New York Times Syndicate

¿Cómo tomar una clase con Serena Williams y Usher?

David Rogier, un emprendedor de Silicon Valley, hará que Dustin Hoffman, Serena Williams, Usher, entre otros personajes destacados, se vuelvan tus profesores. MasterClass es una Startup financiada por Robert Downey Jr., que hace que, literalmente, Annie Leibovitz te enseñe a tomar fotografías.
Bloomberg
09 octubre 2015 19:51 Última actualización 11 octubre 2015 5:0
serena

Las clases en línea están disponibles por 90 dólares cada una. (Reuters)

Hace tres años, David Rogier, un emprendedor en Silicon Valley
sin mucho historial, tenía dos cosas a su favor: una idea para una empresa emergente y una amistad con la hija de Dustin Hoffman.

Los Ángeles, donde él nació y se crió, ha sido desde hace tiempo un lugar donde todos, desde los vagos de Venice Beach hasta los médicos de Beverly Hills, tienen algún tipo de plan, el cual habitualmente involucra a celebridades, prometiendo grandes recompensas para quienes participan. Pocos de ellos, sin embargo, se realizan.

La idea de Rogier era esta: una serie de cursos en línea impartidos por las personas que son las mejores del mundo en lo que hacen. ¿Qué tal una clase de actuación impartida por Hoffman o Kevin Spacey? ¿Quiere finalmente escribir esa novela? Quizá le gustaría estudiar con James Patterson, quien ha vendido más de 300 millones de libros. Si el tenis es lo suyo, he aquí a Serena Williams, quien compartirá con usted el secreto de su hábil golpe de derecha.

Con la ayuda de su socio de negocios, Aaron Rasmussen, Rogier parece haberlo conseguido. Después de meses de reuniones, durante las cuales exhibió un encanto fácil pese a un notable tartamudeo, tiene una lista que incluye a las personas mencionadas arriba así como a los ganadores del Grammy Usher y Christina Aguilera, la ex estrella de la NBA Hakeem Olajuwon, la fotógrafa Annie Leibovitz y el cineasta Werner Herzog.

“Tengo algo que ofrecer y, egoístamente, tengo que decir que me he convertido en maestro”, dijo Usher, al explicar por qué decidió participar en la empresa.

Las clases en línea están disponibles por 90 dólares cada una. Más de 30 mil personas se han inscrito en el programa, llamado MasterClass, desde que debutó en mayo, según Rogier. Está financiado por más de 5 millones de dólares recaudados de, entre otros, Robert Downey Jr. y Shari Redstone, la hija del magnate del entretenimiento Sumner Redstone.

Rogier comprendió pronto que la gente a la que estaba cortejando tenía que sentirse bien con esto en lo que se estaban metiendo, no sólo sentirse explotadas por su nombre; no perjudicaría que recibieran un poco a cambio si sus clases fueran un éxito.

“Literalmente pusieron dinero sobre la mesa”, dijo Patterson, “y eso fue lo que le hizo real”.

Otros instructores dijeron que el atractivo fue más visceral. Hoffman recordó una noche en su casa a fines de los años 70 cuando el actor inglés Sir Laurence Olivier le ofreció relatos de su juventud en los escenarios londinenses. “Esas historias se han perdido para siempre”, dijo Hoffman. Vio a MasterClass como la oportunidad de crear un registro permanente de lo que él ha aprendido.

Rogier, de 32 años de edad, se graduó en 2001 de la Escuela Crossroads para Artes y Ciencias en Santa Mónica, California, la cual cuenta entre sus ex alumnos a las actrices Gwyneth Paltrow y Zooey Deschanel. Dijo que evitó a la camarilla de las celebridades y se enfocó en la búsqueda de erudición, y creó un motor de búsqueda a los 13 años de edad. Luego se graduó con una maestría en administración de Stanford en 2011.

En MasterClass, que tiene su sede en San Francisco, se reparte los deberes con Rasmussen. “Yo soy quien hace las llamadas telefónicas”, dijo Rogier. “Aprendí a temprana edad que no me daba miedo el rechazo”.

Rasmussen, de 31 años de edad, creció en la zona rural de Oregón, donde creó su primer videojuego a los siete años. Fanático de la ciencia ficción y genio del video, construyó un arma centinela robótica en su dormitorio en la Universidad de Boston que disparaba perdigones a los intrusos si se movían. Después de que un video de su invento apareció en Internet, dijo Rasmussen, el departamento de investigación de armas especiales del Ejército de Estados Unidos quiso contratarlo. Se graduó en 2005 con títulos en publicidad y ciencias computacionales.

Un amigo presentó a Rogier y Rasmussen en 2009. La gente que los conoce dice que su estatus de forasteros permitió despegar a MasterClass. “Si hubieran sido parte del sistema de Hollywood, habrían seguido las reglas”, dijo Bob Myman, un abogado especializado en entretenimiento y asesor de la compañía. “Se habrían sentado en las oficinas a la espera de que la gente los tomara en serio”.

En 2012, Michael Dearing, un capitalista aventurero y ex jefe de Rogier, dio al emprendedor algo de dinero para lanzarse por su cuenta. Cuando Rogier tuvo la idea de MasterClass, pidió a casi todas las personas que conocía que le presentaran con sus amigos de Hollywood.

En la primavera de 2013, Jay Roach, director de las franquicias “Austin Powers” y “Meet the Parents”, conoció a Rogier en un Le Pain Quotidien en Brentwood, California. Rogier explicó que había identificado a los potenciales instructores que usaban métodos que él había aprendido como becario en IDEO, la firma de diseño e investigación. ¿Roach conocía a alguien que pudiera aceptar dirigir una clase?

El director se mostró receloso. “Uno se muestra renuente de involucrarse demasiado hasta que alguien está vinculado”, dijo Roach, señalando que “alguien” es habitualmente un actor conocido. Sin embargo, dijo a Rogier que se sintiera libre de usar su nombre si le ayudaba a abrir puertas.

Semanas después, Rogier cenó con una amiga de sus días en Crossroads, Becky Hoffman. Poco después, estaba teniendo una reunión con el padre de ella.

Su discurso de presentación fue interesante; Dustin Hoffman podía compartir lecciones de su profesión, como Olivier había hecho con él décadas antes. “Nunca se presentó como algo relacionado con dinero”, dijo Hoffman. “Incluso mi agente dijo: ‘¿Te pagarán por esto?’”

Roach ofreció dirigir el curso impartido por Hoffman, a quien había dirigido ya en las películas “Fockers”. La idea se estaba convirtiendo en algo real.

Ese mes, Rogier conoció a Steve Levin, quien junto con Downey y la esposa del actor, Susan, fundaron Downey Ventures, un inversionista en empresas emergentes digitales. Levin dijo a Rogier: “Si no puedes cerrar tratos con el talento, eres hombre muerto”.

Con cada nueva estrella que se incorporaba, Rogier era capaz de conseguir otra, facilitando el flujo de dinero. “En una era en que las celebridades quieren capital social y efectivo, todos están contando el dinero de todos”, dijo Ken Hertz, un abogado especializado en entretenimiento que asesora a MasterClass.

Rogier decidió que los instructores serían tratados aproximadamente igual entre sí. No se les concederían derechos de aprobación del video final, dijo, pero compartirían los ingresos de las clases vendidas. Y recibirían un anticipo, pero el grueso de su salario se basaría en el número de clases vendidas.

A principios de 2014, Rogier estaba caminando por el Third Street Promenade en Santa Mónica, California, cuando su teléfono celular sonó. Durante más de un mes, había estado tratando de contactar a Patterson, el autor al que Vanity Fair ha llamado “el Henry Ford de los libros”. Y ahora alguien que se identificó como “Jim Patterson” estaba al teléfono.

“¿El autor?”, preguntó Rogier incrédulo.

Patterson preguntó si MasterClass era real. Rogier le aseguró que lo era, y poco después de eso firmó contratos con Leibovitz, Williams y Aguilera. Los cursos de MasterClass incluyen “horarios de oficina”, lo cual permite a los instructores interactuar con los estudiantes por Skype. Otras veces los estudiantes presentan las tareas con anticipación. En uno de esos casos, Patterson consideró el intento de un estudiante de la primera línea de un cuento.

“‘Fue un duro despertar esa mañana’”, dijo Paterson, leyendo en voz alta. “No”. Rió. “Ni siquiera sé de que estás hablando”.