New York Times Syndicate
BUENA VIDA

36 horas Ho Chi Minh, Vietnam

Conoce en un fin de semana Ho Chi Minh, la ciudad más moderna de Vietnam que transpira un aire juvenil, vigorizante y estridente. En esta urbe podrás visitar antros y bares increíbles, así como disfrutar una gastronomía única y deliciosa. 
The New York Times
15 mayo 2014 21:54 Última actualización 16 mayo 2014 5:0
Ho Chi Minh es una de las ciudades asiáticas más vanguardistas. (NYT)

Ho Chi Minh es una de las ciudades asiáticas más vanguardistas. (NYT)

Zumbidos se escuchan por todos lados. Ya sea el rugido de las motocicletas, la casi constante inauguración de bares y restaurantes, la naturaleza conversadora de sus habitantes o la abundancia de excelente café, siempre hay algo vigorizante en Ciudad Ho Chi Minh, la metrópolis más grande de Vietnam.

No es ninguna sorpresa que Saigón, como la llaman casi todos los locales, transpire una energía jovial e inventiva. Después de todo, más de la mitad de sus 8 millones de habitantes tiene menos de 35 años.

Este espíritu dinámico brilla en peculiares cafés, innovadora cocina y boutiques de moda local. Y cuando necesite un respiro para todo lo nuevo y fabuloso, es fácil robar momentos de tranquilidad en edificios coloniales que se están viniendo abajo y en contemplativos espacios de arte.

1
Viernes


3 p.m.

¿QUIÉN SE COLÓ EN LA FIESTA?

Los saigonenses empresariales pudieran parecen imparables, pero no siempre fue así. El Palacio de Reunificación, los ex cuarteles generales del gobierno survietnamita, se ve igual que el 30 de abril de 1975, día en que un tanque norvietnamita destrozó sus puertas marcando el fin de la brutal guerra de 20 años.

Los amantes de la historia y los fanáticos del modernismo valorarán sus opulentos y bien conservados interiores, que van desde salas oficiales adornadas con tapicería fuerte en seda e intricados utensilios de laca hasta la Sala de Juegos, con sus sillones bajos verde oliva, donde es fácil imaginarse oficiales tramando la guerra mientras bebían y jugaban cartas. Un laberinto de salas subterráneas de concreto dedicadas al esfuerzo de guerra está lleno de mapas, teléfonos de discado color pastel y radios divertidamente grandes.

5:30 p.m.

SERVIDO

Elévese por encima del estruendo de la hora pico del viernes yendo a uno de los bares de azotea de la ciudad, construidos sobre destellantes rascacielos que proveen una vista fascinante a los amplios bulevares y caóticos circuitos de tráfico de la ciudad. Eon Heli Bar, en el piso 52 de la Torre Financiera Bitexco (el edificio más alto de la ciudad), ofrece el lugar con más altura para una bebida al ocaso. Afortunadamente, los precios durante la “hora feliz” no son tan altos, con bebidas como la Barrena de Albahaca (ginebra, Cointreau, albahaca fresca). Los nuevos ricos se juntan en Chill Sky Bar, donde cócteles concebidos por el “mixólogo” Le Thanh Tung se sacuden en un iluminado bar al aire libre, mientras que Shri, en el piso 23, es un sitio elegantemente tenue. Las mesas íntimas de la terraza están rodeadas por macetas de franchipanieros y el ocasional canto de un ave. Reserve con antelación y deje las sandalias para otro día.

7 p.m.

COCINA DE CAMPO

Con su astillada vajilla clásica, estantes de libros llenos de novelas hechas jirones y discos de vinilo, y con sus mesas de madera reciclada, Cuc Gach Quan es un respiro de aire fresco en la moderna fachada de la ciudad. Tran Binh, el arquitecto dueño del lugar, abrió el restaurante en un edificio colonial francés como oda al país natal de su abuela, fusionando nostalgia y comida casera vietnamita con una elegancia ecológica.

En el extenso menú ( hay 35 verduras a escoger) se usan ingredientes frescos, con platos destacados como tofu frito con chile y hierbalimón y un crujiente róbalo en salsa de maracuyá. A pocas calles está una propiedad hermana, Cuc Gach Café, un espacio inspirado en mediados de siglo que cuenta con menú diario y batidos de frutas.

10:30 p.m.

VIBRAS CELESTIALES

Café popular durante el día, La Fenêtre Soleil se convierte en casa de fiestas chic los fines de semana, cuando grupos de música en vivo y D.J. tocan de todo, desde ska de salón hasta pop asiático psicodélico de la década de 1960.

Gente “hipster”, artistas y veinte y treintañeros van en tropel a este espacio romántico (enormes ventanas, sillones desiguales, espejos dorados y cornamentas montadas en las paredes) para beber vino tinto y pasar la noche bailando. El recién lanzado Observatory se está posicionando como centro del paisaje cultural alternativo de la ciudad, auspiciando por las noches música en vivo y de D.J. e inauguraciones de arte y lecturas durante el día. Las fiestas de fin de semana siguen hasta las primeras horas, a veces hasta mucho después del amanecer.

Vietnam
1
Sábado

8 a.m.

BRUM BRUM

Únase al mar de motocicletas con un recorrido de Vietnam Vespa Adventures, cuyas Vespas de colección hermosamente restauradas lo transportarán a los lugares de la ciudad menos frecuentados (los clientes van en el asiento trasero). Dirigida por un bien versado guía local, la opción de medio día “Insider’s Saigon” (65 dólares) lleva de paseo a paradas como la intersección donde el monje budista Thich Quang Duc se prendió fuego y murió en 1963 para protestar contra la persecución de monjes durante el gobierno survietnamita, aunado a vistas íntimas a la vida de la ciudad: un templo lleno de incienso en el viejo vecindario de Cholon; un parque donde dueños de aves se reúnen las mañanas de los fines de semana para beber café acompañados por sus enjauladas mascotas piantes.

12:30 p.m.

SIMPLES PLACERES

En Saigón puede gastar 1 o 100 dólares en una comida y disfrutarla por igual; aceras, mercados y frentes de calle de negocios familiares albergan muchos de los mejores cocineros de la ciudad. En Quan Hoa Dong, un sitio para comer refrescado con ventilador a una cuadra al norte del Mercado Ben Thanh, un equipo de madre e hija asa brochetas de cerdo a la perfección para el thit nuong (60,000 dongs), un plato imperdible de fideos de arroz, rollos primavera fritos y verduras frescas. Thanh Binh, ahí cerca, es famoso por sus manos de cangrejo y ofrece un amplio menú de platos clásicos del sur. Guarde espacio para un vaso grande de dulce che thap cam en Che My 2, a 15 minutos caminando.

2 p.m.

COMPRE COSAS LOCALES

Por tentado que pudiera estar a ponerse la clásica túnica ao dai color mandarina, ¿por qué no llevarse a casa un recuerdo ligeramente más au courant? Un buen lugar para empezar es Ginkgo Concept Store, que se enfoca en artículos hechos sustentablemente, desde ropa de diseñadores locales (eche un ojo a la línea de algodón y seda orgánica de Linda Mai Phung) hasta barras de chocolate hermosamente empaquetadas marca Marou, el primer chocolate de Vietnam de origen único hecho a mano usando granos de cacao locales. Mai Lam, un lugar entre chic y bohemio localizado en Dong Khoi, la elegante calle comercial de la ciudad, ofrece interpretaciones avant garde de estilos vietnamitas tradicionales en materiales eco amigables íntimamente confeccionados. Anna Vo vende tops recortados en patrón pata de gallo y minivestidos de encaje diseñados por una creadora de moda saigonensa formada en Milán.

4 p.m.

ARTE EN AUGE

Aunque Hanoi es considerado el centro cultural de Vietnam, la atmósfera de mentalidad más abierta de Ciudad Ho Chi Minh actualmente está fomentando su propio paisaje creativo. Cobijada en una ex fábrica, Galerie Quynh es una galería contemporánea que cada año presenta varias exhibiciones que examinan la psique vietnamita. La organización no lucrativa San Art apoya el trabajo experimental, mientras que la Galería Craig Thomas es manejada por un estadounidense que ha estado involucrado en el paisaje de arte local durante más de 10 años.

7 p.m.

GUSTOS GLOBALES

El progreso de la ciudad ha traído una nueva ola de gustos, evidente en el floreciente paisaje de restaurantes que cubre un paladar global. En Pizza 4P’s, sobre un callejón que sale de la calle principal, cuatro amigos de Tokio llevan la precisión de la cocina japonesa a delgadas pizzas Margaritas acompañadas con queso mozzarella casero y estilos inspirados en su tierra natal, como la pizza de calamar con algas marinas, cocinada en horno a leña. Blanchy Street, situado donde solía estar una refinería de opio, es manejado por Martin Brito y Yogo Oba, dos chefs formados en Londres por Nobu. En un espacio íntimo con hermosos pisos de azulejos y mesas de madera, el par fusiona sabores japoneses y sudamericanos con panaché, sirviendo platos como carpaccio de pulpo con salsa de jalapeño, junto con un menú de sushi y sake.

10:30 p.m.

GENTE HERMOSA

En el "Bar 2 Lam Son" del Park Hyatt, un impresionante ejemplo de unión de lo viejo con lo nuevo con pantallas enrejadas y lámparas con forma de esferas de vidrio, relájese con un martini de jengibre en uno de los románticos rincones con cortinas de tela o agarre una mesa de cóctel con vista a la calle, viendo a los jóvenes de la ciudad pasar rápido en ciclomotores. Los viernes y los sábados hay presentaciones de D.J. Xu, que también alberga un moderno restaurante vietnamita, atrae al set que quiere ver y ser visto, vestido con tacones altos, faldas cortas y pelo planchado, mientras bebe tragos preparados con ingredientes como jugo de caña de azúcar y quinotos acompañados con música estridente y pinturas de personalidades como Richard Nixon y Napoleón.

Vietnam
1
Domingo

10:30 a.m.

UNA TAZA COLONIAL

Entre las influencias que la cultura francesa ha tenido sobre esta ex colonia, dos ejemplos perdurables son el excelente café y arquitectura, que se juntan en L’Usine, sobre un callejón alineado con puestos de arte saliendo por la Dong Khoi. Inaugurada por un grupo de amigos expatriados treintañeros, esta cafetería boutique está localizada en una grandiosa estructura de la década de 1890 que otrora fuera el Hotel de Saigón.

Actualmente ha sido restaurado a casi su gloria original, con elevados pilares de hierro forjado y ventanas arqueadas que acentúan el espacio lleno de luz. Con un café vietnamita a mano (servido con un colador y mezclado con leche condensada) y atractivos artículos de casa y ropa de diseñadores locales, es el lugar perfecto para ponderar el histórico pasado y brillante futuro de Ho Chi Minh.

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