New York Times Syndicate

De estrella de YouTube a novelista en un solo 'clic'

Paige McKenzie ha recibido más de 130 millones de visitas en su canal de YoTube “The Haunting of Sunshine Girl”, que inició a los 16 años. Ahora, cinco años después, busca repetir su éxito en una plataforma más tradicional: los libros.
Alexandra Alter
02 abril 2015 22:5 Última actualización 03 abril 2015 5:5
Paige McKenzie, estrella de YouTube. (NYT)

Paige McKenzie, estrella de YouTube. (NYT)

Hace casi cinco años, una adolescente de 16 años, alegre y animada, llamada Paige McKenzie subió un video de 68 segundos a YouTube.

“Hey, todos, sé que esto es algo extraño”, dice, luego hace la confidencia de que su casa está embrujada y se propone capturar al fantasma con la cámara.

Más de 130 millones de visitas después, la serie que hizo McKenzie, titulada “The Haunting of Sunshine Girl”, se convirtió en un trabajo de tiempo completo. Cada semana, pasa 80 horas filmando, actuando y editando el programa, así como intercambiando frenéticamente mensajes con los espectadores.

“Twitter, Facebook, Instagram, Pinterest, Snapchat, Tumblr, Google Plus, YouTube, Meerkat, las ocasiones señales de humo, usted sabe”, dice cuando se le pregunta cómo interactúa con su público. “La interacción es clave. Soy accesible. Mi vida está en YouTube”.

Ahora, hay un sitio no virtual en el que sus seguidores la pueden encontrar: las librerías. En una extraña inversión del proceso usual de la adaptación de las páginas a la pantalla, McKenzie está extendiendo su marca a la letra impresa, al convertir su programa en YouTube en una serie de novelas para adultos jóvenes.

La historia sigue el mismo arco que los primeros episodios en la red, cuando la heroína y narradora adolescente, Sunshine Griffith, investiga el misterio detrás de un espíritu que ronda su casa y trata de rescatar a su madre de una posesión demoniaca.

El primer libro, “The Haunting of Sunshine Girl”, salió hace poco en Weinstein Books, con respaldo de pesos pesados del horror, como R.L. Stine y el cineasta Wes Craven.

“Sunshine Girl”, escrito por una colaboradora, es la adaptación literaria más reciente que surge de YouTube, mientras los editores y agentes rastrean el sitio en una carrera para aterrizar a las más grandes estrellas del video en la red. En los últimos meses, los editores han sacado un aluvión de títulos en un proceso de retroingeniería, incluidos “The Pointless Book”, por Alfie Deyes; “Girl Online”, de Zoe Sugg, y “Grace’s Guide”, por Grace Helbig.

Algunas editoriales son tan insistentes en influir en los públicos de internet para que compren impresos que han creado colecciones completas dedicadas a YouTube, incluidas Awesomeness Ink y Keywords Press, misma que, este año, va a sacar nueve libros de personalidades de la red, como Connor Frante, Shane Dawson y Justine Ezarik.

Los resultados han sido irregulares. “Epic Meal Time”, un libro de cocina basado en un programa de YouTube, con más de 6.7 millones de suscriptores, ha vendido solo 2 mil 192 ejemplares en edición rústica desde que lo publicó Gallery Books la primavera pasada, según Nielsen, que registra 85 por ciento de las ventas.

“Sostengo la respiración”, dijo Jennifer Bergstrom, la vicepresidenta y editora de Gallery Books, la cual publicará en julio un libro de Miranda Sings, la comediante en YouTube. “Ese concepto de gente que ve videos y quiere comprar el libro, yo cuestiono si eso va a ser una progresión natural”.

Con “The Haunting of Sunshine Girl”, McKenzie y su editora esperan evitar dificultades similares. En lugar de trabajar en un incendio forestal en los medios sociales para encender a su base de seguidores, Weinstein Books realiza campañas publicitarias paralelas, una orientada al público de McKenzie en YouTube y la otra a los lectores potenciales que no han oído hablar de ella.

La autora y la editorial han publicado un tráiler del libro en el canal de McKenzie en YouTube y buscan influir en blogueros de videos, pero también se están acercando a libreros, bibliotecarios, y lectores de ficción paranormal y para adultos jóvenes. McKenzie envió cartas escritas con la voz de Sunshine a los compradores de libros en las tiendas Barnes & Noble.

“Si bien tiene una tremenda base de seguidores a la que podemos comercializar directamente, no sabíamos si las personas que les encanta Sunshine y la vieron crecer sean lectoras y compren libros”, dijo Georgina Levitt, la directora editorial de Weinstein Books. “No queríamos que la gente pensara que es un trabajo derivado de un exitoso canal de YouTube”.

Si todo sale de acuerdo con el plan cuidadosamente elaborado por McKenzie, el libro establecerá una franquicia multimedios. Se está produciendo un programa de televisión – basado en la novela, basada en el programa de YouTube – en Weinstein Co., el contrato de McKenzie la asegura como la estrella.

Harvey Weinstein, copresidente de The Weinstein Co., dijo que tiene confianza en que la compañía tenga un éxito híbrido, y mencionó los resultados fuertes de un grupo focal: “Tengo cuatro hijas y tres de ellas están clavadas con 'Sunshine Girl’”, dijo Weinstein, llamándola la historia de “Buffy the Vampire Slayer” de una nueva generación.

“Sunshine Girl” nunca fue solo una adolescente que anda por allí con una cámara portátil, a pesar de la sensación espontánea, de video casero, que tiene el programa.

“Nada de esto fue por accidente”, dijo Mercedes Rose, la madre de McKenzie, coestrella y socia de negocios. “Siempre pensamos que los números serían tan grandes que Hollywood tendría que prestar atención”.

El proyecto comenzó en el 2010, cuando el productor cinematográfico Nick Hagen contactó a Rose, una actriz y artista de la voz superpuesta, para colaborar en un programa en YouTube. Escogió el tema de la casa embrujada porque, en parte, resultó popular cuando hizo una búsqueda inversa de la palabra clave para ver qué estaba buscando la gente en YouTube.

“En ese momento, el tema número dos que se buscaba era 'fantasma’ y el número uno era 'Lil Wayne’, y no puedes hacer todo un canal sobre Lil Wayne”, comentó McKenzie.

Rose, su hija y Hagen formaron una productora, Coat Tale Productions. Aprendieron rápidamente algunos trucos para atraer espectadores, como publicar advertencias sobre videos que dicen: “¡No los vean!”. Surgieron los rumores, convenientemente, de que las apariciones fantasmales eran reales.

Casi un año después, los videos sobrepasaron las cinco millones de vistas. El programa ahora genera unos 6 mil dólares mensuales en publicidad.

McKenzie, quien ahora tiene 20 años y vive en las afueras de Portland, Oregón, dice que el personaje de Sunshine está basado “99.8 por ciento” en ella. Pasó gran parte de su adolescencia frente a la cámara. Cuando la acosaban en la escuela, hablaba sobre ello frente a cámara como Sunshine. Rezongaba en el programa sobre su alergia al trigo y su cabello encrespado.

En el 2013, la agente literaria Mollie Glick leyó un artículo de McKenzie en la revista Seventeen, y le preguntó si le interesaría escribir una novela basada en su programa. Glick reunió a McKenzie con Alyssa B. Sheinmel, una novelista para adultos jóvenes, quien escribió tres capítulos de muestra y un guión. Pronto siguió un contrato para escribir libros.

La primavera pasada, Weinstein adquirió un manuscrito parcial en una subasta – un contrato de dos libros por una cantidad de más de 100 mil dólares – y adquirió, por separado, los derechos cinematográficos. La compañía planea expandir la serie Sunshine y, hace poco, adquirió un tercer libro.

“Cuando vimos que se acumulaba el entusiasmo entre los libreros, nos acercamos a la agente para echar a andar un tercer libro”, dijo David Steinberger, el presidente y director ejecutivo de Perseus Books Group, que incluye a Weinstein Books.

Mientras McKenzie se prepara para, por primera vez, conocer a muchos de sus seguidores en persona, en una gira para promover los libros en 11 ciudades, parece sentirse bien como el rostro de una nueva franquicia. Sin embargo, también tiene cuidado de no darse demasiado crédito.

Cuando se le pregunta sobre su proceso para escribir, reconoce de inmediato que Sheinmel hizo la mayor parte de la redacción.
“No puedo hacer esto yo sola, ¿estás loca?”, dijo McKenzie. “Nunca he escrito un libro. No sé cómo hacerlo”.

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