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36 horas en París

Hay una parte de la Ciudad Luz que debe ser más valorada. Se trata del margen izquierdo de la urbe, donde se ha logrado conservar el espíritu francés de principios del siglo XX. 
The New York Times
23 abril 2015 20:26 Última actualización 24 abril 2015 5:0
Bailar al lado de la Torre Eiffel es una experiencia única. (NYT)

Bailar al lado de la Torre Eiffel es una experiencia única. (NYT)

Mientras la margen derecha de París ha visto cómo el internacionalismo y el irreprimible auge de los “bobos” (la forma parisina de hipsters) cambian su paisaje durante los últimos años, la margen izquierda ha podido conservar el alma de la capital francesa.

Camine los torcidos corredores adoquinados del Barrio Latino o los grandiosos bulevares alineados por plátanos de St.-Germain-des-Prés y más de una vez creerá estar adentro de una foto en blanco y negro de Robert Doisneau.

1
Viernes

3:30 p.m.

Para despertar el apetito


La margen izquierda cobija riquezas culturales, artísticas y de la moda, pero una de las mejores formas de sumergirse en la cultura francesa es a través de la comida. Paris by Mouth, un sitio de Internet para los amantes de la comida inaugurado hace cinco años, ofrece recorridos de tres horas para grupos chicos, incluyendo el popular Sabor a St.-Germain, que lo preparará para los encantos culinarios del fin de semana. Entre la aproximadamente media docena de paradas figura la panadería Poilâne Bakery, que durante 83 años ha estado produciendo las mismas roscas grandes de picante masa fermentada en el horno de leña de su sótano; Le Marché Couvert (o mercado cubierto), donde locales adinerados compran su salchichón, leche fresca y productos de temporada, y Pierre Hermé, el “Picasso de los Hojaldres” de Francia, que vende pasteles y macarrones casi demasiado bonitos para comérselos. Junto con las golosinas del recorrido, se alimentará de pedacitos históricos y culturales que lo ayudarán a navegar el pasaje culinario local por cuenta propia.

10 p.m.

Drama con cena

Disfrute de la relativa tranquilidad conforme recorre sin prisa el anglicanizado Séptimo Arrondissement rumbo al restaurante vasco Chez L’Ami Jean. Dentro del apretujado y débilmente iluminado restaurante estará codo a codo con bulliciosos locales y turistas que celebran la noche. Mientras pondera el menú del chef Stéphane Jégo a través de las ventanas de la cocina mientras perfecciona platos como caballa en vinagreta de puerro y panza de cerdo con ostiones y conejo.

Guarde espacio para el postre. El legendario pudín de arroz del restaurante, acompañado de caramelo de mantequilla salada y crujientes merengues, viene en un tazón suficientemente grande para alimentar a cuatro y podría cambiar para siempre lo que piensa de este tan difamado postre.

París

    

1
Sábado

11 a.m.

Arte Avant-Garde


Si museos nacionales como el Musée d’Orsay son muy grandes, y si las galerías de St. Germain son demasiado chicas para su dosis de apreciación de arte, le encantará la escala de las fundaciones de París y las estelares exposiciones que atraen. La Fundación Cartier y la Fundación Henri Cartier-Bresson, situadas a distancia caminable una de otra en lados contrarios del famoso Cementerio Montparnasse, tienen el tamaño justo para ofrecer la dosis indicada entre lo familiar y lo de vanguardia. Las exposiciones rotan varias veces al año, con la Cartier trayendo aclamados talentos como el artista pop japonés Takeshi Kitano y el escultor australiano Ron Mueck.

1:30 p.m.

Almuerzo que vale la pena esperar


A menos que estén esperando pan en la boulangerie, hacer fila para comer no es algo que los parisinos hagan. Pero hacen una excepción en Le Comptoir du Relais, y usted también debería hacerla. Localizado en una inclinada esquina de St. Germain, este pedacito de restaurante de hecho se percibe más por la cola de gente hambrienta que espera el servicio de fin de semana por orden de llegada del chef Yves Camdeborde, a quien a menudo se le acredita haber iniciado la tendencia de “bistronomía” que actualmente sacude a la margen derecha. Esta fusión de ambiente de bistró casual y cocina gastronómica revela su magia con platos simples aunque de otro mundo como una cremosa y crujiente croque monsieur de salmón ahumado o incluso una ensalada de temporada amontonada con al menos 10 tipos de verduras y salpicada con finos trocitos de cebolla crujiente.

3 p.m.

Oh, La Mode

Dado que está en el corazón de un activo distrito de compras, ¿por qué no dar uso a esas tarjetas de crédito con algunos tesoros franceses? Alexandra Sojfer fabrica los paraguas y bastones más vistosos que pueda imaginarse, con detalles como mangos de madera tallada con cabezas de animales y sombrillas de tafetán adornadas con cristalería Swarovski. Deyrolle aparenta ser una modesta tienda de jardinería de nivel de calle, pero si sube al segundo piso encontrará un emporio exótico lleno de cabezas de rinoceronte, esqueletos de pantera, caparazones de tortuga y todo tipo de taxidermia. Y deje a los franceses incluso vender velas con pedigrí. Cire Trudon, establecida en 1643, alguna vez fue proveedora de velas de la corte del rey Luis XIV. Actualmente, puede llevarse a casa su propia pieza de historia francesa: un ardiente busto de María Antonieta o Napoleón.

6 p.m.

Vista de terraza


Agarre uno de los codiciados asientos del Café de Flore, donde personalidades como Simone de Beauvoir y Picasso alguna vez bebieron, fumaron y pontificaron, y vea cómo entran peinados clientes regulares y dan dos besos al maître d’hôtel mientras apresurados meseros ataviados con largos delantales blancos zigzaguean y se mueven de un lugar a otro llevando bandejas con aperitivos. Pruebe un Campari amargo o un Kir dulce (vino blanco con un toque de cassis).

8 p.m.

Cocina Nouveau


Ni a la moda ni nostálgico, Semilla maneja el equilibrio perfecto de la nueva cocina parisina. Inaugurado en 2012 por el equipo internacional de Juan Sánchez y Drew Harré, el escaso aunque sofisticado restaurante atrae una clientela urbana de las galerías y casas burguesas del vecindario. El menú está organizado en categorías como “crudo”, “frito” y “del horno”, con favoritos como champiñones shiitake dorados en aceite de ajonjolí tostado y el côte de boeuf para dos personas, presentado en la mesa antes de ser llevado a la cocina abierta, donde es rebanado y posteriormente devuelto con puré de papas y crema de rábano.

París

    

1
Domingo

10 a.m.

Compre fresco

Todos los domingos, desde las 9 a.m. hasta la 1:30 p.m., el aire sobre el Boulevard Raspail, entre las calles Rue Cherche-Midi y Rue de Rennes, se llena con el tentador aroma de cebollas sautéing. Son las galettes de cebolla que se fríen en uno de la docena de puestos del Marché Biologique Raspail. Este mercado orgánico ha sido una joya del vecindario durante 26 años. Camine por ahí, admire, incluso cómase las cosas con los ojos, pero no toque las hermosas exhibiciones.

Medio día

Paseo dominical


Los Jardines Luxemburgo ya no son el único lugar cercano de espacio verde donde puede comerse el botín del mercado. En 2013 debutó Les Berges, una franja de casi 2.5 kilómetros de longitud reservada para peatones sobre el Sena, así que lo que otrora fue una autopista ahogada en vapores de diesel ahora está atestada de familias que pasean, ciclistas y gente corriendo y patinando. Empiece en la entrada del Pont de l’Alma, hacia el oeste, y ábrase camino pasando frente a las exposiciones itinerantes de arte, muros para escalar y estaciones para tejo y paddleball.

2 p.m.

Dulce final

Siempre queda espacio en la panza para chocolate francés. Y, viendo que St. Germaine es el centro extra oficial del universo del chocolate contando con al menos una docena de renombrados chocolatiers, haga un barrido final de las ofertas del vecindario, terminando en un callejón de adoquines en Un Dimanche à Paris, de Pierre Cluizel. Esta boutique de 800 metros cuadrados también es una casa de té, restaurante y salón dedicado a chocolate fino. Una porción del chocolat chaud del chef repostero Nicolas Bacheyre, servido tibio, no caliente, en tradicional porcelana Limoges, garantiza despedirlo al estilo cásico.

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