New York Times Syndicate

Arabia Saudita, donde hasta la leche depende del petróleo, pasa apuros económicos

El príncipe heredero sustituto Mohammed bin Salman, ha mencionado a la lechería, Almarai, como un modelo para un país que trata de deshacerse de la dependencia del petróleo. Pero incluso compañías como esta, sin aparente conexión con el petróleo, dependen de la energía barata ofrecida por el reino.
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21 octubre 2016 21:1 Última actualización 23 octubre 2016 5:0
Arabia Saudita pasa apuros para reformar su economía. (NYT)

Arabia Saudita pasa apuros para reformar su economía. (NYT)

ARABIA SAUDITA.- Esto es lo que se necesita para operar una megalechería en el ardiente desierto aquí: 180 mil vacas Holstein, establos enfriados con precisión, agua extraída del subsuelo profundo, alimento procedente de Argentina y un sistema de refrigeración de vanguardia. Para transportar en frío la leche y otros productos por toda la península arábiga, añada 9 mil vehículos.

Nada menos que el hijo preferido del rey Salman, el príncipe heredero sustituto Mohammed bin Salman, ha mencionado a la lechería, Almarai, como un modelo para un país que trata de deshacerse de la dependencia del petróleo. Pero incluso compañías como Almarai, sin aparente conexión con el petróleo, dependen de la energía barata ofrecida por el reino.

Eso está llegando a su fin. Los precios bajos del petróleo y una guerra cada vez más costosa en Yemen han abierto un hueco creciente en el presupuesto saudita y creado una crisis que ha llevado a recortes en el gasto público, reducciones en los ingresos netos y los beneficios para los empleados del gobierno y una veintena de nuevas comisiones y multas. Los enormes subsidios al combustible, el agua y la electricidad que alentaban el consumo excesivo están siendo recortados. Para Almarai, una de las principales marcas en el Medio Oriente, eso significará 133 millones de dólares del balance este año, dijeron funcionarios de la compañía.

El plan de reforma económica de Mohammed ha provocado escalofríos en una nación cuyos ciudadanos han disfrutado desde hace tiempo de un estilo de vida mimado asegurado por el Estado.

“El gobierno está actuando muy rápido para reformar las cosas en Arabia Saudita mientras que la gente se está descubriendo rezagada”, dijo Lama Alsulaiman, una mujer de negocios y miembro del consejo de la Cámara de Comercio e Industria de Yeda. “La vida y los negocios ya no pueden continuar como antes”.

Reescribir el pacto social conlleva riesgos elevados para el príncipe heredero sustituto de 31 años de edad, quien ha apostado su reputación a la transformación de la economía.

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“La gente está esperando a ver lo que él puede hacer”, dijo Ibrahim Alnahas, profesor de ciencias políticas en la Universidad Rey Saud en Riad, la capital. “Si lo logra, su futuro sería ser rey. Si no, su futuro estaría perdido”.

Arabia Saudita pasa apuros para reformar su economía. (NYT)

Las enormes reservas subterráneas de petróleo aquí se han filtrado a casi todas las áreas de la economía saudita. El petróleo crudo hace más que proveer miles de millones de dólares en utilidades a Saudi Aramco, la compañía petrolera estatal, y Sabic, el gigante químico; también apuntala a los sectores que usan energía de forma intensiva como la producción de cemento y la fundición de aluminio.

El déficit presupuestario fue de casi 100 mil millones de dólares el año pasado. Las reservas extranjeras del país han descendido en un 25 por ciento desde que los precios del petróleo empezaron a caer en 2014. El gobierno ha pedido préstamos de bancos extranjeros y tratará de pedir prestado más en el mercado de bonos mundial.

Los fondos de cobertura están apostando a que el banco central saudita se verá obligado a reevaluar su moneda, el riyal. Zach Schreiber, el director de PointState Capital, que ganó mil millones de dólares apostando a que el petróleo caería, dijo a los inversionistas en mayo que el riyal saudita estaba “enormemente sobrevaluado” y que al país solo le quedaban “dos o tres años de camino antes de toparse con pared”.

El gobierno ha reducido abruptamente los proyectos de construcción, forzando a los contratistas a despedir a trabajadores. Este año, jornaleros extranjeros prendieron fuego a autobuses en una protesta en demanda de meses de salarios atrasados. El repentino aumento en las facturas del agua esta primavera condujo a tal indignación en redes sociales que el ministro para el agua y la electricidad fue despedido después de decir a los clientes que perforaran sus propios pozos si no estaban contentos con los precios.

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“Si eres saudita, creciste con esa expectativa de generosidad financiera que se repartía”, dijo Adel Hamaizia, el vicepresidente del Foro de Oxford para Estudios del Golfo y la Península Arábiga. “Es probable que las cosas se pongan más difíciles para el gobierno en términos de manejar la frustración de la gente común”.

Arabia Saudita pasa apuros para reformar su economía. (NYT)

Pese a la imagen de Arabia Saudita como un refugio para jeques que conducen autos Ferrari y tienen establos llenos de caballos de carreras, los ingresos petroleros son mucho más bajos per cápita que en estados pequeños como Qatar o Kuwait. Hay pobreza en el reino así como una clase media cada vez más ansiosa.

Mohammed, el príncipe heredero sustituto, reunió a líderes de negocios, funcionarios del gobierno e, incluso, atletas y artistas en el palaciego Ritz-Carlton en Riad a fines del año pasado para discutir las metas económicas que su equipo estaba desarrollando. Consultores con tabletas se dispersaron por todo el país, sondeando a los sauditas para determinar en qué medida podía el gobierno reducir los subsidios sin provocar protestas.

Después de décadas de régimen por parte de monarcas octogenarios, algunos sauditas jóvenes dijeron en entrevistas que se sentían animados por el papel desempeñado por un príncipe de su generación.

“Los subsidios deberían haber desaparecido hace mucho tiempo. Las cosas siguen siendo muy baratas”, dijo Salman M. Al Suhaibaney, un emprendedor saudita, sosteniendo en alto su bebida como prueba. “Esta botella de agua cuesta más que la misma cantidad de gasolina”.

Al Suhaibaney creó una aplicación para grúas llamada Morni, como un Uber para la asistencia en el camino, que incluye arreglar neumáticos desinflados, la entrega de gasolina y echar a andar baterías. Su negocio está en una incubadora de empresas emergentes apoyada por el gobierno en un edificio de oficinas en Riad. Con un personal de 20 sauditas jóvenes, Morni es un modelo del tipo de negocios que el gobierno, y en particular el príncipe heredero sustituto entendido en tecnología, espera mantengan a flote a la fuerza laboral.

Pero se necesitan más fondos públicos en este momento para cubrir el déficit presupuestario. El gobierno ha anunciado planes para aumentar en más del triple los ingresos no petroleros para 2020, empezando con crecientes cuotas para visas, multas más altas por violaciones de tránsito y un impuesto a las bebidas azucaradas.

Funcionarios han aprovechado todas las oportunidades para reducir costos. Después de recortar el salario a los ministros, congelar las contrataciones y reducir los habituales bonos y pagos por tiempo extra para todos los empleados del sector público, el gobierno anunció recientemente que a los trabajadores se les pagaría según el calendario gregoriano (como en Estados Unidos y Europa), en vez del calendario islámico Hijri ligeramente más corto, añadiendo aproximadamente un día laboral no pagado al mes.

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“Si tu salario baja y tus costos suben, a algo tienes que renunciar”, dijo Hamaizia.

Arabia Saudita pasa apuros para reformar su economía. (NYT)

Menos gasto por parte del gobierno, las empresas y los consumidores cada vez más cortos de dinero significa menos crecimiento y menos empleos. La única manera de crear más empleos para los sauditas en ese ambiente quizá sea deshacerse de los trabajadores extranjeros y reemplazarlos con locales. Esa política, conocida como “saudización” , ha sido seguida al menos desde principios de los años 80 y siempre fracasó, y el número de jornaleros extranjeros se infló de aproximadamente un millón a 10 millones.

Ahora, sin embargo, el gobierno está presionando más duro a las empresas. Los trabajadores extranjeros cuestan menos, pero el gobierno impone multas y se niega a renovar visas para los trabajadores extranjeros si las nóminas de las empresas descienden por debajo de un cierto porcentaje de sauditas. Las metas del reino para elevar el empleo incluyen más de 450 mil nuevos empleos en el sector privado para 2020.

La lechería Almarai emplea a 8 mil sauditas entre su fuerza laboral de más de 40 mil trabajadores. En una mañana reciente, 150 vacas Holstein entraron sin prisa en la sala de ordeña donde trabajadores originarios de Kenia, Filipinas y otras partes las conectaron a bombas automatizadas. La empresa _ que también produce yogur y queso e incluye una panadería _ tiene su propia academia de capacitación para los sauditas, que atrae a 15 mil solicitantes anualmente para solo 400 puestos de trabajo.

Pese a su árido ambiente, Arabia Saudita alguna vez buscó desarrollar la agricultura a gran escala, incluso convirtiéndose en exportador de trigo antes de casi abandonar el cultivo para ahorrar agua. Almarai ha comprado tierras de cultivo en Argentina, California y Arizona para producir alfalfa para enviarla aquí.

Sin embargo, la empresa está bajo presión. Aunque los precios de los servicios públicos y del alimento están aumentando, no se ha permitido a la lechería elevar el precio de la leche.

“Lo hemos intentado en el pasado, y el rey nos dio una palmadita en el hombro y dijo: ‘¿Qué están haciendo?’”, dijo Stuart Gouk, gerente de manufactura en la planta aquí. Los precios de la leche más altos pudieran tener repercusiones políticas.

Se espera que los recortes a los subsidios del reino se profundicen. Bien se pudiera llegar a un punto en que, como con el cultivo de trigo, los formuladores de políticas tengan que decidir si realmente tiene sentido producir leche en el desierto.