New York Times Syndicate

Cámara de Comercio de EU combate medidas antitabaquistas en todo el mundo

La Cámara de Comercio de Estados Unidos, la organización profesional más grande del país, y sus filiales se han convertido en el instrumento de la industria del tabaco participando en una campaña para combatir las leyes anti-tabaquistas.
Danny Hakim
11 julio 2015 16:22 Última actualización 12 julio 2015 5:0
Tabaco

La cámara, organización privada no lucrativa, tiene más de 3 millones de miembros y un ingreso anual de 165 millones de dólares. (New York Times)

En marzo se convocó aquí a una audiencia parlamentaria para considerar un extraño residuo del corrupto gobierno presidente-revolucionario de Ucrania.

Hace tres años, Ucrania presentó una refutación legal contra Australia, por el derecho de ese país de promulgar leyes anti-tabaquistas en su propio suelo. Para numerosos legisladores, el caso parecía absurdo y querían investigar por qué se había entablado en un principio.

Cuando llegó el momento de defender a la industria del tabaco, se presentó a hablar un hombre llamado Taras Kachka. Él sostuvo que varias “excelentes compañías de tabaco” habían comprado plantas de la era soviética y las habían modernizado, y que ahora estaban exportando tabaco a muchos otros países. Era por el interés nacional de Ucrania, agregó, apoyar a los inversionistas del país, aunque no le vendieran tabaco a Australia.

Kachka no era cabildero del tabaco, ni agricultor o dueño de una planta, él era el presidente de la filial ucraniana de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, la organización profesional más grande de Estados Unidos.

De Ucrania a Uruguay, de Moldavia a las Filipinas, la Cámara de Comercio de Estados Unidos y sus filiales en el extranjero se han convertido en el instrumento de la industria del tabaco, participando en una campaña mundial para combatir leyes anti-tabaquistas de todo tipo, según se desprende de entrevistas con ministros de gobierno, cabilderos, legisladores y grupos defensores de la salud de Asia, Europa, América Latina y los mismos Estados Unidos.

El trabajo de la Cámara en apoyo de la industria del tabaco en años recientes ha surgido como prioridad, al tiempo que la industria se enfrenta a una de las amenazas más graves de su historia. El convenio marco para el control del tabaco, negociado a través de la Organización Mundial de la Salud, da instrucciones para establecer medidas anti-tabaquistas y también habla de limitar la influencia de la industria del tabaco en la toma de decisiones. El tratado, que entró en vigor en 2005, ha sido ratificado por 179 países; entre los que se han negado a hacerlo están Cuba, Haití y Estados Unidos.

Ante una oleada de leyes por todo el mundo, el grupo de presión de la industria del tabaco se dirigió a la Cámara de Comercio para pedirle ayuda, con el peso de las empresas estadounidenses como apoyo.

The New York Times pudo revisar cartas, mensajes de correo electrónico y otros documentos de gobiernos extranjeros, de las filiales de la cámara y de grupos que luchan contra el tabaco. Éstos muestran que la cámara aceptó el reto y emprendió una estrategia triple en su campaña global para promover los intereses de la industria del tabaco.
En la capital de naciones remotas, la cámara cabildea al lado de sus filiales extranjeros para derrotar leyes en contra del tabaco.

En los foros de la industria, la cámara opone a un país contra otro. El primer ministro ucraniano, Arseniy Yatsenyuk, recientemente reveló que la demanda de su país contra Australia fue suscitada por una queja de la Cámara de Estados Unidos.

Y en Estados Unidos, Thomas J. Donohue, director general de la Cámara, ha tomado parte personalmente en el cabildeo para defender la posibilidad de que la industria del tabaco presente demandas dentro de futuros tratados internacionales, en especial la Alianza Transpacífica, el acuerdo comercial que se está negociando actualmente entre Estados Unidos y varios países de la cuenca del Pacífico.

“Representan los intereses de la industria del tabaco”, afirma la doctora Vera Luiza da Costa e Silva, jefa del secretariado que supervisa el convenio de la OMS, “están poniendo el pie en todas partes donde vaya a haber regulaciones más estrictas.”

La Cámara de Comercio emitió breves declaraciones en respuesta a las consultas. “La Cámara se dirige regularmente a gobiernos de todo el mundo para instarlos a evitar medidas que discriminen a determinadas compañías o industrias, socaven sus nombres o marcas comerciales o destruyan su propiedad intelectual”, señaló en su declaración, agregando que “hemos trabajado con una amplia variedad de asociaciones de negocios en el país y en el extranjero para defender esos principios”.
La Cámara no quiso decir si apoyaba medidas para limitar el tabaquismo.

La cámara, organización privada no lucrativa, tiene más de 3 millones de miembros y un ingreso anual de 165 millones de dólares. Gasta más en cabildeo que cualquier otro grupo en Estados Unidos. Por años ha tomado posturas dirigidas a fomentar la fortuna de sus miembros.
Además de que la cámara tiene oficinas locales por todo Estados Unidos, también tiene más de cien filiales en todo el mundo. Las filiales extranjeras pagan cuotas y por lo general se ciñen a la estrategia de la Cámara de Estados Unidos, favoreciéndola en el terreno.

Para las compañías extranjeras, la membresía viene con “acceso a la embajada estadounidense”, según la filial de Camboya, y entrada al “gobierno de Estados Unidos”, según la filial de Azerbaiyán.

El cabildeo de la cámara en favor del tabaco ha causado confusión en muchos países, señaló Da Costa e Silva, explicando que “existe la idea falsa de que la Cámara de Comercio representa al gobierno de Estados Unidos”.

ESTRATEGIA PAÍS POR PAÍS

A más de 4 mil 824 kilómetros de distancia, en Nepal, el ministro de salud propuso una ley el año pasado para que la gráfica de advertencia en los paquetes de cigarrillos, que actualmente cubre tres cuartas partes del tamaño, cubriera 90 por ciento. Los países que han ratificado el tratado de la OMS, como Nepal, tienen que tomar medidas para hacer que los paquetes de cigarrillos sean menos atractivos.

Poco tiempo después, el secretario general de Nepal, Lilamani Poudel, recibió un mensaje de correo electrónico de un representante de la filial local de la Cámara de Comercio, advirtiéndole que la propuesta “anularía la inversión extranjera” e “invitaría a la inestabilidad”.

En enero de este año intervino directamente la Cámara de Comercio de Estados Unidos. En una carta al viceprimer ministro de Nepal, la vicepresidenta de la Cámara, Tami Overby, señaló que ella “no estaba al tanto de ninguna evidencia científica” de que las advertencias grandes “tuvieran algún efecto perceptible en reducir o desalentar el consumo del tabaco”.

Pero en 2013, un estudio de la Universidad de Harvard encontró que las advertencias gráficas “desempeñan un importante papel para señalar los peligros y animar a los fumadores a abandonar el hábito”.
Aunque finalmente Nepal ordenó el aumento de tamaño de las etiquetas de advertencia, las compañías cigarreras pidieron una extensión y el cumplimiento de la ordenanza está estancado.

Este episodio muestra la estrategia de cabildeo país por país de la Cámara. En cartas escritas a los respectivos gobiernos de siete países se vislumbra una tendencia: escritas por el director internacional del organismo, Myron Brilliant, o por sus asistentes, la cámara se presenta como “la federación de comercio más grande del mundo”.

Luego las cartas mencionan el asunto que causa “preocupación”. En Jamaica y Nepal fueron las etiquetas de advertencia en los paquetes. En Uruguay fue el plan para impedir que se exhibieran los cigarrillos en las tiendas. Al presidente de Moldavia le advirtieron que no tomara “medidas extremas” en su país, aunque éstas eran medidas muy comunes, como restringir fumar en lugares públicos y prohibir la publicidad donde se venden cigarrillos.

UNA MEDIDA PARA SALVAR LA HONRA


En Ucrania, fue Valeriy Pyatnytskiy el que suscribió la queja contra Australia en 2012, presentada ante la Organización Mundial de Comercio. En ese tiempo, él era el jefe de negociadores ante la OMC.
En una entrevista reciente, él declaró que el caso era una cuestión de principios y se trataba de respetar las reglas.

Planteó un caso hipotético. Si Ucrania permitiera que Australia usara paquetes lisos para los cigarrillos, ¿qué le impediría a Ucrania hacer lo mismo con las etiquetas de botellas de vino? Entonces los vinicultores ucranianos podrían competir mejor con los vinos franceses, pues todos tendrían etiquetas lisas marcadas simplemente como vino tinto o blanco.

“Eso lo tuvimos en la época soviética”, agregó.
Poco después de que The Times analizara el caso con funcionarios del gobierno ucraniano, hubo nuevas protestas de activistas. Yatsenyuk pidió una revisión del caso. Desde entonces Ucrania suspendió su participación, pero otros países, como Cuba y Honduras, siguen en su demanda contra Australia.

Andy Hunder, que asumió la presidencia de la filial en Kiev de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en abril, dijo que su organización estaba avanzando y agregó: “Ahora estamos viendo para adelante.”