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36 horas en Raleigh

Sorpréndete con las maravillas que puede ofrecerte la capital de Carolina del Norte y descubre que, además de ser un referente tecnológico y científico de Estados Unidos, esta ciudad cuenta también con vistosos restaurantes e increíbles galerías de arte.
The New York Times
13 marzo 2014 19:33 Última actualización 14 marzo 2014 5:0
Raleigh

Raleigh posee excelentes restaurantes entre sus calles. (NYT)

Raleigh tradicionalmente ha sido considerado, junto con Durham y Chapel Hill, como parte del Triángulo de la Investigación; territorio de la ciencia, la tecnología y, de cara al torneo de este mes de la Asociación Nacional Atlética Colegial (NCAA, por su sigla en inglés), del básquetbol colegial. Pero esta abreviatura geográfica cada vez se ha vuelto más anticuada en los últimos años, conforme cada ciudad ha desarrollado personalidad individual.

Actualmente, la capital de Carolina del Norte está repleta de la energía empresarial de etiquetas locales de ropa y galerías de arte transformadas hasta cervecerías artesanales y ambiciosos restaurantes.

Más que simplemente uno de los tres vértices del Triángulo, Raleigh ahora se está autodefiniendo como destino digno de explorarse por méritos propios, independientemente de lo que yace más allá de los límites de la ciudad.

1
Viernes

3 p.m.

VÍSTASE A LO LOCAL

Para darse una idea del espíritu jovial que ha revigorizado el centro, eche un ojo a las tiendas de ropa y accesorios de marcas chicas locales que recientemente han abierto las puertas. En Lumina Clothing, revise la ropa de caballeros de fabricación estadounidense: orillo de tela de mezclilla, pantalones de algodón color mostaza, corbatas de algodón con estampado de camuflaje. A la vuelta de la esquina, estampe su logo en un colgante de acrílico rosa fuerte en Moon and Lola, un negocio que se especializa en joyería personalizada en colores caramelo. A una cuadra de ahí, High Cotton está llena de corbatas de moño hechas a mano (y vinchas y fajas) en una gama de patrones, desde cachemira hasta “seersucker” rosa.

5 p.m.

BRINDANDO POR LA CIUDAD

La inclinación empresarial de la ciudad también alimentó el año pasado una explosión de cervecerías artesanales nuevas, así que recorra los bares situados en sus propias bodegas para encontrar su nueva cerveza favorita. En la cavernosa Raleigh Brewing Company, pruebe la descaradamente nombrada Hell Yes Ma’am, una belga dorada fácil de beber. En Crank Arm Brewing, un sitio elegante con temática de bicicletas y cervezas como Unicycle Single Hop Pale Ale y Pumptrack Pumpkin Porter, viejos piñones y cadenas son parte integral de la decoración industrial e instalaciones de arte montadas a la pared. Y en el acogedor Trophy Brewing Company, saboree cervezas de producción limitada como la Rose Gose con perfume a romero, servidas desde espitas coronadas con trofeos.

7:30 p.m.

RUMOR DE COMIDA

La comida más emocionante que actualmente se sirve en Raleigh está en Stanbury, inaugurado en septiembre en una tranquila cuadra al norte del centro. La decoración no es recargada (mesas de madera, algunos votivos, una cocina abierta), pero la interpretación del lugar de la cocina americana moderna es aventurera. El menú estacional basado en ingredientes, que cambia todos los días, recientemente incluyó ostiones Chadwick Creek (3 dólares cada uno), pez ballesta de Carolina del Norte asado a la sartén (12 dólares) y un delicioso plato de crujiente cabeza de cerdo con lentejas beluga, rúcula y un legamoso huevo de pato cocido a 63 grados centígrados (12 dólares). Los postres no desilusionan, pero considere ir al lado a Escazu Artisan Chocolates, donde el chocolate se fabrica en el lugar y las trufas de caramelo con olor a clavo son casi demasiado bonitas para comerlas.

10 p.m.

LOS SONIDOS ENVUELVEN

Baje la cena bailando en Kings, un sitio peculiar de música en vivo donde los pulgares de Ciriaco y Figaredo (como en Los Muppets) siempre están para juzgar desde un balcón privado. En la pista pudiera haber un grupo local de música folklórica o una presentación Indie. Sila música no es de su agrado, una alternativa lo espera dos pisos abajo en Neptunes Parlour, un estridente bar y club para bailar con D.J., pista de baile vagamente iluminada y maquinitas clásicas para jugar.

Raleigh
1
Sábado

10 a.m.

CONOZCA A LOS CIENTÍFICOS

Cómo fomentar el interés de los estudiantes en temas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, por su sigla en inglés) recientemente ha generado una discusión nacional, pero el Museo de Ciencias Naturales de Carolina del Norte ya tiene una idea para abordar la cuestión. El Centro de Investigación de la Naturaleza del museo, un ala de 7,432 metros cuadrados inaugurada en abril de 2012, busca inspirar a la próxima generación de científicos desmitificando el proceso de investigación. Hay tres pisos atestados de oportunidades interactivas: modelar tormentas, hacer pruebas con muestras de ADN, seguir a los científicos mientras trabajan en laboratorios con paredes de cristal. “Meet the Scientist”, las conferencias a profundidad ofrecidas por investigadores del área que presentan su trabajo, fascinarán a todas las edades. Entrada gratuita.

Mediodía

CERDO, PASADO Y PRESENTE

Para un almuerzo en una era que está desapareciendo rápido, diríjase a la barra de Clyde Cooper’s Barbeque ahora que todavía puede. Aunque el establecimiento ha estado preparando carne asada en el mismo lugar desde 1938, tiene planes para mudarse a la vuelta de la esquina a principios del próximo mes. La carne asada salpicada con vinagre sabe mejor en un emparedado de cerdo picado (3.25 dólares) con ensalada ácida, una guarnición de “hush puppies” y té dulce. O vuélvase nouveau (o más bien “nuevo”) en Jose and Sons, un elegante restaurante nuevo que se basa en la ascendencia de sus dueños para producir una combinación de cocina sureña y mexicana. La fusión culinaria parece natural cuando prueba tostones bañados con queso picante (6 dólares) o una entrada revienta-panzas que se llama Chicharrón and Waffles (waffles con masa de maíz, una pila de chicharrón de panza de cerdo, salsa y huevo escalfado; 11 dólares).

2 p.m.

ARTES DE ALMACÉN

El área del centro conocida como Warehouse District, otrora un simple sector de edificios dilapidados de ladrillo rojo, ahora alberga estudios y galerías de arte. Empiece una exploración del vecindario en Flanders Gallery, un sitio brillante que exhibe arte contemporáneo variado (un tractor tapado con croché, fantásticas esculturas animales) con énfasis en artistas emergentes del área. Después, cruce la calle hasta CAM Raleigh, el primer museo de arte contemporáneo de la ciudad, que abrió en 2011 (5 dólares). Una exhibición reciente presentó arte trabajado con tecnología de mapeo como imágenes satelitales y Google maps. Luego pare en Designbox, una galería, negocio y espacio de trabajo compartido que entre otras cosas vende cartas de cartón de Paul Friedrich, el ilustrador de la casa.

4 p.m.

PATINE O CAMINE

El básquetbol y el fútbol universitario tienden a dominar la conciencia deportiva de la zona central de Carolina del Norte, pero también abundan otras oportunidades fuera de lo común para espectadores. Aliente a las jugadoras de la liga local femenina de “roller derby”, las “Rollergirls” de Carolina, cuando entren patinando al estadio J. S. Dorton Arena. Luego de aprender las reglas explicadas en el programa, los ofensivos ataques con anotadoras designadas intentando superar los bloqueos serán tan entretenidos como los ingeniosos apodos de las patinadoras. Si los equipos juegan afuera, confórmese con un paseo por el tranquilo jardín botánico del JC Raulston Arboretum, situado ahí cerca.

7:30 p.m.

El SUR VÍA SURESTE ASIÁTICO

Un ejemplo de las cada vez más diversas opciones para comer en el centro es Bida Manda, un nuevo y fino restaurante laosiano donde las paredes están adornadas con palos tejidos tipo bambú. Vansana y Vanvisa Nolintha, los hermanos dueños del lugar, también incorporaron a la decoración elementos personales, como una imagen en blanco y negro de sus sonrientes padres vestidos con ropa de boda laosiana que recibe a los clientes. Recientemente, la lista de platos destacados incluyó una rica sopa de panza de cerdo con curry de coco, verduras y fideos de arroz (16.90 dólares) y una ensalada picante de papaya verde con cuello de cerdo al ajo y jengibre, maníes, salsa de lima y una canasta de arroz pegajoso (17.90 dólares).

11 p.m.

ESPÍRITUS EN BODEGAS

Vaya al subsuelo para encontrar los antros para beber con más clase. En Foundation, un bar subterráneo, bebidas de cola y jarabes hechos por la casa se mezclan en cócteles como el Sweet Home Carolina (ron ligero Cruzan, jarabe simple de batata, huevo y especies otoñales; 10 dólares). Bajando por otro juego de escaleras está Fox Liquor Bar, un salón vagamente iluminado localizado en el sótano de la ex tienda de abarrotes Piggly Wiggly. La discreta entrada y las paredes de ladrillos aparentes forman parte de la temática de tugurio ilegal de la era de la Ley Seca, pero sus acogedores divanes de piel negra y fuertes cócteles clásicos son lo que mantienen atestado el lugar.

Raleigh
1
Domingo

11 a.m.

DESAYUNO ALMUERZO VIGORIZANTE

Ashley Christensen, la aclamada chef de Raleigh, actualmente supervisa cinco negocios en la ciudad (y uno más está en camino). Pero el café casual Joule Coffee, que abrió las puertas en septiembre, podría ser el mejor de todos. El alegre interior está acentuado con sacudidas de color de sillas y bancas en tono bermellón, mientras que nichos envidriados que flanquean la entrada hacen de tranquilos rincones para inspeccionar el periódico dominical. Luego de escoger la variedad de granos para su café elaborado por goteo (todo de Counter Culture Coffee, de Durham), enfóquese en el excelente menú del desayuno almuerzo. El esponjoso panqueque de batata (12 dólares) indudablemente recargará sus pilas, así como el “Hangover”, un delicioso tazón de “grits”, queso Cheddar derretido, tocino, pico de gallo, cebolleta y crema agria (12 dólares).

1 p.m.

ARTE EN EXPANSIÓN

El Museo de Arte de Carolina del Norte abrió en 2010 el nuevo Edificio Oeste, una estructura angular moderna construida para albergar su colección permanente. El edificio, encerrado por paneles de aluminio, exhibe diversas obras de arte que van desde el antiguo Egipto hasta lo contemporáneo. Luego de explorar las espaciosas galerías, haga una pausa para admirar el estanque del patio rodeado por esculturas de Rodin. Después, avance al Edificio Este, que actualmente presenta una lista cambiante de exhibiciones temporales. La entrada es gratuita para el Edificio Oeste y para el encantador parque de esculturas que serpentea entre los bosques y pastizales circundantes.

Raleigh
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