativo de más de la mitad de la población de Taiwán) en lugar de mandarín.

Retrospectivamente, dice Lim, esos años fueron un periodo de “gran lucha propia”.

“Siendo niño, era apegado a mi abuela, quien hablaba taiwanés y japonés en la casa”, recuerda. “Pero en la escuela nos enseñaban que eso estaba mal. Empecé a ver con desprecio a mi abuela, y a mi propia familia”, señala.

Eso cambió conforme Lim creció. Su pequeño hogar isleño, descubrió Lim, tenía otra historia. Albergaba principalmente a gente que había migrado durante siglos del sur de China y también a un número de grupos aborígenes. También había sido un establecimiento comercial estratégico para los neerlandeses y los españoles en el siglo XVII y, a principios del siglo XX había sido una colonia japonesa.

Ser taiwanés, comprendió Lim, significaba mucho más que ser chino. Esa creencia en una identidad taiwanesa separada después se volvió parte de la música de Lim.

“Como taiwanés, me sentía raro cantando los típicos temas metaleros extremos como vampiros y satanás”, subraya Lim. “En cambio, usamos la mitología taiwanesa e historias populares como fuente de material. Se convirtió en una manera de formar mi identidad y profundizar en la historia taiwanesa”, apunta.

Con su grupo, Lim recorrió el mundo durante años, introduciendo a los fanáticos del heavy metal lo que el grupo llamó “metal del oriente” (imagínese gritar ruidos yuxtapuestos con instrumentos tradicionales asiáticos). En 2007, Chthonic enganchó un hueco para novatos en Ozzfest, el tour anual de Ozzy Osbourne de grupos de rock pesado y metal, convirtiéndose en uno de los primeros grupos taiwaneses metaleros en hacer gira por Estados Unidos.

Randy Blythe, vocalista del grupo Lamb of God, recuerda haber visto taiwaneses-estadounidenses (algunos de más de 60 y 70 años a menudo con camisetas negras de Chthonic) en casi todas las paradas de la gira.

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Chthonic fue uno de los grupos de metal más famosos de Asia. (Especial)


“Pienso que para los taiwaneses-estadounidenses, fue una verdadera fuente de orgullo”, dijo Blythe en entrevista telefónica.

“En nuestro mundo, mucha gente puede gritar y hacer música colérica y decir cosas como ‘el sistema apesta’”, destacó Blythe. “Pero Freddy hizo algo. Tomó un paso concreto para intentar cambiar las cosas para bien”, afirmó.

Luego de poco más de un año en el cargo, Lim y el Partido del Nuevo Poder siguen en el proceso de hacer la transición de activistas a políticos. Con apenas cinco legisladores en un Parlamento de Taiwán de 113 asientos, el partido sigue muy lejos de su meta declarada de desplazar al Partido Nacionalista y convertirse en uno de los dos principales partidos políticos de Taiwán junto con el Partido Progresista Democrático.

Además de reclutar gente, Lim dice que por ahora está enfocado en las prioridades nacionales del partido, que incluyen cambiar los procesos de referéndum y juicio político de Taiwán.

Recientemente, el Partido del Nuevo Poder celebró junto con grupos locales de la comunidad de lesbianas, gais, bisexuales y transexuales luego que la corte constitucional emitiera un fallo que pavimenta el camino para que Taiwán se convierta en el primer lugar de Asia en reconocer el matrimonio entre personas del mismo sexo.

“Estoy tan contento”, dice Lim. “Fue un paso tan importante para Taiwán”, agrega.

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