New York Times Syndicate

¿Cuándo es el mejor momento para el retiro?

La decisión de retirarse para algunos se realiza en el punto en que se obtienen los ahorros deseados, pero para otros hay fuertes razones fuera de las cuantificables como la esperanza de vida y el cambio de las demandas tecnológica en los trabajos que los hacen reflexionar sobre el tema.
New York Times
17 enero 2015 14:44 Última actualización 18 enero 2015 5:0
Edad de retiro

(Cuartoscuro)

Para muchos, la decisión de retirarse puede ser tan sencilla como que se llegó a la edad de elegibilidad del Seguro Social o se amasaron sólidos ahorros. Pero para otros que reflexionan sobre cuándo dejar de trabajar, hay otras poderosas aunque menos cuantificables consideraciones, como la esperanza de vida, el cambio de las demandas tecnológicas de los lugares de trabajo y miedo a que la edad llegue a limitar la continuación del empleo.

La decisión de retirarse para algunos puede simplificarse al punto en que se obtienen los ahorros deseados, pero para otros hay fuertes razones no cuantificables como la esperanza de vida y el cambio de las demandas tecnológica en los trabajos, que los hacen reflexionar sobre el tema.

Cuando Mike C. Miller, un abogado especializado en lesiones personales, deliberaba su decisión de jubilarse, la cuestión de cuánto tiempo podría vivir fue un tema recurrente. A los 55 años, recientemente decidió alejarse de su práctica en Marshall, Texas.
''¿Qué prioridad hay en mi mente?'', dijo, ''es que mi padre se retiró cuando tenía 61 años, después de 40 años de trabajar como administrador de escuelas, y luego murió el siguiente mayo, alrededor de ocho o nueve meses después.''

Su padre era fumador y había tenido cáncer de próstata, pero Miller tiene sus propios problemas de salud.

''A medida que me hago mayor, veo algunos ecos de su experiencia’', dijo, ''y eso me ayudó en la decisión a retirarme.'' Con sus dos hijas llegando al final de su educación, Miller dijo que ''me lo puedo permitir ahora, mientras no sea muy gastador’'.

Miller puede esperar, en promedio, a vivir unos 30 años más, según estadísticas del gobierno. Las estimaciones difieren pero, para los cálculos individuales, la Administración del Seguro Social tiene una calculadora en línea de la esperanza de vida, para ayudar a las personas a averiguar su longevidad. Por ejemplo, a los 65 años de edad, un hombre estadounidense puede esperar vivir en promedio, hasta los 84.5 años de edad, y una mujer de la misma edad hasta los 86.8 años de edad, según la Seguridad Social. (La calculadora no toma en cuenta la salud actual de una persona, los antecedentes familiares y otros asuntos.)

Simplemente porque la gente puede seguir trabajando hasta los 70 años y más allá, ''no quiere decir que las vidas laborales más largas son una opción razonable para todos’', dijo Sara E. Rix, que analiza temas de jubilación para el Instituto de Políticas Públicas de la AARP.

''Podemos pensar que tenemos una idea bastante buena de cuánto tiempo viviremos, si nos juzgamos por la edad de la muerte del padre o abuelo del mismo sexo,'' dijo, ''pero no podemos descartar morir mucho antes de esa fecha y antes de que finalmente nos retiremos’'.

A menudo, las personas que esperan vivir hasta los 75 años o más, retrasan su fecha prevista de jubilación, según un estudio efectuado en 2014 por el Center for Retirement Research del Boston College, usualmente, para incrementar sus ahorros de jubilación.

''Hay mucho empuje para trabajar más tiempo – es prácticamente un mantra – pero a veces, si usted tiene un mal historial de salud o una historia familiar de mala salud, es necesario tenerlo en cuenta cuando se toma la decisión de la fecha de retiro’', dijo Alicia H. Munnell, la directora del centro.

Viendo a sus amigos morir tempranamente contribuyó a que Patrick Hale y su esposa Gina, ambos de 58 años, de Jacksonville, Florida, tomaran rápidamente una decisión y planearan su retiro a los 62 años, a pesar de tener “buenos genes” de salud, un montón de energía y empleos sólidos como maestros de escuelas públicas.

''Es una revelación cuando ves a alguien morir de un aneurisma cerebral’', dijo Hale, profesor de ciencias y ávido ciclista.

Al igual que su esposa, que enseña apreciación e historia de la música – y que juega tenis con regularidad – viene de una familia longeva.
''Claro, hay retos en el lugar de trabajo’', dijo, ''pero tenemos un plan para trabajar otros tres años, hasta mediados del 2018, y luego comenzar el próximo capítulo de nuestras vidas.''

Aunque el optimismo o el pesimismo sobre la longevidad esperada pueden influir en el momento de la jubilación, otros retos como la tecnología pueden precipitar una temprana salida permanente del trabajo. Muchas personas que han alcanzado la edad de jubilación no han tenido una habitual exposición a las herramientas de comunicación que se están convirtiendo en características regulares de las oficinas actuales.

Sally Shelburne, de 73 años, de Washington, dijo que la cambiante tecnología apresuró su retiro hace dos años de la Galería Nacional de Arte, donde fue profesora.

''No había ningún requisito de la edad obligatoria para jubilarse’', dijo Shelburne, quien crió a cuatro hijos, y luego regresó a la universidad para obtener dos títulos avanzados, incluyendo un doctorado en arte moderno y contemporáneo.

Más tarde se unió a la división de educación de la Galería Nacional y dio conferencias sobre Picasso y otros artistas importantes.

Pero la tecnología comenzó a ser la principal fuente para proporcionar la información a los visitantes del museo, y la charla programada de la galería comenzó a parecer anticuada. Los dispositivos multimedia abrieron formas de conjuntar lo visual, el audio y la información para los visitantes de los museos, permitiéndoles marcar el avance del paquete a su conveniencia.

''Cuando las audioguías y teléfonos inteligentes se hicieron más frecuentes,'' dijo Shelburne, ''empecé a sentir que éramos una raza en extinción. Se podía ver la pictografía en la pared’'.

Como Shelburne, Leslye Evans-Lane, de 60 años, entrenadora académica certificada por el consejo en Portland, Oregon, estaba en una situación en la que la jubilación puede ser la opción elegante.

Trabajó en educación superior durante años, incluyendo cuatro años como asesora académica en un colegio comunitario en Albuquerque, Nuevo México. Se mudó con su esposo a Portland hace dos años para que él pudiera seguir su carrera en la industria de los servicios públicos.
Entonces ella comenzó a buscar un nuevo trabajo, pero, después de repetidos esfuerzos, no pudo encontrar una plaza que pudiera hacer uso de su experiencia y conocimientos.

''En un trabajo que solicité, me dijeron que pensaban que no podía inscribir a los estudiantes en el sistema informático,'' dijo ella. ''Por supuesto, yo había hecho eso antes.''

Otro posible empleador le dijo que ''no podía relacionarse con personas de 18 años de edad’', recordó.

Ella rechazó eso también, como una razón para no contratarla, y dice: ''Ha sido una gran frustración, depresión y negación. Nunca pensé que aquí, la educación superior fuera así’'.

Evans-Lane es uno de los muchos trabajadores mayores que se enfrentan a obstáculos para encontrar un trabajo, dijo Michael D. Hurd, director del Centro Rand para el Estudio del Envejecimiento, que ha examinado cómo el mercado de trabajo trata a los trabajadores mayores.

''Un trabajador con mejor educación, más calificado y más viejo compite por un nuevo trabajo con un joven de menor nivel educativo y menos calificado’', dijo. No sólo es más difícil encontrar un trabajo, sino que ''es muy probable que un nuevo trabajo sea muy poco remunerado.''

Eso es lo que Evans-Lane experimentó. Ella finalmente tomó un trabajo de tiempo parcial, en un refugio de animales, donde limpia perreras y ayuda a pasearlos. Y ha desplazado su edad de jubilación hacia la baja, a los 62 años.

''Quiero trabajar, pero me voy a retirar involuntariamente’', dijo. ''Eso significa que voy a tener menos beneficios de los que tuviera si hubiera trabajado hasta los 65’'.

Para aquellos que pueden hacerlo, tener un plan de reserva para dificultades imprevistas es ideal. Por ejemplo, Miller, en Texas, se ha dado un margen de maniobra para asegurarse de que está tomando la decisión correcta de dejar su trabajo. Está tomando un período sabático de tres a seis meses de su bufete de abogados, quedándose con la opción de volver a trabajar a tiempo parcial si el dinero es escaso o si se aburre como jubilado.

Por supuesto, ''Soy dueño de la práctica’', dijo con una sonrisa. Aún así, no está ansioso por volver, señalando que ''no hay nada sano en mi trabajo. Hay una gran cantidad de estrés’'

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