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Cirugía de mentón, lo ‘in’ de ejecutivos cuarentones

Cuando los hombres llegan a la cuarta década, la piel empieza a colgar, y la región del cuello y el mentón se modifican poco a poco. Según un estudio realizado en Nueva York, los cuarentones -sobre todo empresarios- optan siempre por este tipo de cirugía estética. 
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12 diciembre 2014 18:16 Última actualización 13 diciembre 2014 5:0
Hombres de negocios que optan por arreglarse la barbilla. (NYT)

Hombres de negocios que optan por arreglarse la barbilla. (NYT)

Cuando hombres cuarentones y cincuentones aparecen en su consultorio, pellizcándose la piel fofa del cuello y gesticulando hacia la mitad inferior de la cara, el cirujano plástico Scot Glasberg sabe, aun si ellos no, que lo que probablemente quieren es remodelarse el mentón.

“Estos hombres dicen cosas como: 'Creo que mi irá mejor en la oficina, si me cara se ve más prominente’”, contó Glasberg, quien ejerce en la Ciudad de Nueva York. Excepto por el único hombre que solicitó el hoyuelo de John Travolta, pocas veces sospechan sus pacientes que el problema es el mentón, hasta que Glasberg les muestra fotos de antes y después en casos de implantes en la barbilla.

Según la Sociedad Estadounidense de Cirujanos Plásticos, de la cual Glasberg es el presidente, aumentar la barbilla en los hombres apenas subió siete por ciento del 2000 al 2013. Sin embargo, la remodelación del mentón implica procedimientos mínimamente invasivos, como la terapia de ultrasonido y los rellenos, que tienen gran atractivo para los supercautelosos que no quieren que se note.

“En cuanto parece que te operaron como a Bruce Jenner, pierdes masculinidad”, comentó Douglas Steinbrech, un cirujano plástico en la Ciudad de Nueva York, quien dice que la mitad de sus pacientes son hombres.

El dermatólogo Terrence Keaney, que fundó un consultorio cosmético centrado en hombres, en Washington, dijo: “Ahora llegan muchos hombres para estos tratamientos que dicen: 'Siempre me molestó, pero no quería operarme’”.

En las estadísticas sobre los procedimientos sin suturas no se especifica en qué parte de la cara se usan. No obstante, los médicos dicen que, dado que han aumentado las opciones para esculpir el mentón, lo mismo sucede con la demanda, junto con la saturación de las citas para las tardes de viernes, el horario preferido de los hombres, para que no haya que dar explicaciones en la oficina.

Steinbrech aseguró que entre sus pacientes masculinos, los procedimientos submaxilares ahora son los segundos en popularidad, después de la liposucción. Atribuye esto, en parte, a las películas de superhéroes y al montón de actores con mentón de granito (específicamente, mencionó a Chris Pratt de “Guardianes de la Galaxia”),

Cuando la gente ve una barbilla esculpida, señaló Steinbrech, “automáticamente asume que bajo ese traje tienes puesto el de Superman”.

Un mentón fuerte es también característico de los altos ejecutivos, al menos según la investigación realizada por Darrick Antell, un cirujano plástico de Nueva York, quien presentó sus conclusiones en un congreso mundial sobre cirugía cosmética en el 2007. Cuando estudió fotografías de altos ejecutivos (incluidas mujeres) de las primeras 50 compañías de las 500 de Fortune, concluyó que 90 por ciento tenían mentón no retraído a prominente, un rasgo que se encuentra en menos de la mitad de la población estadounidense.

Al parecer, la preocupación por el debilitamiento de la línea de la mandíbula debido a la reabsorción, que es parte del proceso de envejecimiento, mantiene despiertos a los hombres por las noches: el dermatólogo de la Ciudad de Nueva York, Paul Jarrod Frank, afirma que la mayor parte del tráfico en las secciones respectivas de su sitio web ocurre entre media noche y las 2 a.m.

“Se trata de la competición en el trabajo”, indicó Frank. “Sienten que quedan fuera por la edad”.

PROCESOS SEGUROS Y 'NATURALES'

Para tener un mentón afilado sin una operación, las posibilidades incluyen restirar la piel del cuello con ultrasonido, que hace más prominente a la barbilla, y con rellenos como Juvederm para ensanchar la línea de la mandíbula o sumar proyección a la barbilla.

La mayoría de estos procedimientos no invasivos se llevan una hora o menos, incluido el tiempo de adormecimiento. (Mínimamente invasivo no necesariamente significa mínimamente doloroso, aunque las compañías de los rellenos ahora ponen el anestésico lidocaína en sus productos, lo cual ayuda.) El costo empieza en unos 800 dólares por jeringa, y la mayoría de los hombres necesitan de tres a cinco.

Los resultados son inmediatos, aunque los hombres presentan mayor riesgo que las mujeres de tener moretones porque tienen más vasos sanguíneos en la parte inferior de la cara. Asimismo, es necesario repetir el tratamiento cada año, a veces antes, ya que, con el tiempo, el organismo absorbe los rellenos, hechos, con frecuencia, de ácido hialurónico, presente naturalmente en los tejidos conjuntivos.

Los hombres que optan por tratamientos como la Ultherapy, en la que se utiliza calor a través de ultrasonido, pueden no ver la diferencia hasta tres a seis meses después. Eso es lo mucho que tarda la piel para tensarse en respuesta a una lesión térmica.

Los doctores y pacientes potenciales también anticipan lo que esperan será la aprobación del Departamento de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos, a principios del 2015, del ATX-101, unas inyecciones para disolver la grasa submaxilar. Keaney dijo que tiene un amigo con “papada” que le manda correos electrónicos mensuales para saber el estatus. El congelamiento de la grasa, hoy disponible solo para el cuerpo, también se está tramitando para el cuello y la cara.

No obstante, debido a que la piel de los hombres es más gruesa, a menudo las soluciones no invasivas no son tan efectivas como en las mujeres. Por ello, Frank desarrolló, y patentó hace tres meses, un procedimiento más agresivo al que llama UltraTight. En lugar de usar ultrasonido en la superficie, trata a la piel y a la grasa mediante dos agujeros en forma de goma de lápiz, que hace debajo la barbilla. No requieren sutura.

Para derretir la grasa, Frank usa un aparato ultrasónico. Después, esencialmente, plancha la piel desde dentro con calor para regenerar el colágeno. Los pacientes necesitan dejarse un vendaje por 24 horas para que sane la piel pegada a la pared del músculo. La hinchazón apenas si se parece a la de una cirugía dental, comentó Frank, y se ven los resultados cuando cede. El costo del procedimiento es de 5 mil dólares.

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