New York Times Syndicate
THE NEW YORK TIMES

36 horas en Phnom Penh

La globalización ha hecho de la capital de Camboya un paraíso urbano de gran diversidad cultural. Sin embargo, también podrás apreciar la rica historia de este país oriental a través de elementos como la arquitectura y la gastronomía. 
The New York Times
11 diciembre 2014 19:25 Última actualización 12 diciembre 2014 5:0
Phnom Penh, la capital de Camboya. (NYT)

Phnom Penh, la capital de Camboya. (NYT)

Sobre Norodom Boulevard, una de las arterias más antiguas de Phnom Penh, una enorme pantalla LED delinea drásticamente en las sombras los aleros en gradas del templo budista Wat Langka.

A la vuelta de la esquina, la recién erigida imponente estatua del finado rey Norodom Sihanouk, padre fundador de la Camboya moderna, contempla mientras adolescentes vestidos como artistas de K-pop pasan de prisa en motocicletas, y oficiales uniformados en vehículos ligeros todoterreno navegan las abarrotadas calles.

1
Viernes

5 p.m.

BEBIENDO HISTORIA

Jacqueline Onassis, Catherine Deneuve, Angelina Jolie: Phnom Penh ha estado atrayendo a la gente chic durante décadas. Y todos se han quedado en el Raffles Hotel Le Royal, que ha atestiguado muchas de las encarnaciones de Phnom Penh desde 1929, incluso dando refugio a periodistas antes que el Jmer Rojo evacuara la ciudad en 1975. En estos días, trabajadores de embajadas y organizaciones no gubernamentales se reúnen en su Elephant Bar, reposando en muebles de caña de Indias sobre ventanas arqueadas con vistas a jardines, bebiendo tragos como Femme Fatale (champaña, crème de fraise sauvage, coñac), que según se dice Jackie disfrutó en 1967 (un vaso de cristal en exhibición manchado con pintura de labios de la ex primera dama). El bar fue nombrado en honor a los mil396 elefantes de su decoración, aunque está planeada una renovación.

8:30 p.m.

COCINA CAMBOYANA

Aún recuperándose de la casi total aniquilación cultural del Jmer Rojo, la cocina camboyana ha luchado por encontrar un lugar entre los sabores más familiares del sureste asiático. Afortunadamente, la comida, famosa por sus sutiles cualidades y uso experto de hierbas aromáticas, tiene sus defensores. Luu Meng, el célebre chef de la ciudad, produce en Malis sofisticadas interpretaciones de recetas tradicionales en un ambiente romántico al aire libre con fuentes, iluminación tenue y un Buda tamaño real. Pruebe la ensalada de mango verde y pescado ahumado y prahok ktis, un acre dip de pescado fermentado. En Common Tiger, el sudafricano Timothy Bruyns crea un menú degustativo de cinco platos que estimula la vista tanto como el paladar. Siéntese en la frondosa terraza probando platos como tom kha (sopa de coco) deconstruida, con robalo y atún crudo macerado con gel de albahaca caliente.

10:30 p.m.

BEBER EN SERIO

Encabezando la nueva ola de opciones de bares elegantes, Bar.Sito es un taciturno de cocteles, masculino y lleno de humo, oculto en un angosto callejón saliendo por la calle Street 240. Los Martini Espresso y Negronis se beben fácilmente al ritmo del salón y de la música. Con vanos arqueados de ladrillo y cubículos espaciosos, el bouchon de administración francesa es un sitio encantador para una copa de Médoc o un martini de vodka elaborado por la casa.

Camboya

  

1
Sábado

8 a.m.

COMPRAS SUDOROSAS

Todos los mercados de vecindario tienen su propio encanto, aunque la mayoría son pistas de obstáculos sudorosas y laberínticas. Central Market, una estructura art déco de 1937, se eleva como una araña gigante amarilla de cuatro patas en el centro de la ciudad. Gracias a una renovación en 2011, ofrece una cómoda oportunidad cool para comprar joyas, ropa y flores con habitantes de clase media. Más al oeste está el mercado O Russei, una estructura de tres pisos que vende todo tipo de cosas, desde pescado seco hasta minivestidos con zapatos de tacón para hacer juego. A un viaje al sur de 15 minutos en auto está Toul Tumpuong, o Mercado Ruso, que vende películas pirata en formato DVD, seda barata, estatuas de Buda y utensilios de cocina elaborados con madera de palmera.

Medio día

COMIDA CONSCIENTE

En el restaurante Romdeng, sus dólares de turista trabajan doble turno: no sólo la comida es excelente, sino que el lugar también ofrece un programa de capacitación práctica a ex niños de la calle. No deje que los grandes grupos de turistas lo disuadan; las especialidades regionales son de las mejores de la ciudad, y la ambientación (en un chalet colonial) es encantadora. Pruebe la ensalada de pomelo con camarones, aderezada con menta y chile ojo de pájaro, y la fragante sopa de pollo con setas de arroz y lima en conserva. Si en algún punto escucha chillidos, no se asuste; es apenas un preámbulo del almuerzo de un comedor aventurero; las arañas fritas son una exquisitez jmer. En Bloom, una organización no lucrativa, mujeres anotadas en un programa de empoderamiento económico producen las mejores y más bonitas magdalenas de la ciudad.

3:30 p.m.

CUERPO Y MENTE

Muchos jóvenes camboyanos se rapan la cabeza, se ponen una bata naranja y se dedican a Buda no solo como camino a la iluminación, sino también para recibir educación. A menudo están ansiosos por practicar inglés mientras ofrecen información sobre cómo viven. En los jardines de Wat Botum, justo al sur del Palacio Real, ha habido reuniones espirituales desde el siglo XV.

5:30 p.m.

NAVEGUE EL RÍO

Tome un crucero al ocaso sobre el río Tonle Sap, que corre paralelo al área turística llamada “la Ribera”. Embarcaciones privadas lo llevan a toda prisa en excursiones de dos horas cerca de la intersección de la calle 100 y el muelle Sisowath Quay.

8 p.m.

MOMENTO SABROSO

Para una probadita a la vie en rose, reserve una mesa en Armand’s, un íntimo bistró francés. Manejado por Armand Gerbié, un franco-camboyano acostumbrado a entretener desde sus días en el afamado club parisino de Lido, es un sitio seductor con asientos de piel, melodías nostálgicas y champaña y vino francés. Pruebe el rib eye australiano flambeado al coñac que Gerbié prepara junto a la mesa.

10 p.m.

INFUSIONES CREATIVAS

Con sus techos elevados, vanos esculpidos y diseño colonial entre francés y chino, Tepui at Chinese House, un salón restaurante no lejos de Armand’s, ofrece un ambiente hipnotizante. Ordene un 21 Points (ron, coca, amargo de Angostura, caña de azúcar), húndase en un sofá y escuche jazz latino. Sobre el nuevo Bassac Lane, un callejón saliendo por la calle Street 308, encontrará media docena de diminutos y elegantes bares de cocteles, incluyendo Cicada, donde lo que manda es la ginebra, y Library, que sirve variantes de daiquiris.

Camboya

   

1
Domingo

10:30 a.m.

RINCÓN DE HISTORIA

La vida francesa colonial, que perduró aquí durante casi un siglo, se centró alrededor de la parte norte de la ciudad, cerca de Wat Phnom. Aunque muchas de las grandiosas estructuras de la era han sucumbido al tiempo o a los urbanizadores, puede echar un vistazo al pasado en Place de la Poste. Empiece en la oficina central de correo, de la década de 1890, renovado en 2004, cuyo aireado espacio es acentuado por pilares. Timbres postales conmemorativos que muestran bailarines de Angkor y flora y fauna en el mostrador de filatelia hacen de buenos regalos, al igual que las sedas y figuras talladas a mano de Artisans d’Angkor, del otro lado de la calle. Van’s Restaurant, que abre a las 11:30 horas en el edificio del Banco de Indochina, es un maravilloso establecimiento francés con ventanas de vidrio entintado.

Medio día

HECHO EN CAMBOYA

Desde cestos de jacintos de agua hasta bufandas ikat, las artesanías abundan. Los estantes en Theam’s House, un sitio manejado por un artista, están alineados con elefantes laqueados y cajas adornadas con peces y flores de loto. Ahí cerca, en el Jardín del Deseo, Ly Pisith, un ex diseñador de lentes de Philippe Starck, engasta joyas en monturas de plata. Los dueños de Trunkh, a una breve caminata, recorren el país en busca de bellezas olvidadas (letreros pintados a mano, persianas viajas) y se las imaginan de nuevo como tesoros de tiempos modernos.

Camboya
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