New York Times Syndicate
The New York Times

36 horas en San Francisco

La encantadora morada del oro. SanFrancisco es una ciudad que se reinventa a sí misma cada vez que uno recarga la cuenta Twitter, con grúas elevándose por todo el centro y un ejército de jóvenes trabajadores de la industria tecnológica fluyendo hacia vecindarios de toda la ciudad.
The New York Times
05 noviembre 2015 21:15 Última actualización 06 noviembre 2015 5:0
No se la pierda. La casa de los Gigantes luce espléndida en este pleno otoño. (The New York Times)

No se la pierda. La casa de los Gigantes luce espléndida en este pleno otoño. (The New York Times)

No pestañee o se perderá del próximo “nuevo” San Francisco. Esta es una ciudad que se reinventa a sí misma cada vez que uno recarga la cuenta Twitter, con grúas elevándose por todo el centro y un ejército de jóvenes trabajadores de la industria tecnológica fluyendo hacia vecindarios de toda la ciudad.

En la década de 1960, San Francisco era sinónimo de contracultura hippie; en la década de 1990, del auge de las “punto com” (y de su estallido posterior, a principios este siglo); más recientemente, de la maduración del movimiento culinario del Área de la Bahía.

1
VIERNES

4 p.m.
Ciudad cerca de la Bahía
Haga tiempo para una caminata sobre el Embarcadero, el paseo peatonal por excelencia de San Francisco junto a la bahía. El punto de partida está al sur del Puente de la Bahía, en Red’s Java House, sobre el Muelle 30. Siendo un sencillo antro costero que el San Francisco Chronicle alguna vez llamó “la Catedral de Chartres de las comidas baratas”, Red’s ha existido de una forma u otra desde 1912, cuando estibadores iban en busca del especial de desayuno de hamburguesa con queso y cerveza. En estos días es una parada favorita de los fanáticos de los Gigantes de camino a un juego en el Parque AT&T, casa de la Serie Mundial de 2010, 2012 y 2014. Únase a la alegre clientela igualitaria para comerse una hamburguesa de queso con pan fermentado y beberse una cerveza en el patio de afuera; tiene una vista que se extiende kilómetros.

7 p.m.
Dos embarcaderos
Charles Phan, famoso por Slanted Door, ha cambiado de estrategia con Hard Water, un diminuto restaurante y bar de whiskey con conjugaciones a Nuevo Orleáns que abrió en 2013 sobre el Muelle 3. La cocina prepara un pollo frito genial, ideal para absorber los poderosos cocteles. Los tragos de whiskey parten desde los 22 dólares y son una suave introducción a una lista grande. Para una comida más abundante, camine dos muelles hasta Coqueta, un sitio perteneciente a Michael Chiarello donde lo español se topa con los californiano y donde la extraordinaria paella alcanza para tres.

9 p.m.
Las del estribo
Un bar en La Misión es un sitio apropiado para cerrar la noche. En Royal Cuckoo, un lugar atmosférico con pinta de antro, la norma son los cocteles buenísimos, al igual que la música nocturna en vivo de miércoles a domingo que luce el clásico órgano Hammond de la casa. Beber afuera es una opción en Zeitgeist, jardín de cerveza con espíritu punk que se ha vuelto una institución del vecindario; su población nativa es fuerte en ciclistas y mensajeros en bicicleta.

San Francisco
1
SÁBADO

10 a.m.
Parta el pan
Sobre la calle 24th Street, en La Misión, las panaderías mexicanas siguen estando donde empiezan las mañanas. Llévese un pan dulce salpicado en azúcar u hojaldres rellenos de natilla para acompañar su café en La Mejor Bakery o en Panadería La Mexicana, y vea cómo despierta el vecindario. Después, vaya al sur para subir la Cima de los Altos de Bernal, azotada por los vientos, con dirección al desparramado Mercado de Productores Alemany, que según se dice es el más antiguo del estado de California, ubicado de forma inverosímil cerca de donde la autopista Interestatal 280 se cruza con la Autopista 101. El mercado semanal sigue ofreciendo el mejor caudal de la ciudad: tan solo las verduras regularmente van desde frijol largo chino, hojas de chícharo y col china hasta diente de león, col rizada y hojas de mostaza. No se puede arreglar lo que no está mal.

12 p.m.
Día de campo en el parque
Lleve sus provisiones para un día de campo en el recién mejorado Parque Dolores, donde una renovación de 8 millones de dólares arregló la mitad norte del parque con nuevas canchas de tenis, 2.5 hectáreas de limpio y herboso esplendor y baños agrandados. La otra mitad del parque recibirá el mismo trato el próximo año. Lo que no ha cambiado: la diversa aglomeración de humanidad y las vistas excelentes al horizonte de San Francisco.

1:30 p.m.
Arte popular
Haga un balance de los murales de La Misión con Precita Eyes, una organización de arte del vecindario que ha estado patrocinando proyectos locales e internacionales de murales y ofreciendo clases durante casi cuatro décadas. Los docentes encabezan caminatas semanales que llevan a murales entre callejones y calles densas en color, y suman historias y contexto a imágenes siempre cambiantes que hablan de todo tipo de cosas, desde derechos humanos hasta el huracán Katrina.

7 p.m.
Dos formas de probar
Póngase en las manos expertas de algunos de los mejores chefs de barrio de La Misión. En el ventilado espacio nuevo del Ichi Sushi & Ni Bar pida asiento en la barra para ordenar un omakase, o la recomendación del chef, y entreténgase con el desfile de mariscos color rubí que pasen por su plato, quizás salmón silvestre, dulces cabezas de camarón o caballa ligeramente soasada. O pruebe el menú de tres platos con maridaje de vino en Heirloom Cafe, un elegante sitio del vecindario que podría presentar ingeniosamente una falda de res y zetas maitake con un malbec. En ambos establecimientos destacan los platos frescos y sencillos y el servicio amigable, amén que el precio es bueno.

9 p.m.
Uno por el equipo
Traiga amigos para jugar uno o dos juegos en Mission Bowling Club, que cuando abrió en 2012 fue el primer boliche nuevo de la ciudad en 40 años. Sommer Peterson y Molly Bradshaw, los dueños, querían conjurar el íntimo y amigable boliche de barrio de su juventud, pero con comida realmente buena (y sin iluminación fluorescente). Han tenido éxito. Dos de las seis pistas se reservan la mayoría de las noches para los que llegan de improviso, pero probablemente le convenga hacer una reservación.

San Francisco
1
DOMINGO

10 a.m.
Bienvenidos ratones de biblioteca
Primero estuvo Green Apple Books: inaugurada en 1967, es una institución literaria. Ahora hay una Green Apple Books on the Park, perfectamente situada para una inspección matutina en la Novena Avenida del Inner Sunset, justo al sur del Parque Golden Gate. No se deje engañar por la angosta vidriera; la tienda se adentra bastante en el espacio interior y es lo suficientemente grande para estar anclada por un área especial para niños. Como su tienda hermana, también auspicia eventos con una impresionante línea de escritores, incluyendo invitados recientes como Karl Ove Knausgaard, Maggie Nelson, Aleksandar Hemon y Molly Antopol. Después, recorra la calle y entre al Urban Bazaar para echar un ojo a productos de comercio justo y raros regalos de fabricación local y admire el encantador vivero de plantas aéreas y suculentas de la boutique.

11:30 a.m.
Gustos de temporada
Para un brunch pausado, vaya al patio trasero calentado por el sol de Nopalito, una filial del adorado Nopa, de Divisadero, y pruebe vibrante comida mexicana brillantemente gustosa: quesadilla de flor de calabaza, pozole con paleta de cerdo y ensalada de durazno, lechuga y aguacate con semillas de calabaza y queso cotija. O para una comida de paso, visite Arizmendi Bakery, un sitio manejado y operado por sus dueños, para probar la excelente pizza del día: siempre vegetariana, siempre cambiante, siempre disponible por rebanada o entera.

1 p.m.
En residencia
El Museo de Young, en el Parque Golden Gate, invita cada mes nuevos artistas en residencia para instalar arte y obras con el público durante horas fijas en la Galería de Educación Kimball. Virtuosos recientes han incluido a Shawn Feeney, un músico y artista cuya serie “Musical Anatomy” expuso un ingenioso casco diapasón que los visitantes podían ponerse (mientras lo tocaba). Carlo Abruzzese, un artista de San Francisco, transformó en octubre datos censuales en meticulosas pinturas arquitectónicas.

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