New York Times Syndicate

Cambio climático da a osos polares nuevo 'menú'

El calentamiento global está provocando un cambio alimenticio en la dieta de los osos polares. Ya no cuentan con bloques de hielo que les permitan cazar focas, pero al llegar a tierra encontraron otra opción: los huevos de gansos de nieve, que modificaron su ruta migratoria ante las alteraciones a su entorno alimenticio.
James Gorman
03 octubre 2014 17:42 Última actualización 05 octubre 2014 5:0
Osos polares

El cambio climático obligó a los osos polares a cambiar de menú. (NYT)

BAHÍA LA PEROUSE. El hielo del mar, aquí, en la orilla occidental de la bahía de Hudson, se rompe cada verano y deja a los osos polares nadando hacia la orilla. La imagen de osos abandonados en pequeñas balsas de hielo se ha convertido en un símbolo de los peligros del cambio climático.

Y por una buena razón. El calentamiento del planeta significa que el mar ártico está siendo cubierto en menor grado por el hielo del mar, dejando a los desolados osos con menos tiempo y menos hielo para cazar focas. Dependen de las focas para su supervivencia.

Pero los osos polares han descubierto una nueva opción del menú. Se alimentan de los gansos de nieve.

Debido a que el hielo se derrite más temprano, los osos vienen antes a tierra firme, y el momento resulta ser un golpe de suerte para ellos. Como extraño efecto secundario del cambio climático, los osos polares llegan a menudo en medio de la gran cría veraniega de los gansos de nieve, antes de que los huevos eclosionen o los polluelos emplumen para volar. Y con 75 mil pares de gansos de nieve en la península del cabo Churchill – el resultado de una continua explosión de la población de gansos – hay una nueva y abundante fuente de comida para los osos.

Sin embargo, lo que es bueno para los osos, ha sido devastador para las plantas y el paisaje, con los gansos convirtiendo grandes extensiones de tundra en barro estéril. Tampoco significa que los osos vayan a estar bien en el largo plazo.

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Lo que está claro es que este destino para hacer turismo de oso polar, se ha convertido en un caso de estudio sobre cómo el cambio climático choca con otros cambios ambientales a nivel local y juega en una mezcla de efecto dominó, con las compensaciones y contrapesos.

''El sistema es mucho más complicado de lo que cualquiera pensó’', dijo Robert H. Rockwell, quien dirige el Proyecto de la Bahía de Hudson, un esfuerzo de décadas para vigilar el medio ambiente.

Para apreciar plenamente cómo la reacción en cadena juega en bahía La Perouse, se requiere estudiar los distintos eslabones de la cadena: los gansos, los osos, las plantas y la tierra debajo de ellos.

Rockwell, de 68 años, ha estado contando gansos en esta zona cada verano desde 1969.

A finales de 1970, comenzó la construcción de su actual campo, unos edificios rodeados de una cerca eléctrica para rechazar osos. Se puede llegar sólo en helicóptero desde la cercana Churchill.

Desde este punto de vigilancia, Rockwell y su equipo han sido testigos del crecimiento de la población de gansos de nieve hasta el punto en que están perjudicando sus propios sitios de anidación. El número de gansos de nieve que viven y migran por la ruta migratoria central del continente, se disparó de alrededor de 1.5 millones en la década de 1960, a aproximadamente 15 millones en la actualidad, y muchos de ellos anidan aquí o se detienen en su camino hacia el norte.

Gansos de nieve
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La razón del aumento de gansos, dijo Rockwell, puede rastrearse en gran medida hasta Louisiana y Texas, en los pantanos costeros, donde desde hace mucho, los gansos pasaban sus inviernos alimentándose de spartina, también conocida como heno de sal o hierba cordgrass. Luego migran al norte en primavera para anidar y criar polluelos en la hierba, juncos y otras plantas de la marisma y la tundra de la costa de la bahía.

Rockwell dijo que la población de gansos tuvo una vez un tamaño limitado por la escasa oferta de alimentos de invierno en el sur de EU. ''Después de que muchos de los pantanos fueron drenados para diversos tipos de desarrollo’', los gansos de nieve dijeron algo así como, "espera un minuto, ¿qué era esa cosa verde justo al norte de aquí? Y resulta que esas son las praderas de arroz '', dijo.

Después de encontrar el arroz más al norte, en Luisiana, los gansos siguieron explorando y ampliando su gama de invierno, encontrando en la búsqueda, los vastos campos agrícolas del Medio Oeste. ''Así que, una especie que estuvo limitada por el hábitat de invierno ahora tiene un suministro infinito de alimentos que incluye los mejores productos agrícolas: maíz, trigo, soya, canola, semilla de colza, todo eso’', dijo Rockwell.

Algunos gansos de nieve pasan ahora el invierno en Iowa y Nebraska, en donde se cultivan estas cosechas. Pero siguen viniendo al sub-Ártico y el Ártico en el verano, siguiendo antiguas costumbres. Durante el tiempo que Rockwell pasó aquí, la colonia se incrementó de 2 mil 500 a 75 mil parejas, y las aves se movieron tan lejos como 30 kilómetros hacia el interior, a medida que arruinaron las zonas cercanas a la costa, debido a sus hábitos alimenticios.

Gansos de nieve
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La opinión en general es que, los osos polares son ''privados de sus alimentos’' en el verano porque simplemente no hay suficiente comida en tierra que contribuya significativamente a su dieta. Pero los gansos de nieve pueden haber cambiado este panorama, por lo menos aquí.

Desde el año 2007, estaba claro que, en promedio, el hielo marino se derrite más temprano, y los osos polares vienen a menudo a tierra, a tiempo para cosechar los huevos de un gran número de gansos y otras aves.

Rockwell, investigador en el Museo Americano de Historia Natural, y Linda Gormezano, una estudiante graduada, a quien estaba supervisando, decidieron ir más allá de los avistamientos de osos comiendo gansos y huevos. Abordaron la dieta del oso de una manera científica.

Gormezano, que comenzó este otoño su investigación postdoctorado en la Universidad de Montana, se especializa en métodos no invasivos para monitorear el comportamiento de los depredadores. En términos de dieta, los científicos pueden observar lo que entra o lo que sale. Con un animal como un oso polar, el segundo enfoque es el más práctico. Decidieron estudiar las heces de los osos polares, o excremento, como se le llama comúnmente.

Gormezano entrenó a un perro pastor holandés llamado Quinoa a encontrar excrementos de oso polar y lo llevó al norte durante varias temporadas de estudios de campo. Ella y Quinoa trabajaron con Rockwell recogiendo y estudiando muestras de excremento de oso polar por varios años, y encontró que los osos estaban comiendo muchos gansos. También estaban comiendo caribúes y otros animales, así como bayas: cualquier cosa a su alcance.

gansos de nieve
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Rockwell y Gormezano han publicado varios artículos sobre sus conclusiones.

Algunos otros investigadores de osos polares reaccionaron con consternación acerca de cómo se pueden interpretar los resultados.
Steven C. Amstrup, científico director de Polar Bears International, dice que no duda de que los osos coman gansos, pero cuestiona la importancia de este hecho. Dijo que le preocupaba que estos resultados fueran tomados por el público, en el sentido de que los osos polares estaban manteniéndose bien. ''Lo que han establecido’', dijo, refiriéndose a la obra de Rockwell, ''es que algunos osos están comiendo huevos e incluso gansos. La pregunta importante es cuántos osos están haciéndolo y cuál es el impacto’'.

Los estudios, dijo, han demostrado que las condiciones de los osos polares en el oeste de la Bahía de Hudson se están deteriorando, cualquiera que sea su dieta.

Y añadió: ''Existe el potencial, para una cantidad de osos polares, para compensar parte de las pérdidas nutricionales mediante el aprovechamiento de los huevos. Pero, ''no es razonable esperar que vaya a ser la gran salvación de los osos polares”.

Además, dijo, la preocupación por los osos es a nivel global y a largo plazo. En el futuro, a medida que disminuya el hielo marino, ''no hay evidencia de que las actuales poblaciones de osos polares puedan sustentarse”.

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